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El decano de la Escuela de Medicina, el doctor Edgar Colón, sostuvo que es necesario repensar el modelo de la salud de Puerto Rico para que se cubran los costos reales de los servicios sin que se lucren terceros. (horizontal-x3)
El decano de la Escuela de Medicina, el doctor Edgar Colón, sostuvo que es necesario repensar el modelo de la salud de Puerto Rico para que se cubran los costos reales de los servicios sin que se lucren terceros. (Luis Alcalá del Olmo)

La Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (UPR), la principal institución del País para la formación de médicos especialistas, enfrentaría un futuro poco alentador si se cuadran los recortes presupuestarios que le han adelantado.

La institución ya ha recibido información de que podría sufrir una reducción de un 5%, 10% o hasta 17% de su presupuesto anual, detalló el decano de la Escuela de Medicina, el radiólogo Edgar Colón. 

Aunque la mayor parte del presupuesto de este centro educativo no proviene de las asignaciones del Estado, las fuentes de fondos externos no son fácilmente accesibles, indicó. 

“Un (recorte de) 17% no se puede, destruiría la Escuela de Medicina”, aseguró Colón.

Si la Escuela de Medicina se debilita, el sistema de salud del País tendría un retroceso de 60 años, cuando no había suficientes médicos para atender a la población, argumentó el decano.

Para complicar aún más el escenario, la institución no logra cobrar cerca del 30% de lo que factura por los servicios médicos que ofrece, detalló el radiólogo. 

Más allá de su misión de formar a los médicos del País, la Escuela de Medicina también tiene un fuerte componente de investigación y de servicio a la comunidad, destacó Colón. 

Ante los limitados recursos del centro educativo, hay facultativos clínicos —los médicos del País que ofrecen cursos a los estudiantes del campus, sirven de mentores, investigan y sirven como especialistas en los hospitales y clínicas con los que trabaja la institución— que cobran de la UPR un salario equivalente a una jornada parcial de trabajo y suplementan sus ingresos con lo que pagan las aseguradoras por atender pacientes, explicó el decano.

“En ocasiones, solo le puedo pagar 20 horas a un facultativo, 30 horas, darle plan médico, y ellos cobran lo que facturen. No hacen lo mismo que si estuvieran en un consultorio privado, pero ahí es que vemos el compromiso con educar a los futuros profesionales y con la Escuela que tanto le da al País”, expresó Colón. 

Tanto los facultativos como los residentes —los médicos que estudian para hacer una especialidad— de la Escuela de Medicina trabajan en varias instituciones, como varios de los hospitales del Centro Médico de Río Piedras, el Hospital San Jorge en Santurce, los Hospitales Pavía, entre otros, detalló la directora del Centro de Destrezas Clínicas, la pediatra Yasmín Pedrogo. 

Menos especialistas

La difícil situación económica que enfrenta la UPR, que enfrenta un recorte de $149 millones en su presupuesto para el próximo año fiscal, se encuentra al tope de la lista de las preocupaciones de los administradores de oficinas, facultades, escuelas y recintos. 

La incertidumbre crece cada día más, pues el 28 de marzo la Junta de Gobierno de la UPR rechazó el plan fiscal que había trabajado el equipo de la presidenta interina, Nivia Fernández, por lo que se teme que quede en manos de la Junta de Supervisión Fiscal preparar el documento financiero que regirá el sistema universitario por diez años. 

La semana pasada, el presidente de la JSF, José Carrión, urgió a la UPR a aprobar su propio plan fiscal. En la agenda de trabajo para la reunión de la Junta de Gobierno de la UPR pautada para esta tarde, se incluye, entre otros puntos, la reconsideración del plan fiscal rechazado anteriormente. 

Ese plan fiscal contenía recortes máximos de $241 millones para la UPR, mientras que otro documento que trabajó la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal (AAFAF) proponía recortes que aumentarían anualmente hasta llegar a los $512 millones en el año fiscal 2025-2026. 

El rechazo a estos recortes provocó que los estudiantes decretaran huelgas en la mayoría de los recintos, una situación que actualmente se dirime ante un tribunal.

Al momento, la administración de la Escuela de Medicina ha trazado posibles escenarios con una reducción de 5%, que equivaldría a unos $2.5 millones anuales.

Una reducción de 5% en el presupuesto de esta unidad del Recinto de Ciencias Médicas obligaría a sacar de la plantilla a 67 facultativos clínicos, lo que equivale al 20% de los profesionales contratados, explicó Colón.

Esto, alertó Pedrogo, pondría en juego las acreditaciones de los programas de residencia, las cuales son el elemento que permite que los estudiantes de la Escuela de Medicina se especialicen. Si un programa pierde su acreditación, deja de existir y toma años recuperarla, precisó la pediatra.

Colón, por su parte, explicó que “cada programa de residencia tiene un equipo, pero muchos facultativos se comparten”. 

“Quizás, en neurología, tenemos un neurólogo pediátrico, pero ese facultativo lo comparte con neurología”, indicó Colón. 

Al momento, los 38 programas tienen sus acreditaciones al día y solo cinco cuentan con citaciones menores, que son comentarios que realizan las organizaciones que las evalúan sobre puntos que pueden mejorar, explicó la pediatra.

Establecen prioridades

Actualmente, la Escuela de Medicina tiene un presupuesto de $176 millones. De estos, el 60% proviene de fondos externos, entre ellos asignaciones de entes para realizar investigaciones y lo que obtienen de la facturación por los servicios clínicos que sus facultativos y residentes ofrecen a los pacientes. 

En los 10 últimos años, la Escuela ha perdido unos $5 millones en asignaciones del Estado, en su mayoría correspondientes a plazas congeladas a medida que los empleados se jubilaban, señaló Colón. 

Por las funciones que cumple, en ocasiones se ha decidido que esos puestos se deben ocupar y, entonces, esos salarios se cubren con ingresos de la llamada Práctica Médica Intramural que realizan en varias instituciones, entre ellas la Clínica de la Escuela de Medicina, en un edificio aledaño al Centro Médico, indicó Colón.

“La facturación funciona de forma distinta en la Práctica Médica Intramural, donde el paciente viene con un referido y, toda la documentación que tiene que ver con el servicio que se le da, yo la controlo; puedo recuperar ese dinero. Pero, en Centro Médico, que no le pertenece a la Escuela de Medicina, es más complicado”, sostuvo el decano. 

Anualmente, la institución tiene ingresos de alrededor de $70 millones por los servicios clínicos que ofrece, pero se estima que debería recibir unos $90 millones, añadió.

“No hace sentido que ACAA (la Administración de Compensaciones por Accidentes de Automóviles) tenga $400 millones en un banco, generando intereses, pero el Centro Médico está en quiebra. ACAA se hizo para pagar servicios de salud en caso de accidentes de auto, pero, si la persona estaba borracha, no paga; si el auto no tenía marbete, no paga; si (el accidente) fue en un ‘four track’, no paga. Esos son $200,000, $300,000 que no se cobran por servicios que se dieron”, manifestó Colón, al dramatizar los escollos que enfrentan sus especialistas para cobrar por el trabajo realizado.

Ante esto, abogó por un cambio en el modelo de salud de la Isla, una conversación que a su juicio se hace más urgente ante la cercanía del llamado “abismo” en el presupuesto disponible para sufragar el sector de la salud pública. 

Se refirió a la expectativa de que, a finales de este año, se acaben los fondos de Medicaid que se asignaron para la Isla a través de la Ley federal de Cuidado de Salud Asequible, conocida como “Obamacare”. 

De hecho, una de las opciones que tendría la Escuela de Medicina para allegar más fondos es una partida que Medicare asigna a hospitales en donde laboran médicos residentes. Algunas instituciones privadas usan este dinero para pagar los salarios de los residentes o invertir en espacios para ellos y su adiestramiento, pero Colón indicó que desconoce si los hospitales públicos lo reciben.

“Si hay unas prioridades para el País, tenemos que asegurarnos que la salud y la educación estén ahí, y esta institución se tiene que proteger”, argumentó el decano, quien sostuvo que, entre los esfuerzos para allegar dinero, tienen iniciativas de recaudación de fondos con los exalumnos.

El 70% de los profesionales que se gradúan de la Escuela de Medicina se quedan en la Isla al terminar sus estudios y la abrumadora mayoría de los médicos especialistas que trabajan en el País se graduaron de esta institución, aseguró Colón.

“Nosotros formamos a los médicos del País. Puerto Rico exporta médicos, pero tú no ves que médicos de otros países vengan en grandes números a ejercer aquí. Así que los especialistas que necesitamos los tenemos que formar aquí”, manifestó el decano.


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