Brianca Newton escucha con un estetoscopio el corazón de su hermana Brittany Newton latir en el pecho de la receptora Miriam Nieves en el hospital Montefiore Moses en el barrio Bronx de Nueva York.
Brianca Newton escucha con un estetoscopio el corazón de su hermana Brittany Newton latir en el pecho de la receptora Miriam Nieves en el hospital Montefiore Moses en el barrio Bronx de Nueva York. (Ted Shaffrey)

Nueva York - La familia de Brittany Newton lloró a principios de año cuando su vida terminó, a los 30 años, por un aneurisma cerebral. Pero esta semana volvieron a sentir su cercanía cuando escucharon latir su corazón en el pecho de una agradecida neoyorquina cuya vida se salvó gracias a un trasplante de órgano.

Miriam Nieves, de 62 años, abrazó con entusiasmo a la madre y hermanas de Newton, a quienes conoció por primera vez en el Centro Médico Montefiore, en donde se realizó el trasplante en abril.

“Las únicas palabras que me llegan este Día de Acción de Gracias son que estoy muy agradecida por la ciencia, por mi familia, por mi Dios”, dijo Nieves. “Pero no puedo expresar lo suficiente, que si no fuera por los donantes, que son mis ángeles, porque son los que me permitieron esta segunda oportunidad”.

La madre de Newton, Bridgette Newton, traía consigo una foto grande de su hija, una asistente de enfermería certificada que había vivido en Luisiana.

“Mi hija todavía camina entre nosotros”, dijo. “Y por eso siempre estaré agradecida”.

Nieves, una expublirrelacionista que ahora vive en los suburbios de la ciudad de Nueva York, superó la adicción a la heroína hace 30 años, pero debido a ella es seropositiva a VIH.

Nieves, casada, madre de tres y abuela de seis, comenzó a sufrir insuficiencia cardíaca después de tener problemas con sus riñones.

Para encontrar una compatibilidad cuando hay una severa escasez de donantes, los médicos en el hospital expandieron su búsqueda para incluir a donantes VIH positivo. Y así llegó Newton, una donante de órganos cuya familia se enteró que era VIH positivo después de su muerte.

Los médicos trasplantaron su corazón y riñones a Nieves.

Las hermanas de Newton, Breanne y Brianca Newton, escucharon con un estetoscopio cómo latía el corazón. Breanne Newton dijo que no le sorprendió cuando escuchó a Nieves decir que se sentía con más energía desde el trasplante.

“Así era mi hermana. Tenía energía, era activa”, manifestó. “Estamos muy, muy agradecidos. Y simplemente es una bendición”, agregó.

Desde hace varios años, los cirujanos han estado trasplantando órganos de donantes VIH positivo a receptores VIH positivo, pero los médicos en Montefiore dijeron que era el primer trasplante de corazón de ese tipo.

“Creo que se volverá a hacer porque demostramos que es seguro”, dijo el doctor Omar Saeed, un cardiólogo experto en trasplantes en Montefiore.

“La realidad es que hay más personas que necesitan corazones que corazones disponibles”, indicó el doctor Vagish Hemmige, un especialista en enfermedades infecciosas en el hospital. “El programa de trasplantes de corazón con VIH permite que personas que viven con VIH reciban trasplantes que les salvan la vida de donantes que de otra forma no se usarían”.

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