(AP)

Washington — La Reserva Estratégica Nacional está por quedarse sin mascarillas N95 y quirúrgicas, protectores faciales, batas y otros suministros médicos sumamente necesarios para proteger a los trabajadores de salud en el frente de la batalla contra el coronavirus.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS por sus iniciales en inglés) informó el miércoles a The Associated Press que la reserva federal estaba por enviar el resto del equipo de protección personal que tenía en inventario.

El comunicado del HHS confirma los documentos difundidos el miércoles de la Comisión de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes que demuestran que ya se distribuyó alrededor del 90% del inventario de equipamiento de protección personal a los gobiernos locales y estatales.

La portavoz del HHS Katie McKeogh dijo que el 10% restante se conservará en reserva para respaldar las labores de respuesta federal.

La presidenta de la comisión legislativa, Carolyn B. Maloney, dijo en un comunicado que el gobierno de Trump está dejando a los estados a expensas del mercado en su búsqueda de suministros, a menudo compitiendo entre sí y con las agencias federales en una subasta caótica que eleva los precios del equipamiento.

"El presidente falló al no recurrir a la FEMA (la agencia Federal para el Manejo de Emergencias) desde el principio, falló al no nombrar a un comandante nacional para esta crisis, y falló al no utilizar plenamente las facultades que el Congreso le otorgó de acuerdo con la Ley de Producción de Defensa para obtener y supervisar la distribución de suministros cruciales", dijo Maloney. "Debemos tomar medidas ahora para atender estas deficiencias".

Trump ha responsabilizado a los estados por no prepararse mejor para la pandemia y ha dicho que únicamente deberían depender de la reserva federal como un último recurso.

La AP reportó el domingo que el gobierno de Trump desperdició casi dos meses después de recibir a principios de enero advertencias de que el COVID-19 podría desencadenar una pandemia, esperando hasta mediados de marzo para presentar órdenes de mascarillas N95 y otros suministros médicos necesarios para engrosar las reservas. Para entonces, los hospitales de varios estados atendían a miles de pacientes infectados sin el equipamiento adecuado e imploraban ayuda.

Trump pasó los primeros dos meses del brote restándole importancia a la amenaza del nuevo virus. Calificó las advertencias de una pandemia de una farsa perpetrada por los demócratas y la prensa, y el 26 de febrero incluso predijo que el número de casos en Estados Unidos pronto sería de cero.

Registros de contratos federales revelan que el HHS realizó un pedido de 4.8 millones de dólares en mascarillas N95 el 12 de marzo, seguido por una orden por 173 millones el 21 de marzo. Pero dichos contratos no requieren que el fabricante comience a abastecer la reserva nacional sino hasta finales de abril, después de que la pandemia alcance su punto más alto, según proyecciones de la Casa Blanca.

La reserva fue creada en 1999 para prevenir interrupciones en el suministro derivadas de los potenciales problemas informáticos del Y2K. Se expandió después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 a fin de estar preparados para ataques químicos, biológicos, radiológicos y nucleares. El Congreso suministró fondos en 2006 para que se alistara para una posible pandemia de influenza, aunque gran parte de esa reserva se utilizó en la epidemia de gripe H1N1 tres años después.


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