Victorina Morales, inmigrante guatemalteca indocumentada que trabajó en el Trump National Golf Club en Bedminster, Nueva Jersey, en su casa en Bound Brook, Nueva Jersey, (The New York Times)

Por Miriam Jordan

Una inmigrante que vive en el país ilegalmente y trabajó durante años en el lujoso complejo de golf del presidente Donald Trump en Nueva Jersey (y más tarde reveló que él empleaba a muchos inmigrantes que están viviendo ilegalmente en el país) será sometida a los procedimientos de deportación.

Victorina Morales, de 47 años, trabajó durante más de cinco años como empleada de limpieza en el club en Bedminster, Nueva Jersey, usando una identificación falsa que, según afirma ella, sus supervisores sabían que no era auténtica. Sus revelaciones, reportadas por primera vez en The New York Times en diciembre de 2018, provocaron que varios trabajadores que viven ilegalmente en el país y laboraban en varias propiedades de Trump alzaran la voz.

Decenas de otras personas fueron despedidas en los meses posteriores por la Trump Organization, propietaria y operadora de los complejos de golf en varios estados, después de que la compañía empezó a investigar la documentación de los empleados.

Morales, una inmigrante guatemalteca, recibió esta semana un aviso de las autoridades federales acerca de que se habían iniciado procedimientos de remoción que podrían derivar en su deportación. Puede permanecer en el país solo si un juez de inmigración aprueba su solicitud de asilo.

En una carta a la que tuvo acceso el Times, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos señaló que la agencia no había aprobado su solicitud inicial de asilo debido a que ella no había comprobado que “circunstancias extraordinarias” le hubieran impedido realizar una solicitud de asilo en el año posterior a su llegada al país, como se solicita.

Morales, quien fue testigo del asesinato de su padre, cruzó ilegalmente la frontera en 1999. Presentó una solicitud de asilo junto con su esposo a finales de 2018, y ambos se ven afectados por esta nueva decisión.

La agencia migratoria enfatizó que no estaba rechazando su solicitud de asilo, sino que referiría su caso a los tribunales migratorios para iniciar los procedimientos de remoción, en los que un juez revisará su estatus de asilo.

Debido a la acumulación de casos migratorios, Morales seguramente podrá seguir viviendo en Estados Unidos varios años mientras su caso se analiza. El jueves, no estuvo disponible para dar una entrevista.

Anibal Romero, su abogado, dijo que el fallo de la agencia esta semana “es un asunto legal serio, y mi preocupación ahora mismo es la seguridad y el bienestar de mi clienta”. Dijo que no daría más comentarios.

Después de que Morales llegó a Nueva Jersey, trabajó en almacenes empacando productos de consumo, como jabones y pañales de bebé. La contrataron en la propiedad de Trump en 2013.

Durante el tiempo que pasó en el complejo de golf, dijo, a menudo limpiaba la estancia personal de Trump y tuvo varias interacciones con él. Dijo que la había elogiado por su limpieza meticulosa y su ética laboral, y a veces le dejaba cuantiosas propinas.

Sin embargo, Morales dijo que se sintió herida por los comentarios públicos denigrantes que hizo Trump después de que asumió el cargo, cuando comparó a los inmigrantes latinoamericanos con criminales violentos.

Fue eso, dijo, aunado a los que describió como comentarios abusivos de un supervisor en el trabajo sobre su inteligencia y su estatus migratorio, lo que la llevó a decidir que ya no se quedaría callada.

“Estamos cansados del abuso, los insultos, la manera en que habla de nosotros cuando sabe que estamos ayudándolo a ganar dinero”, dijo en ese entonces.

Morales fue capacitada por Sandra Díaz, originaria de Costa Rica y ahora residente estadounidense legal. Díaz también alzó la voz con el fin de admitir que había estado en el país ilegalmente mientras trabajaba en Bedminster.

Los ejecutivos de la Trump Organization han dicho que no tenían manera de saber que los trabajadores habían presentado documentos laborales falsos, y Trump ha señalado que tampoco sabía que en sus propiedades se habían contratado inmigrantes que viven ilegalmente en el país.

Durante la campaña presidencial, cuando se inauguró el Trump International Hotel en Washington, Trump presumió que usaba un sistema electrónico de contratación, E-Verify, con el fin de revisar que solo quienes tienen permiso legal de trabajar ahí fueran contratados.

“No hemos empleado a ningún inmigrante ilegal”, dijo Trump en ese entonces.

Sin embargo, a lo largo de su campaña y después de que asumió la presidencia, Morales había estado reportándose al trabajo en el campo de golf de Trump. Un colega la llevaba en auto todos los días al complejo, a ella y a otros trabajadores que vivían en el país ilegalmente, dijo ella, porque sabían que no podían obtener legalmente permisos de conducir.

Después de alzar la voz, Morales saltó a la fama. En febrero del año pasado, fue una de los veinte inmigrantes que estuvieron en la lista de los invitados al discurso anual del estado de la Unión, aunque ahora muchos de ellos enfrentan una posible deportación. En diciembre, fue a Las Vegas y Joe Biden, el presunto nominado presidencial demócrata, la abrazó. En un evento de campaña, mostró una copia de un certificado de servicio que había recibido de la Agencia de Comunicaciones de la Casa Blanca.

Tras solicitar asilo, Morales recibió un permiso de trabajo, que le permitió obtener un empleo legal como empleada de limpieza en un hotel de Manhattan. Perdió ese empleo debido a la pandemia del coronavirus.

De los casi 50 trabajadores que viven ilegalmente en el país y que, tras las revelaciones de Morales, dijeron haber trabajado en propiedades de Trump, no se sabe que alguno haya sido deportado.