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Emily France tuvo que salir del avión en el que se encontraba para refrescarse ella y su bebé de cuatro meses. Posteriormente, el bebé perdió el conocimiento debido al calor dentro del avión. (AP)

Denver, Colorado — Todos los días, decenas de miles de pasajeros de aerolíneas estadounidenses se acomodan en sus asientos y levantan los brazos para ajustar el aire acondicionado sin el beneficio de algo que tal vez podría hacer más para mantenerlos frescos: una regulación que determine la temperatura en la cabina.


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