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Ocasio Cortez, de 29 años y la mujer más joven en ser congresista, también se ha vinculado con la medida que propone convertir a Washington D.C. en el estado 51. (GFR Media)

Washington - Tres meses después de jurar en su puesto, la boricua Alexandria Ocasio Cortez ha pasado de ser la activista que dio la mayor sorpresa de las primarias de 2018, al vencer a uno de los líderes del Congreso, a convertirse en la voz más prominente de la nueva ola liberal del Partido Demócrata de EE.UU.

Ocasio Cortez es fruto del activismo de aquella campaña, en la cual participó, y voz poderosa de los que se describen como “demócratas socialistas”.

Con un estilo transparente sobre su trabajo en el Congreso, interrogatorios legislativos bien planificados y aferrada a ideas ambiciosas como el “Nuevo Acuerdo Verde”, Ocasio Cortez tiene una visibilidad en el debate nacional estadounidense quizá nunca vista en una persona recién llegada al Congreso. Sin duda, una presencia en la política de EE.UU. que nunca ha tenido un boricua.

Convertirse en la voz más influyente entre los nuevos liberales del Congreso le ha supuesto ser el objetivo principal de las críticas de los conservadores, que le miden cada palabra que dice y hurgan cada paso que ha tomado.

Los sectores conservadores le cuestionan cómo viste, si utiliza Uber más que el subway de Nueva York, dónde vive en Washington D.C., a qué supermercados va y hasta le imputan -por proponer reducir las emisiones de gases de la producción industrial de ganado- querer quitarle a la gente su hamburguesa.

Hace unos días, un grupo conservador -National Legal and Policy Center -presentó una querella ante la Comisión Federal de Elecciones (FEC) alegando, entre otras cosas, violaciones electorales del comité de Ocasio Cortez, por supuesta falta de información en torno al pago de $18,880 a la empresa Brand New Congress, desde la cual su director de campaña y ahora jefe de Gabinete, Saikat Chakrabarti, coordinaba los esfuerzos a favor de la elección de liberales al Congreso. Su asesor legal ha insistido en que todo está en orden, y expertos sostienen que, en cualquier caso, se trata de fallas menores.

A Ocasio Cortez -quien tiene 3.4 millones de seguidores en Twitter y 2.6 millones en Instagram-, la obsesión de los conservadores le parece “un trabajo adicional”.

“Laboro a tiempo completo en el Congreso, pero luego me quieren imponer otro trabajo en el cual me dedico a ser la villana más grande de Estados Unidos o la nueva esperanza. Y es bastante agotador. Solo soy una persona normal. Sabía que no les iba a gustar (a los republicanos). Soy una demócrata. Yo soy una mujer. Soy una mujer joven. Una latina y soy liberal, parte del DSA (Socialistas Demócratas de EE.UU.)”, sostuvo Ocasio Cortez, en una entrevista con The New Yorker.

La primera medida que presentó en el Congreso fue la resolución para el “Nuevo Acuerdo Verde”, que propone lograr emisiones netas cero de gases que causan el efecto invernadero, 100% de energía renovable, empleos para todos y una fuerte inversión en infraestructura respetuosa del ambiente.

A otros proyectos se ha vinculado como coauspiciadora. Entre esas medidas están dos de su colega demócrata Nydia Velázquez (Nueva York) para prohibir por ley que la Casa Blanca quite fondos asignados a jurisdicciones asoladas por desastres naturales y darle acceso a Puerto Rico al Programa de Asistencia Nutricional Suplementario (SNAP), que aumentaría en por lo menos $700 millones los fondos de ayuda alimentaria que recibe la isla.

“Alexandria tiene un futuro increíble, es carismática, inteligente y no le tiene miedo a nadie”, ha dicho Velázquez.

Ocasio Cortez, de 29 años y la mujer más joven en ser congresista, también se ha vinculado con la medida que propone convertir a Washington D.C. en el estado 51.

Ha adoptado en su discurso propuestas del senador independiente Bernie Sanders (Vermont), que se han incorporado a la agenda de muchos demócratas como el “Medicare para todos” y matrícula gratis en universidades públicas. “Pienso que el cuidado médico es un derecho y que a la gente se le debe pagar suficiente dinero para poder vivir. Esos son valores que ofenden al Grand Old Party (GOP). Pero esta histeria voraz realmente está llegando a un nivel que está fuera de control”, indicó Ocasio Cortez.

La comisionada residente en Washington, Jenniffer González, dijo que ha buscado reunirse con Ocasio Cortez, pero sus calendarios no han coincidido.

“Nos hemos saludado, pero todavía no hemos tenido una reunión”, comentó González, quien considera que Ocasio Cortez puede ser “una gran aliada en los temas de Puerto Rico”.

En medio de los ataques que le hacen los republicanos y la bandera antisocialista que levanta Donald Trump para cuestionar a la izquierda demócrata, González sostuvo que no va a entrar en esas disputas.

“Aquí cuando tú no tienes derecho al voto, tienes que buscar hacer alianzas con la gente que sí puede votar, así que confío en que podamos trazar una agenda para Puerto Rico, no solo con ella, sino con otros congresistas”, dijo la comisionada González.

Este fin de semana, en un foro en Austin (Texas), Ocasio Cortez sostuvo que como demócrata socialista busca principalmente hacer un país más democrático.

El alcalde de South Bend (Indiana) y precandidato presidencial demócrata, Peter Buttigieg, de 37 años, piensa que la palabra socialista “ha perdido su significado” antiguo en el debate político estadounidense, y su capacidad para ser utilizado como “un interruptor de muerte en el debate”.

En una entrevista reciente en NBC, Buttigieg -quien no se identifica con el movimiento de los demócratas socialistas- afirmó que “si alguien de mi edad o menor está sopesando una idea política, y alguien aparece y dice “no puedes hacer eso, es socialista, creo que nuestra respuesta será, ¿es una buena idea o no lo es?”.

En uno de los debates de las primarias frente al entonces congresista Joseph Crowley, quien estaba en el liderato demócrata hasta perder su escaño, Ocasio Cortez reconoció que consideró primero retar al decano de los boricuas del Congreso, José Serrano (Nueva York). Pero, luego decidió que Serrano -quien estuvo a su lado cuando se presentó el “Nuevo Acuerdo Verde”- estaba haciendo un buen trabajo, y optó por enfrentarse a Crowley, a quien derrotó decisivamente.

Para el director de la Iniciativa de Política Pública Económica y Alivio para Puerto Rico del Center for American Progress (CAP), Enrique Fernández Toledo, Ocasio Cortez “trae una forma refrescante de hacer política”.

“Habla como la gente lo hace en su diario vivir”, dijo.

Pese a la campaña que desarrollan los republicanos en su contra, Fernández Toledo considera que Ocasio Cortez “se las ha bateado prácticamente todas”.

Para cada nuevo miembro del Congreso, no suele haber contienda más importante que su primera campaña de reelección, pues es cuando demuestra que su victoria inicial no fue un mero voto contra el anterior legislador y que su trabajo en Washington y en el distrito es reconocido por sus electores.

“Si ella sobrevive su primera reelección, creo que va a ser una figura política de mucha envergadura en Estados Unidos”, indicó Fernández Toledo, quien fue asesor del entonces congresista boricua Luis Gutiérrez (Illinois).

El otro gran reto que tendrá Ocasio Cortez, dijo Fernández Toledo, será cómo promueve cambios en la política pública demócrata “sin enajenarse del resto de sus colegas”. “Tiene que trabajar con el liderato demócrata... pero a la misma vez demostrar que empuja en la dirección que su gente (los que le llevaron al Congreso) quiere”, agregó.

Tras los primeros dos meses, Fernández Toledo está optimista sobre el futuro de Ocasio Cortez y considera que se convertirá también “en una voz importante de la comunidad puertorriqueña”.

Junto a Ocasio Cortez han dejado una huella temprano en la sesión sus colegas Ilham Omar (Minnesota), Rashida Tlaib (Michigan) y Ayanna Pressley (Massachusetts).

Las cuatro son parte del Caucus Progresista del Congreso. Pressley es la primera mujer afroamericana elegida por Massachusetts. Tlaib y Omar son las primeras congresistas de origen musulmán. Y ambas han hecho titulares por ser diferentes y directas sobre sus puntos de vista. No han estado ajenas a la controversia.

A Tlaib se le criticó que momentos después de jurar haya expresado su interés en que ese “hp” del presidente Trump sea enjuiciado y destituido políticamente. Tlaib reconoció que es directa, mientras sus defensores se mostraron sorprendidos de que las críticas surjan de seguidores del presidente de EE.UU., quien no cesa de insultar a opositores y hasta a algunos de sus aliados.

Omar ha estado bajo fuego en los últimos días por sus críticas al cabildeo proisraelí y al fuerte vínculo de políticos estadounidenses con Israel. Sus expresiones han sido denunciadas incluso por el liderato demócrata del Congreso, y generó una resolución que buscó condenar el antisemitismo, y otras formas de prejuicio.

Ocasio Cortez ha cuestionado el interés que hubo en tratar de censurar directamente a Omar, aunque al final no hubo una alusión directa a la congresista.

Para Ocasio Cortez, “nadie busca este nivel de reprimenda cuando los miembros hacen declaraciones sobre otras comunidades”, como los latinos, al recordar el momento en que el republicano Jason Smith (Misuri), en el hemiciclo cameral, le grito al demócrata Tony Cárdenas (California) “regresa a Puerto Rico” y nada pasó.


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