En el caso de los hoteles localizados en zonas turísticas como Isla Verde, Condado y Viejo San Juan, estos no cuentan con servicio eléctrico.
En el caso de los hoteles localizados en zonas turísticas como Isla Verde, Condado y Viejo San Juan, estos no cuentan con servicio eléctrico. (GFR Media)

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A cuatro días del impacto del huracán Fiona, los hoteleros y dueños de paradores expresaron preocupación por los problemas de suministro de diésel y agua potable, una situación que recrudeció en comparación con la crisis que provocó el huracán María en 2017, según líderes de la industria turística.

“Hay muchos hoteles que están operando con planta y la orden del día es conseguir diésel y agua. El diésel está complicado, pero aparece. Pero donde está habiendo problemas es con el agua, porque los hoteles tienen sus cisternas, pero eso se acaba... preocupa que los suministros no estén llegando a los hoteles”, expresó Joaquín Bolívar III, presidente de la Asociación de Hoteles y Turismo de Puerto Rico (PRHTA, por sus siglas en inglés) en entrevista con El Nuevo Día.

Detalló que algunas propiedades tienen contratos fijos con suplidores de diésel, pero las entregas no son a diario. Hasta el momento, todos los hoteles operan con sus reservas y los que se han visto afectados recurren a la ayuda de otras propiedades, tal y como pasó hace cinco años atrás.

“Me sorprende que, luego de lo que pasó con María, estemos con estos asuntos de diésel en Puerto Rico”, lamentó el también propietario del hotel Courtyard by Marriot, en Miramar, que desde ayer cuenta con los servicios esenciales.

En el caso de los hoteles localizados en zonas turísticas, como Isla Verde, Condado y Viejo San Juan, estos no cuentan con servicio eléctrico. En este último lugar, por ejemplo, los hoteles Convento y Palacio Provincial operan con generadores eléctricos. Hasta ahora, no han enfrentado contratiempos con el suministro de combustible, aseveró su gerente general, Alfredo Arroyo.

Sin embargo, el hotel Embassy Suites, en Dorado, está a la espera de que en algún momento de hoy les entreguen diésel, ya que el suministro “está aguantado”, confirmó la propiedad.

Mientras, el único hotel de Caguas, el hotel Four Points by Sheraton, opera con generador eléctrico y cuenta con suficientes abastos de combustible, dijo Maricarmen Borges, vicepresidenta senior de Empresas Santana.

En Ponce, entretanto, Bolívar III explicó que los hoteles se mantienen operando con generadores eléctricos, al tiempo que en Mayagüez algunas hospederías tienen servicio eléctrico, pero no agua potable.

Un escenario similar en los paradores

Por su parte, el presidente de la Asociación de Paradores y Pequeñas Hospederías de Puerto Rico, Xavier Ramírez, indicó que la situación que atraviesan es similar a las de los hoteles.

Detalló que la mayoría de los paradores de la isla ya cuentan con servicio de agua potable, pero no tienen luz, por lo que operan con generadores eléctricos.

En el caso de la propiedad que dirige, Combate Beach Resort, en Cabo Rojo, la misma está en una lista de espera para obtener diésel hace tres días.

Nosotros (en Combate Beach Resort) tenemos cinco suplidores y tres de ellos no están contestando el teléfono. Otro nos dijo que estaba supliendo solamente a las gasolineras y el otro nos dijo que nos ponía en lista de espera, porque tenía tanta y tanta gente que no sabía cuando iba a llegar”, describió.

“Nosotros estamos sumamemente preocupados. Tenemos nuestras reservas, pero eso nos va a dar para unos tres días más. Nos preocupa que cuando llegue el suplidor tampoco nos pueda dar todo el abastecimiento y solo para la planta que está corriendo”, añadió.

Flujo de locales y turistas

Los problemas de suministros de diésel y agua se producen en medio de un flujo considerable de locales y turistas en los principales hoteles del país.

Bolívar III indicó que dichas instalaciones se convirtieron en el refugio para algunas familias durante el paso del huracán y en el lugar ideal para quienes buscan energía eléctrica y agua potable.

“Cuando pasó lo inicial del huracán, tuvimos muchas personas con niños pequeños y también ha habido un grupo importante de grupos corporativos”, dijo el empresario.

Para los paradores, no obstante, la historia es diferente, pues Ramírez reconoció que las llamadas para reservaciones se redujeron o, en el peor de los casos, se detuvieron.

“Tuvimos una baja tremenda, tuvimos muchas cancelaciones y mucha gente que cambió de fecha. Es entendible porque mucha gente, a través de Puerto Rico, tiene otras prioridades ahora mismo. Ciertamente, esto (el huracán) es un golpe duro a la industria”, subrayó.

Bolívar III compartió la preocupación de Ramírez, pero reclamó que el mensaje que hay que comunicar a los turistas es que “no hay razón por la cual cancelar el viaje, especialmente si estás en el área norte”.

Hasta antes del paso del huracán, el hotelero aseveró que octubre se perfilaba como un buen mes para la industria turística, que por los primeros siete meses del año gozó de ingresos por alojamiento que superaron los $1,000 millones.

El golpe del ciclón podría suavizarse con la llegada de rescatistas, primeros respondedores y refugiados a las hospederías del país, pero, hasta ahora, el flujo de este tipo de huéspedes no ha sido significativo, coincidieron Bolivar III y Ramírez.

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