Una persona avanza en una fila para recibir alimentos en Filadelfia. (AP)

La pandemia de coronavirus perjudicará a 57 millones de trabajadores estadounidenses, más del doble de la cifra de solicitudes de desempleo hasta el momento, una vez que se incluyan los ceses temporales de empleo y la reducción de horas y salarios, según McKinsey & Co.

Los más de 26 millones de personas que han solicitado prestaciones por desempleo en las últimas cinco semanas proporcionan solo una imagen parcial de las dislocaciones de la fuerza laboral, y decenas de millones más enfrentan riesgos adicionales, según un informe de economistas, entre los que figura Susan Lund, de McKinsey Global Institute, el grupo de expertos de la consultoría.

La primera ola de solicitudes de desempleo a mediados de marzo golpeó desproporcionadamente a las industrias de servicios de alimentos, entretenimiento y hotelera. Desde entonces, los trastornos han afectado a categorías que incluyen venta minorista, servicios comerciales, fabricación y atención médica no esencial.

Hay una superposición significativa entre los trabajadores vulnerables al virus y aquellos cuyos trabajos ya estaban en riesgo debido a la automatización, lo que representa un reto para que Estados Unidos reoriente a los empleados en riesgo para oportunidades de trabajo más sostenibles.

Los trabajadores con salarios bajos, a tiempo parcial, y de minorías son los más propensos a sufrir el impacto de la pandemia y un 74% de los empleos en riesgo pagan menos de $40,000 al año, según el análisis de McKinsey. Pero el número de puestos a tiempo completo y de oficina afectados está aumentando, y un 16% de trabajadores en peligro ganan más de $70,000 al año.

“Realmente son las personas que generalmente tienen los salarios más bajos, con menos nivel educativo y menos preparados para soportar un período de desempleo los que están en mayor riesgo”, dijo Lund en una entrevista telefónica.

La educación es el predictor demográfico más fuerte de vulnerabilidad, ya que las personas que carecen de títulos de licenciatura tienen el doble de probabilidades de ocupar esos puestos.

Las empresas pueden ayudar reduciendo horas y suspendiendo temporalmente a los trabajadores en lugar de despedirlos, dijo McKinsey. También deberían ofrecer una mayor flexibilidad a los padres que trabajan desde casa y encontrar formas de reconfigurar los espacios de oficina para evitar una nueva ola del virus. Las agencias laborales de los distintos estados pueden ayudar a proporcionar oportunidades de capacitación y educación para los desempleados, dijo McKinsey.


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