Padres, madres y empleados decoraron el plantel escolar. (Especial para El Nuevo Día / Ricky Reyes)

El timbre sonó esta mañana por primera vez en la escuela Manuel Elzaburu y Vizcarrondo, en la península de Cantera en San Juan, para darle la bienvenida a los estudiantes de este plantel Montessori que por más de un año estuvieron divididos entre varias estructuras mientras se completaban las reparaciones que requería su nuevo lugar de estudio.

A exactamente un mes de inicio del año escolar, la comunidad escolar se reunió por primera vez en el plantel que estuvo clausurado por casi dos años para reparar los daños causados por el huracán María, relató el director escolar, José de Jesús.

Por las pasadas tres semanas, los estudiantes y maestros operaron en horario alterno (“interlocking”) de 12:30 a 5:30 p.m. en la escuela Fray Bartolomé de las Casas. Ante esto, algunos alumnos no habían acudido a clases hasta ayer.

Algunos no se habían reportado por problemas con el horario. Los papás, por sus trabajos, no los podían llevar o recoger”, reconoció la guía -término con el que se identifica a los maestros en la filosofía Montessori- Wanda Montes.

Otra de las guías, Lismarie Castro, reconoció que algunos padres optaron por llevarse a sus niños de la escuela ante la incertidumbre por el espacio que ocuparían.

En su salón de Taller I -que atiende a niños de primero a tercer grado- una de las estudiantes exclamó, orgullosa, que ella había barrido el piso del salón durante la mudanza. Otra de las niñas aseguró que ayudó a limpiar ventanas, mientras que un niño se encargó de limpiar las pizarras.

“Eso fortalece la cultura escolar. Ellos se sienten más responsables por la escuela, la cuidan”, señaló De Jesús.

El año pasado, los estudiantes más grandes de la escuela elemental estudiaban en la Fray Bartolomé, mientras que los más pequeños estaban en el plantel Sofía Rexach, que fue cerrado porque ya se había quedado pequeño para la matrícula estudiantil.

De Jesús explicó que el lunes recibieron la autorización para ocupar su nueva escuela, luego que el Departamento de Educación inspeccionara la instalación. De inmediato, padres, encargados y maestros se activaron para tener los ambientes listos para hoy. La mayoría de los equipos escolares que estaban en la Sofía Rexach había sido ubicados en el comedor de la Manuel Elzaburu.

Precisamente esa mudanza creó una controversia a inicios de agosto, pues la comunidad escolar había sido informada que podían moverse el mes pasado pero Educación no había emitido la autorización oficial.

“Estamos bien emocionados, a pesar del cansancio. Esta mañana estábamos hablando con los estudiantes, le dijimos que somos parte de la historia porque somos el primer grupo en ocupar la escuela”, expresó la guía de Taller I Rosana Rodríguez Morales.

Ayer, los alumnos recorrían sonrientes los pasillos de su nueva escuela. Ahora tendrán  un teatro, una cancha y un área de juegos en el patio para los más pequeños. Los salones son más grandes y la mayoría tienen acondicionadores de aire, aunque no todos funcionaban ayer. Además, la escuela cuenta con una amplia biblioteca, donde los estantes aún tienen que ser instalados y los docentes comentaban que necesitarán muchísimos más libros para poder llenarla. 

Completada la mudanza, el plan será expandir los ofrecimientos escolares al nivel intermedio el próximo año, pues aún tienen salones vacíos, indicó De Jesús. La inauguración oficial del plantel será mañana, señaló el director escolar.

“Esta escuela estaba destruida. Fue un equipo grande, se unieron los padres, maestros, los estudiantes, para tenerla lista para hoy (ayer). Pensé que no iba a estar ‘ready’, pero todo el mundo se unió, no esperamos que el gobierno lo hiciera todo”, expresó la asistente de Taller II Myrna Marrero.


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