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Historiadores plantean que la idea de que Puerto Rico dejó de ser una colonia en el 1952 debe revisarse. (GFR Media/ Archivo)

A partir de agosto, la enseñanza de la historia de Puerto Rico en las escuelas se enfrenta a su mayor reto en décadas.

La versión oficial del Estado Libre Asociado (ELA) de Puerto Rico, enseñada por 64 años en los salones de clase, fue reescrita en tan solo unas semanas durante las vacaciones de verano.

Después de los pronunciamientos del Tribunal Supremo de Estados Unidos y la aprobación de la denominada Ley PROMESA en el Congreso, maestros e historiadores consideran necesario que se revise  el programa de enseñanza de la historia de Puerto Rico.

“Hay que revisitar por completo el currículo del programa de Estudios Sociales y de Historia, desde escuela elemental hasta escuela superior”, sentenció el presidente de la Asociación Puertorriqueña de Historiadores (APH), Félix Huertas.

Aunque es común encontrar en los textos algunos datos que pudieran cuestionar lo que había sucedido cuando se aprobó el ELA, la versión oficial había sido que el status colonial de Puerto Rico fue resuelto en 1952.

Uno de los libros más usados en las universidades de la Isla es la “Historia general de Puerto Rico”, de Fernando Picó. El texto indica que el ELA es un sistema de gobierno bajo el cual Puerto Rico comenzó  a autogobernarse.

Mientras, uno de los libros más usados en las escuelas es “Puerto Rico, cinco siglos de historia”, de Francisco Scarano. Tras explicar el proceso de referéndums y la ratificación de la Constitución del ELA, el libro cita al entonces gobernador Luis Muñoz Marín sobre el resultado: “Podemos proclamar a todos nuestros conciudadanos (de Estados Unidos), al hemisferio americano y al mundo, que han sido abolidos todos los vestigios del colonialismo en las relaciones de los Estados Unidos y Puerto Rico”.

El mismo libro señala que en la Organización de Naciones Unidas (ONU) fue recibida con beneplácito la petición de Estados Unidos para que Puerto Rico fuera retirado de la lista de colonias por “haber logrado el territorio un carácter autónomo, no dependiente”.

Según Ángel Rodríguez, maestro de historia en la escuela Josefina Barceló de Guaynabo, el tema del ELA se toca particularmente en los grados de séptimo y décimo grado. Explicó que, de acuerdo con el currículo, ese momento en 1952 se enseña en las escuelas como “la culminación de un proceso para ir ganando poderes”.

“En los países existe lo que se conoce como la historia oficial, que es la que relata el propio gobierno y que es la que recogen los textos oficiales,  que son los que se usan en las escuelas”, señaló Rodríguez.

Explicó que la enseñanza de la periodización política de Puerto Rico comienza por el gobierno autonómico bajo España en 1897, seguido por los dos años de gobierno militar,  la aprobación de la Ley Foraker en 1900, la Ley Jones en 1917 y la ley de gobernador electivo en 1947.

“En ese relato oficial, el ELA de 1952 es la culminación de lograr el gobierno propio, con nuestra propia constitución, para nosotros manejar nuestros asuntos internos”, agregó. “Ahora, con todos estos acontecimientos y pronunciamientos de las propias tres ramas de gobierno (de Estados Unidos), se puede cuestionar, incluso, llamarle ‘Constitución’ a lo que pasó en 1952”.

“La definición escolar de una constitución es la ley máxima, fundamental de un país y supuestamente por encima de eso no hay nada”, agregó. “Sabíamos que aquí no era así, pero se mantenía la apariencia de que nos regíamos por nuestra Constitución. Ahora, de manera clara y bien abierta, se ha dicho por Estados Unidos que: ‘Mira, no, no es cierto que adquirieran derecho a gobernarse a sí mismos en el 52’. Así que tiene que haber una revisión de la enseñanza de todo ese relato”.

La versión oficial del ELA comenzó a quedar en entredicho oficialmente en diciembre de 2015, cuando el procurador general de Estados Unidos, Donald Verrilli, sometió un argumento escrito al Tribunal Supremo federal en un caso sobre doble exposición penal. 

A nombre de la Rama Ejecutiva de Estados Unidos, Verrilli afirmó que Puerto Rico sigue subordinado a los poderes plenarios del Congreso, a través de la cláusula para territorios de la Constitución estadounidense.

Fuente original del poder. Por meses se especuló cuál sería el resultado de la deliberación, que finalmente llegó en junio, cuando tres semanas bastaron para reescribir la historia oficial de Puerto Rico como se conocía hasta entonces.

El Tribunal Supremo de EE.UU. emitió una determinación el 9 de junio en la que estableció que la última fuente de soberanía en Puerto Rico está en el Congreso federal.

No obstante el golpe a la definición que existía del ELA, la decisión no alteró el funcionamiento en las relaciones entre Puerto Rico y Estados Unidos.

Ese cambio histórico sí ocurrió dos semanas después, cuando el Congreso aprobó el proyecto  PROMESA, que fue convertido en ley por el presidente Barack Obama el 30 de junio.

La medida impone una junta federal de control fiscal con poderes extraordinarios sobre el gobierno electo de la Isla, con lo que el Congreso reclamó la autoridad que supuestamente le había dado a Puerto Rico hace seis décadas para tomar decisiones administrativas fundamentales a nivel local.


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