Vista de una estación vacía. (AP)
Vista de una estación vacía. (AP)

Boston — Antes de la pandemia, los pasajeros en Boston se quejaban juntos de los problemas que afectaban el sistema de trenes subterráneos más viejo del país, desde demoras y desperfectos hasta descarrilamientos ocasionales.

Ahora los sistemas de transporte público en Estados Unidos están lidiando con una nueva realidad: una caída drástica del número de pasajeros y de ingresos causada por una pandemia de coronavirus que además está contagiando y matando a sus trabajadores.

Sin pronósticos claros de cuándo la mayoría de los pasajeros se sentirán lo suficientemente seguros para regresar, las redes de transporte público desde Washington a Nueva York y Chicago están haciendo todo lo posible para sostenerse.

El futuro se ve especialmente dudoso en Boston, el símbolo de un transporte público poco confiable.

Hace unos años, la ciudad retiró bruscamente la que se consideraba una fuerte candidatura para la sede de los juegos olímpicos del 2024 luego que pasajeros incrédulos preguntaron cómo podía pensar Boston en organizar el evento con un sistema que a menudo ni siquiera puede llevarlos al trabajo.

La Autoridad de Transporte de la Bahía de Massachusetts, el cuarto sistema de transporte público más utilizado en el país, está ahora en horario de fin de semana y tiene alrededor de 20% de su número de pasajeros usual en los autobuses. En el metro, el número es 8% en un día típico de pandemia.

Pese a ello y la declinación de ingresos por publicidad en trenes, autobuses y tranvías, no se ha hablado de cerrar el sistema, pese a que el virus ha contagiado a decenas de empleados — principalmente conductores de autobuses — y matado a uno.

"Ciertamente, hemos registrado un nivel sostenido de pasajeros", dijo el gerente general de la MBTA Steve Poftak. "Todo parece indicar que muchos de esos pasajeros son trabajadores de salud y personal de salud".

La ley de ayuda por la pandemia aprobada por el Congreso y firmada por el presidente Donald Trump incluyó $25,000 millones en fondos para el transporte público para ayudar a las entidades a lidiar con la crisis. La directora financiera de la MBTA, Mary Ann O'Hara, ha dicho que el sistema debería poder obtener $840 millones. El sistema de transporte de la ciudad, que ya tenía dificultades para remplazar trenes y trolebuses de 30 años de antigüedad — proyecta ahora un déficit de $231 millones es para el año fiscal que concluye el 30 de junio.

La MTBA busca estirar esos fondos federales. Los ingresos reglamentarios básicos que recibe del estado, aproximadamente 75% de los fondos federales — más de $600 millones — pueden ser aplicados al año fiscal 2021, dijo la secretaria de transporte del estado, Stephanie Pollack.

"Otras agencias de tránsito se han visto obligadas a usar una proporción mayor para su año fiscal en curso. No nosotros", dijo.

En Nueva York, el sistema de transporte púbico más atareado del país, el número de pasajeros en días de semana habitualmente supera 5 millones. Pero el uso del sistema ha caído más de 90% en semanas recientes. La Autoridad Metropolitana de Tránsito (MTA) opera además varios túneles y puentes, donde ahora está perdiendo ingresos.

La MTA tiene más de 70,000 empleados, más del 60% de ellos en el metro. Al menos 95 empleados han muerto a causa de COVID-19.

Aunque ya ha recibido $3,800 millones del paquete federal de ayuda, la MTA pidió una suma similar para cubrir pérdidas operacionales que estima pudieran llegar a $8,500 millones. El director de la MTA, Patrick Foye, estima que sin fondos federales adicionales, "el presente y el futuro de la MTA están en serio peligro".

Un estudio encargado por el organismo estima que 60% de los pasajeros pudieran regresar al sistema para el otoño. Pero Foye admitió que "nadie sabe a ciencia cierta" lo que sucederá.

En Washington, funcionarios del sistema de transporte municipal están respondiendo al desplome de pasajeros cerrando estaciones y acelerando planes de construcción.

El número de pasajeros en algunas estaciones actualmente totaliza apenas 1,200 por día de semana, menos de 5% de lo normal, dijo en una declaración el gerente general de la autoridad de tránsito, Paul Wiedefeld.