La embajadora Carmen Cantor viaja constantemente a Puerto Rico para visitar a su familia. (Suministrada)

Washington - La puertorriqueña Carmen Cantor se convierte oficialmente hoy en la embajadora estadounidense ante la Federación de Estados de Micronesia, formada por más de 600 islas y con un status de libre asociación con Estados Unidos.

Nacida y criada en Mayagüez, Cantor jura esta mañana en su puesto, en una ceremonia en el Departamento de Estado en Washington D.C. Llegará a Micronesia, por vez primera, el 30 de enero.

Cantor, graduada de sociología del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) y con una maestría en Relaciones Laborales de la Universidad Interamericana, es solo la tercera mujer puertorriqueña y duodécima persona boricua en ocupar un puesto de embajadora de EE.UU.

“Es una oportunidad para demostrar las cualidades que tenemos los puertorriqueños y las mujeres”, dijo Cantor, en una entrevista con El Nuevo Día.

La embajadora es producto de las escuelas públicas de Mayagüez. Alude con orgullo a su experiencia en las escuelas elementales Francisco Vincenty y Federico Asenjo; intermedia José Gautier Benítez; y secundaria Eugenio María de Hostos.

Pero, hace una pausa para recordar a “Miss Mencha”, la maestra de preescolar que en un cuartito de Mayagüez le enseñó a leer, cuando tenía 4 años. “En vez de ir a kínder, fui directo a primer grado”, dijo.

En Mayagüez tiene a sus padres, a los que viaja a ver con frecuencia. Ha seguido con la ansiedad de la distancia los retos a los que se ha enfrentado Puerto Rico, particularmente la catástrofe causada por el huracán María y la nueva emergencia relacionada con los terremotos de este mes.

Como mayagüezana, recuerda cómo su abuela narraba la tragedia que vivió su pueblo a causa del terremoto y el maremoto de 1918. “Da miedo lo que ha ocurrido. Pero, los puertorriqueños somos bien resilientes e innovadores”, dijo.

La embajadora Cantor entró al gobierno federal a través del Servicio Postal, cuando aceptó una plaza en la década de 1990 que le llevó, como a muchos en la diáspora, a la ciudad de Orlando (Florida). Luego pasó a la capital estadounidense.

En 2001, fue reclutada por el Departamento de Estado, donde ha sido directora ejecutiva de la Oficina de Gerencia de Recursos Humanos para Servicios Civiles, y de los negociados de Contraterrorismo, y Asuntos Educativos y Culturales, entre otras funciones de liderazgo.

No se describe como una experta en contraterrorismo, pues su puesto estaba relacionado con las tareas gerenciales.

Desde 2018, a Cantor, una funcionaria de carrera, le propusieron internamente presentar su candidatura para la jefatura de una oficina diplomática. En 2019, la recomendaron a Micronesia, puesto al que fue nombrada en julio de ese año por el presidente Donald Trump y confirmada, en diciembre, por el Senado.

Antes de jurar en su puesto, ha conversado con siete de la decena de pasados jefes de la embajada de EE.UU. en Micronesia y con la exembajadora en El Salvador, Mari Carmen Aponte, puertorriqueña que es su amiga.

Asumirá la representación diplomática de EE.UU. en Micronesia, en momentos en que esa federación renegocia con el gobierno estadounidense partidas económicas de su acuerdo de libre asociación.

Micronesia recibió un total de alrededor de $1,700 millones en asistencia económica de EE.UU. entre 2004 y 2019. EE.UU. ha contribuido otros $370 millones a un fideicomiso para levantar su economía.

Antes de sus independencias, Micronesia, las Islas Palau y las Islas Marshall fueron un fideicomiso de las Naciones Unidas administrados por EE.UU. Bajo el pacto de libre asociación, los nacionales de Micronesia tienen libre tránsito con EE.UU., donde pueden viajar, estudiar y trabajar sin el requisito de una visa.

Mientras EE.UU. controla, a perpetuidad, la seguridad y la defensa de Micronesia -cuyas islas cubren un millón de millas cuadradas en el océano Pacífico-, provee asistencia en áreas económicas, como el desarrollo del sector privado, educación, salud, infraestructura y ambiente.

China tiene grandes intenciones de invertir en ese país.

“Todos los aspectos del pacto no expiran en 2023, son ciertas provisiones económicas”, indicó Cantor, al describir la relación política y económica entre ambos países como una “muy fuerte”. “Queremos seguir trabajando en fortalecerla aún más”, agregó.

En las islas de Micronesia viven unas 112,000 personas, unas 27,000 más que en Mayagüez. Más de 50,000 de los nacionales de Micronesia residen en EE.UU.

¿Es una relación que pudiera contemplarse en un futuro para un territorio estadounidense? Cantor respondió que esa es una pregunta que no puede contestar ni sobre la cual va a hacer conjeturas.

La embajadora, sin embargo, consideró que su origen isleño le ayudará a entender mejor a Micronesia: “Veo a la gente en Micronesia y pienso en mi niñez, cuando vivía en Puerto Rico. Hay muchas similitudes”.


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