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En 2014, el gobierno invirtió $9 millones en Seaborne a cambio de una participación de 20% en la compañía. (GFR Media/Archivo)

La aerolínea Seaborne acordó ser adquirida por Silver Airways, línea aérea con sede en el estado de Florida, luego de haberse acogido el pasado lunes al Capítulo 11 del Código de Quiebras federal.

La radicación representa una intención de reestructuración de Sea Star Holdings Inc., empresa matriz de Seaborne, bajo protección del Tribunal federal de Quiebras.

Es una determinación que anticipaba el Banco de Desarrollo Económico (BDE), entidad del gobierno local que en 2014 invirtió $9 millones en Seaborne a cambio de una participación de 20% en la compañía y para que esta estableciese en Puerto Rico su sede de operaciones para el Caribe.

De hecho, el presidente del BDE, Luis Burdiel, reveló que la institución no se verá afectada por la petición de quiebra porque en julio pasado vendió su participación de 20% a Versa Capital Management, firma de activos privados con sede en Filadelfia y que es dueña de Silver Airways. El BDE obtuvo $500,000 por la venta de esas acciones que en 2014 había adquirido por $9 millones.

Burdiel explicó a El Nuevo Día que, luego de un análisis exhaustivo de la situación de Seaborne en 2017, “nos dimos cuenta de que en la transacción inicial se había pagado una cantidad muy por encima de lo que realmente valían las acciones”.

“Vimos que estaban cojeando, que empezaron a deberle a suplidores y proyectamos que tarde o temprano iba a llegar a una radicación de quiebra”, sostuvo.

Burdiel defendió la decisión de vender las acciones, aunque fuese a una cantidad de $8.5 millones menos que lo invertido originalmente. “Hicimos lo correcto porque la venta nos permitió recibir algún dinero y, a nivel estratégico, dar paso a un comprador que tuviera el mollero para pasar los procesos necesarios para posicionar la línea como en verdad puede posicionarse, como otro American Eagle”, dijo en referencia a la aerolínea que hace años servía la zona del Caribe.

Agregó que, de no haber vendido su participación en Seaborne, el BDE “estaría ahora envuelto en un proceso en el Tribunal federal de Quiebras y probablemente seríamos parte de las demandas, con un costo legal exorbitante”.

Resaltó que, como parte de la negociación, Versa Capital se comprometió con mantener los empleos, así como la sede de operaciones de Seaborne en Puerto Rico. De acuerdo con Héctor Montañez, vicepresidente comercial de la aerolínea, esta emplea a 260 personas, 130 de estas en la isla.

Montañez reiteró que el proceso de bancarrota “no impacta en lo absoluto a los consumidores, pues operación se mantiene normal”.

El documento sometido ante el Tribunal federal de Distrito de Delaware, donde ubica la sede de Sea Star Holdings, reporta que la empresa tiene entre $1 y $10 millones en activos y entre $10 y $50 millones en deudas. Entre los acreedores a quienes la compañía les debe más dinero están: el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ($1,382,724.88), Aerostar Airport Holdings –que opera el aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín- ($638,855.67), la firma legal McConnel Valdés ($310,594.34) y la Autoridad para el Financiamiento de la Infraestructura ($202,430.07).

Mediante un comunicado, Seaborne anunció que aseguró una nueva línea de crédito de $4.2 millones y, al mismo tiempo, suscribió un contrato de compra (sujeto a la aprobación del tribunal) para “vender sustancialmente todos sus negocios y activos a Silver Airways”.

La venta, según el comunicado, “facilitará una combinación entre Seaborne y Silver Airways, creando el operador regional líder de la industria en el Caribe, Florida y las Bahamas”.


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