Trump ha promocionado sus lazos personales con Kim como uno de sus triunfos clave de política exterior. (AP)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que si Corea del Norte prueba misiles balísticos intercontinentales, Estados Unidos “lidiará con eso”.

“Los manejo a medida que avanzan”, dijo Trump el martes a periodistas en su club Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida.

Corea del Norte había sugerido durante mucho tiempo que utilizaría la temporada de vacaciones de fin de año para entregar un “regalo de Navidad” a Estados Unidos, después de exigir a Washington concesiones adicionales como parte de las conversaciones nucleares largamente estancadas entre las dos partes. A principios de este año, el régimen de Kim Jong-Un estableció un plazo el 31 de diciembre para un avance que durante mucho tiempo parecía difícil de alcanzar.

Trump sugirió que la amenaza de Kim podría ser un “buen regalo” de Navidad en lugar de una prueba de misiles, la cual daría otro golpe a su esfuerzo por negociar un pacto nuclear histórico con Corea del Norte.

“Quizás sea un buen regalo. Quizás me envíe un hermoso jarrón en lugar de una prueba de misiles, ¿verdad? Puede que me dé un jarrón. Puede que me dé un buen regalo. No se sabe. Nunca se sabe”, dijo Trump a los periodistas.

Corea del Norte ha agregado una estructura a una fábrica vinculada a la producción de misiles balísticos intercontinentales, informó NBC News, lo que aumenta la preocupación de que el país solitario reanude las pruebas de armas que puedan llegar a Estados Unidos.

Imágenes de satélites comerciales de Planet Labs muestran una estructura temporal agregada al sitio que puede albergar la elevación de un brazo lanzador para misiles de largo alcance, según NBC. El informe de noticias citó un análisis de Jeffrey Lewis, director del Programa de No Proliferación de Asia Oriental en el Instituto Middlebury de Estudios Internacionales.

Trump ha promocionado durante mucho tiempo su relación con Piongyang –y sus lazos personales con Kim– como uno de sus triunfos clave de política exterior. Kim y Trump se han encontrado cara a cara tres veces –por primera vez para cualquier presidente estadounidense en funciones– y los dos se elogian regularmente.

Sea lo que sea que venga después, Trump puede haber perdido parte de la influencia que una vez ganó con sus palabras agresivas. En 2017, amenazó con “fuego y furia”, y los funcionarios hablaron de un ataque “sangriento” contra Corea del Norte. Pero desde entonces, Trump ha mostrado que no le gusta el conflicto, retirando tropas del noreste de Siria y cancelando un ataque contra Irán después de que derribó un dron estadounidense.


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