El presidente Donald Trump sonríe durante un encuentro con el mandatario ecuatoriano Lenín Moreno en la Oficina Oval de la Casa Blanca, el miércoles 12 de febrero de 2020, en Washington. (AP/Evan Vucci)

Washington - En la semana posterior a su absolución en un juicio político, un envalentonado Donald Trump está demostrando su determinación de gobernar con puño de hierro, presionando a su Departamento de Justicia para favorecer a un viejo amigo mientras ejerce su autoridad presidencial para vengarse de sus enemigos, reales y percibidos.

Trump les ha dicho a sus allegados en los últimos días que se siente reivindicado y fortalecido por su absolución en el Senado, creyendo que los republicanos le han presentado un frente unido sin precedentes mientras los votantes han perdido entusiasmo debido al proceso político, según cuatro funcionarios de la Casa Blanca y republicanos cercanos a la presidencia que hablaron bajo condición de anonimato debido a que no estaban autorizados a discutir conversaciones privadas en público.

Desde entonces, Trump y sus asesores han actuado rápidamente para desterrar de su gobierno a aquellos que el presidente cree que no son lo suficientemente leales, remontándose a las épocas de la investigación del exfiscal especial Robert Mueller sobre la interferencia rusa en los comicios de 2016.

Demócratas y analistas externos han alertado que Trump está exhibiendo una sed de venganza posterior a su juicio político que ha ido más allá de la norma y podría causar un daño duradero en las instituciones.

Algunos senadores republicanos, incluyendo a Lamar Alexander, por Tennessee; Susan Collins, por Maine; y Lisa Murkowski, por Alaska, dijeron que concluyeron que los intentos de Trump por presionar al presidente ucraniano Volodymyr Zelenskiy fueron inapropiados. También expresaron esperanza de que Trump hubiera aprendido su lección de ese episodio.

Murkowski reconoció el miércoles que "esta semana no ha habido muchos indicios de que lo haya hecho".

Después de que Trump se quejó esta semana en Twitter sobre la recomendación de fiscales federales de dictar una sentencia de hasta nueve años en prisión a su confidente Roger Stone, el Departamento de Justicia anunció súbitamente que reevaluaría la sentencia recomendada. Funcionarios de Justicia insistieron en que se trató de una coincidencia y que ya tenían planeado revertir la recomendación.

Stone fue declarado culpable en noviembre de manipulación de testigos y obstrucción de la investigación de la Cámara de Representantes sobre si la campaña de Trump se coordinó con Rusia para influir en las elecciones de 2016. El cambio en la sentencia recomendada por parte del Departamento de Justicia provocó que cuatro abogados que procesaron a Stone renunciaran al caso. Uno de ellos incluso renunció al Departamento de Justicia.

En los últimos días, la Casa Blanca le retiró la nominación a un alto cargo en el Departamento del Tesoro a un exfuncionario del Departamento de Justicia que supervisó los procesos contra varios de los asesores de Trump. El gobierno también despidió a un funcionario de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) que asegura que fue destituido porque se le consideraba demasiado amistoso con los demócratas.

Trump incluso le sugirió esta semana al Pentágono que investigara y sopesara la posibilidad de disciplinar al exasesor de la Casa Blanca, el teniente coronel Alexander Vindman, quien proporcionó un testimonio perjudicial sobre el presidente durante la investigación del juicio político.

Eso ocurrió después de que la Casa Blanca les dijo la semana pasada a Vindman y a su hermano gemelo (también un oficial del ejército), quienes habían sido parte del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, que sus servicios ya no eran requeridos y que serían reasignados por el Pentágono. El equipo de seguridad procedió a retirarlos de la Casa Blanca.

"Estamos atestiguando una crisis en el estado de derecho en Estados Unidos, como nunca antes la habíamos visto", dijo el líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, en un discurso ante el pleno el miércoles. Schumer pidió al inspector general independiente del Departamento de Justicia una investigación a las acciones de la agencia en el caso de Stone. Más tarde, los miembros de la Cámara de Representantes anunciaron que el secretario de Justicia William Barr comparecerá el próximo mes para responder preguntas.

El senador Sherrod Brown, demócrata por Ohio, acusó a Trump de estar en su "gira de la revancha" e insinuó que los republicanos en el Senado — con la excepción de Mitt Romney, quien votó junto a los demócratas para condenar a Trump en el cargo de abuso de autoridad — alentaron al presidente al pasar por alto su comportamiento.

"Está bastante claro que el presidente de Estados Unidos aprendió una lección: La lección de que puede hacer lo que quiera, cuando quiera, que puede abusar de su autoridad, que nunca será llamado a rendir cuentas por este Senado", declaró Brown.


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