El presidente Trump indicó que Estados Unidos consideraba ampliar el uso de la hidroxicloroquina en pacientes con COVID-19, pero no hay evidencia científica que demuestre su efectividad. (ap / Patrick Semansky)

Decenas de personas en Puerto Rico están comprando dos medicamentos que, en lugar de librarles del Coronavirus, si son mal utilizados, podrían causar complicaciones de salud, daño permanente al ojo e incluso la muerte, alertó el presidente de PharmPix y doctor en Farmacia, Martty Martínez Fraticelli.

De acuerdo con Martínez Fraticelli hasta ayer domingo y en apenas tres días, el sistema de procesamiento de recetas de PharmPix, ha detectado un alza cercana a 40% por día en la prescripción de hidroxicloroquina y azitromicina, medicamentos que se alega podrían ayudar a combatir el COVID-19, aunque no hay data científica que lo compruebe.

Los marcas de ambos agentes son Plaquenil y Zythromax, pero ambos ya se producen como genéricos. Ambos medicamentos solo pueden adquirirse mediante receta.

No solo alarma el número de recetas para ambos medicamentos, dijo Martínez Fraticelli.

También causan alarma, las dosis prescritas en Puerto Rico. Ello, porque en lugar de prescribir los medicamentos para algunos días según sucedió en la China, el doctor en Farmacia indicó que en Puerto Rico, se han autorizado recetas de hasta 90 días y en cantidades excesivas.

Medicamento que podría ser letal

Martínez Fraticelli indicó que en conversaciones con homólogos también confirman el aumento de pacientes solicitando hidroxicloroquina en diversas farmacias alrededor de la isla.

El experto en agentes farmacológicos aseguró que la data compilada por su firma demuestra que las recetas se han prescrito a pacientes de todos los grupos de edad y de ambos sexos.

“El medicamento tiene efectos adversos. Mal utilizado, puede provocar un tipo de arritmia que puede causar la muerte e hipoglicemia severa, eso pasa cuando los niveles de azúcar bajan muy rápidamente. Los daños a la retina son irreversibles. Si se utiliza mal, puede causar lo que se conoce como anemia aplásica, trombocitopenia y baja todos los glóbulos blancos, rojos y plaquetas, o sea que se debilita el sistema inmunológico, cuando lo que quieres es lo opuesto”, sostuvo el experto.

Otros efectos del fármaco, mal utilizado, pueden ser pérdida de audición e incluso, comportamiento suicida.

“Todo esto empezó cuando el presidente Donald Trump habló de esto la semana pasada”, dijo Martínez Fraticelli.

La semana pasada, en conferencia de prensa, el presidente Trump reveló que Estados Unidos consideraba autorizar el uso del medicamento hidroxicloroquina para otros fines más allá de los autorizados por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, en inglés).

En la actualidad, la hidroxicloroquina es utilizada en pacientes con lupus y artritis reumatoide, y según casos anecdóticos, ciertos pacientes afectados con el COVID-19 recibieron este medicamento en combinación con el antibiótico azitromicina y pudieron recuperarse.

Sin embargo, justo después de esa conferencia de prensa, el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, parte de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), Anthony Fauci, quien integra el grupo de trabajo creado por Trump para responder a la pandemia, señaló en varias intervenciones públicas que no hay data alguna que demuestre la efectividad de la hidroxicloroquina -que también se utiliza para tratar la malaria- contra el COVID-19.

Por lo general, los antibióticos se prescriben para atender infecciones bacterianas y no para procesos infecciosos causados por virus como sería la gripe, el catarro o el COVID-19.

Lo que hicieron en China

Información compilada por PharmaPix apunta a que en China se emitieron unas guías en las cuales se recomendó el uso del fármaco.

Específicamente, según Martínez Fraticelli, la información apunta a que en China se recomendó una dosis de 400 miligramos (mg) dos veces por un solo día y 200 mg por cuatro días en pacientes con COVID-19, lo que supondría un total de cinco días. El tratamiento incluyó el uso de azitromicina cuando no podía descartarse que los pacientes infectados también padecían de alguna infección bacteriana.

“Lo que estamos viendo aquí, son recetas de 400 mg dos veces al día, lo están usando en combinación con la azitromicina y prescribiendo por 30 días más ‘refills’(repeticiones)”, dijo Martínez Fraticelli al agregar que en el caso de la azitromicina ha visto dosis prescritas de 500 mg por 30 días más tres repeticiones.

PharmaPix procesa alrededor de 2 recetas de cada 10 en el sector de seguros de salud comercial. Según Martínez Fraticelli, la tendencia parece ser la misma en la reforma de salud o el llamado plan Vital, según le han confirmado varias farmacias en la isla.

“Los médicos pueden prescribir lo que entiendan, pero esto que estamos viendo se ve como una práctica de acaparamiento”, insistió el farmacéutico al señalar que la situación no es exclusiva de Puerto Rico.

Explicó que la Junta de Farmacia del estado de Ohio ya emitió directrices para controlar el despacho del medicamento y no descartó que otras jurisdicciones también tomen medidas.

Martínez Fraticelli sostuvo que los protocolos requieren que el farmacéutico respete la prescripción médica, pero indicó que algunos de sus homólogos han optado por limitar el despacho a cinco días, debido al alto riesgo que supone el uso inadecuado.

Sin controles por la emergencia

PharmaPix, al igual que otras empresas en la isla y Estados Unidos es un intermediario en el proceso de cuidado médico que se dedica a administrar el beneficio de farmacia (PBM, en inglés). El principal mandato del PBM en ese proceso es prevenir el despacho de medicamentos contraindicados y ayudar en la contención de costes, identificando las terapias más efectivas clínicamente hablando.

Por lo general, dijo Martínez Fraticelli, una receta prescrita con una dosis excesiva sería rechazada por los sistemas, una vez la farmacia tramita la autorización al PBM.

Pero Puerto Rico -y el mundo- opera en modo de emergencia por el coronavirus y cuando eso pasa, esa función de cotejo que efectúa el PMB, dijo Martínez Fraticelli, se desactiva tan pronto se emite una declaración para atender la crisis. Esto, porque una vez se declara la emergencia, la Oficina del Comisionado de Seguros (OCS) emite directrices para que los pacientes puedan adquirir sus recetas que necesiten sin autorización.

“Esto también pasó en María e Irma y durante el período de los terremotos. Para evitar potenciales problemas de acceso a los medicamentos, se liberan las autorizaciones, pero son las consecuencias no intencionadas de esa decisión”, sostuvo Martínez Fraticelli.

Sin medicamentos los pacientes que lo necesitan

El farmacéutico lamentó que el frenesí por ambos medicamentos pueda resultar en un riesgo para miles de personas que lo utilicen, creyendo serán curados del COVID-19, y destacó que por tratarse de un medicamento con muchos años en el mercado, su costo es bajo.

Pero más lamentó que los pacientes de lupus y de artritis reumatoide que sí necesitan la hidroxicloroquina se queden sin medicamentos, pues la demanda parece ser tal que los inventarios del fármaco en la isla ya dan visos de agotarse.

“Puede haber un ‘shortage’ (escasez) si se mal utiliza”, dijo Martínez Fraticelli. “Aquí en Puerto Rico, tenemos ‘un issue’ con el tema de los inventarios de medicamentos. En este caso, aunque los fabricantes dijeron que aumentarán la producción, son decisiones para más adelante y ya hay reportes de escasez”, agregó el farmacéutico.

“Si las farmacias no tienen ese inventario para la gente que los necesita, eso puede convertirse en un problema porque nadie quiere ir a un hospital en estos momentos con el problema del coronavirus”, insistió Martínez Fraticelli.


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