Ocasio Cortez obtuvo, en la  Universidad de Boston, grados en Economía y Relaciones Internacionales. (Suministrada) (semisquare-x3)
Ocasio Cortez obtuvo, en la Universidad de Boston, grados en Economía y Relaciones Internacionales. (Suministrada)

Nueva York - Alexandria Ocasio Cortez entra a un diner -de esos como de película que llama a soñar con esta ciudad- con una sonrisa y un prendedor que lee su nombre y otro con las banderas de Estados Unidos y Puerto Rico. Ese prendedor no es cualquier cosa: simboliza su historia familiar y uno de los puntos con los que ha fraguado la plataforma de su candidatura por un escaño en el Congreso de Estados Unidos.

Su madre es de Arecibo, y su padre nació en El Bronx, de padres puertorriqueños.

“Somos una familia de trabajadores”, dice orgullosa de su padre, que fue empresario, y su madre, que trabajó como empleada doméstica, detalles del relato personal que moldea las aspiraciones políticas de esta demócrata progresista de 28 años.

La carrera congresional de Ocasio Cortez por el Distrito 14 de Nueva York, que cubre El Bronx y Queens, contra el poderoso incumbente Joseph Crowley ha ganado atención mediática por su énfasis, precisamente, en la clase trabajadora y por presentarse como una candidata que ha asegurado rechazar el dinero de cabilderos y los súper PAC (comités de acción política). Su carrera, además, supone la primera vez en 14 años que Crowley enfrenta un reto.

Nos encontramos en el área de Parkchester, en El Bronx, donde en los años 80 sus padres iniciaron su vida juntos. Allí, conversamos en español de su historia y su plataforma, que esboza ideas como el Medicare para todos, la vivienda accesible -en el contexto de una ciudad donde, como ella ha dicho, el código postal determina las posibilidades de tantos-, y el apoyo a largo aliento a Puerto Rico.

Se formó en la Universidad de Boston, donde obtuvo grados en Economía y Relaciones Internacionales, y como parte de su trayecto profesional trabajó en la división de inmigración en la oficina del fenecido senador Ted Kennedy, fue directora de educación del Instituto Nacional Hispano, fue organizadora voluntaria en el Sur del Bronx para la campaña presidencial de Bernie Sanders y también trabajó en restaurantes.

En las primarias congresionales del 26 de junio, Ocasio Cortez aspira a representar la comunidad que, según estimados del Censo, alberga a 691,715 residentes, de los cuales 344,481 son hispanos y sobre 71,500 son puertorriqueños.

“No se supone que mujeres como yo presenten su candidatura para un cargo político. No nací en el seno de una familia pudiente o poderosa. Madre de Puerto Rico, padre del Sur del Bronx”, afirma en el vídeo de su campaña que ha resonado en muchos por su mensaje. En este diner del Bronx, Ocasio Cortez tiene la misma mirada de ese vídeo, la que no esconde la ilusión de emerger como una voz que representa a familias que, de veras, lo necesitan.

Como mujer, como latina, tu carrera congresional es muy interesante, particularmente por el momento histórico en el que nos encontramos. ¿Cómo te defines como candidata y como persona?

—Yo soy una educadora, una organizadora, trabajé con familias y jóvenes en El Bronx y en elpaís, y también soy una mujer de una familia trabajadora. Así es como defino: la misma manera en que me presento como persona es como me presento como candidata. Creo que esa es la fuerza de nuestra campaña, que es auténtica, que contamos una historia real.

Tu padre falleció en el 2008, y tú ayudaste a tu familia trabajando en restaurantes. ¿Podrías hablar de cómo eso no solo es parte de tu historia sino de la forma en que te relacionas con la gente?

—Mi papá murió en 2008 cuando la crisis financiera estaba en su máximo momento. Cuando me gradué de universidad, estaba trabajando con niños y escuelas, pero mi familia estaba luchando para poder quedarnos con nuestra casa porque estuvimos muy cerca de ejecución hipotecaria. Empecé a trabajar como mesera y bartender y con personas en mi misma situación: algunos no tenían sus documentos, a otros se les murió un padre, todos estaban luchando de una manera u otra.

Esa fue la base de mi plataforma, de la misión que tenemos porque esta campaña es para primordialmente luchar por familias trabajadoras en El Bronx y en Queens. Tenemos una comunidad muy diversa, muy latina, pero lo que tenemos todos en común es que es una comunidad trabajadora. El salario anual es como $47-50,000 y, en Nueva York, eso es muy difícil (alcanza) para tener hijos o una casa.

Te has definido como demócrata socialista, ¿a qué aspiras con el modelo de tu candidatura?—En Nueva York, tenemos un problema en que la mayoría de los demócratas toman dinero de cabilderos y de corporaciones que se están beneficiando de las dificultades de las familias. Hay muchas compañías, como de bienes raíces, que se benefician de alquileres muy altos, que se benefician de salarios bajos, del seguro de salud, que es muy caro, y esas mismas compañías están dando dinero a miembros del Partido Demócrata. Mi oponente está incluido… Soy la única candidata en esta carrera que no toma dinero de cabilderos, de corporaciones… Nuestra campaña ha organizado 14,000 donaciones, y el promedio de cada donativo es $14... Eso me da la libertad de hablar de los temas que necesitamos hablar…

¿Cómo es tu relación con Puerto Rico y, tras el paso de María, cómo te sientes mirando desde acá a los puertorriqueños en la isla?

—Todavía tengo mucha familia en Puerto Rico; mis tías, mis primos y primas. Yo también crecí en Puerto Rico porque, cuando las clases acababan, yo pasaba mis veranos en la isla con mi familia. Y mucha de mi vida se definió por mis experiencias en la isla, y tener una identidad no solo latina sino boricua es algo muy especial y único.

Ser puertorriqueño también es una experiencia muy única porque tenemos un status político que no es definido, no somos un país legalmente, no tenemos independencia ni tenemos el status de ser un estado. Somos latinos, pero también tenemos un estatus de ciudadanos de segunda clase en Estados Unidos…

Todos sabemos que María fue un desastre natural, pero el sufrimiento ahora fue un desastre de nuestro gobierno y los sistemas que nos han traído a este momento… ¡Casi 5,000 personas! (aludiendo a las secuelas de María y el estudio de Harvard que estima que 4,645 personas murieron tras el huracán) Eso no es un accidente, eso es negligencia.

Puerto Rico tiene un lugar destacado en tu plataforma donde criticas Promesa, pides una revisión de la Ley Jones y un Marshall Plan para la isla. Cuéntanos de eso y cómo crees que podría trabajarse.

—Como miembros de la diáspora, tenemos un papel muy importante para la dignidad de la isla. Tenemos que trabajar en conjunto con nuestras familias en la isla y con los activistas que están luchando, porque aquí en la diáspora tenemos la capacidad de organizar presión al Congreso en los Estados Unidos… En esta situación, los activistas y nuestras familias en la isla nos informan e influyen sobre lo que tenemos que luchar aquí en Estados Unidos...

Hay dos partes de la Ley Jones que tenemos que revisar. Uno, la parte que pone impuestos a todas las cosas que van a Puerto Rico... Dos, el status político de Puerto Rico. Sabemos que es una conversación controversial pero no podemos continuar este estatus como ciudadanos de segunda clase, como territorio. Si vamos a ser independientes, tenemos que ser eso; si vamos a ser un estado, tenemos que ser eso, pero necesitamos una definición ahora. Si vamos en la ruta a la independencia, eso está bien, pero hasta el momento, necesitamos el derecho a votar en los Estados Unidos… Este estatus de segunda categoría es una injusticia.

Queda poco para el cierre de esta campaña y las primarias ya son a fines de este mes. ¿Cómo están las emociones y cómo te sientes presentándote contra un candidato que ha estado en el puesto durante tanto tiempo?

— Me siento muy bien porque tenemos el viento de las personas a nuestras espaldas. Tenemos muchas organizadoras en nuestra campaña y personas que están aprendiendo a organizar… Como digo en el vídeo de nuestra campaña, esta es una lucha entre personas, cabilderos y dinero. Estoy muy orgullosa de estar al lado de la gente porque no tenemos a alguien que abogue por nosotros en el Congreso. Me siento bien con mis probabilidades, pero independientemente del resultado, en el curso de esta campaña, despertamos nuestra comunidad, y de eso no hay marcha atrás.

Sea que logres ese escaño o que no se dé, ¿de qué modo visualizas el futuro?

— Mi enfoque está totalmente en el 26 de junio, y mi misión es servir a nuestra comunidad y eso tiene muchas formas; puede ser que postule otra vez, que trabaje con escuelas, que continúe en mi comunidad, pero mi pregunta siempre es qué necesita la comunidad, y este año necesitamos una candidata como yo y una campaña como la nuestra, pero el año que viene puede ser algo diferente.


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