En Puerto Rico hay espacio para almacenar 1,000 cadáveres. (GFR Media)

Casi dos semanas después que se detectara en la isla el primer caso sospechoso de coronavirus (COVID-19) y con una nueva secretaria al mando, el Departamento de Salud publicó, el pasado viernes, un protocolo para manejar las muertes sospechosas de esta enfermedad que aclara las circunstancias en las que se enviarán los cuerpos al Negociado de Ciencias Forenses (NCF) y en qué momento se hará notificaciones a Fiscalía.

Realmente, la única circunstancia en el que un cadáver será enviado a Ciencias Forenses y mediará alguna intervención del ministerio fiscal será cuando la muerte haya ocurrido en una residencia, establece el protocolo firmado por la secretaria de Salud, Concepción Quiñones Longo.

Si los fallecimientos de las personas sospechosas de esta enfermedad viral ocurrieron en el hospital ya sea de pacientes internados o en sala de emergencias no tendrán que mediar ninguna notificación a la Fiscalía y se avisará directamente a la funeraria para que recoja el cuerpo. Antes tendrá que indicársele al personal funerario que la muerte es sospechosa de COVID-19.

“El manejo de los funerarios no debe variar porque siempre debemos manejar los cadáveres con las recomendaciones usuales con equipo protector, guantes, mascarillas y batas. Con eso, la probabilidad de contagio es poca”, manifestó la comisionada del NCF, María Conte Miller, en entrevista con El Nuevo Día.

Según el protocolo de Salud, a cualquier persona cuya muerte sea sospechosa de COVID-19 se le tomará una muestra nasofaríngea y orofaríngea ya sea por parte de la institución hospitalaria en la que esté o del NCF, cuando la muerte sobrevino en el hogar.

Mientras que Conte Miller explicó que solo se practicaría la autopsia si el patólogo por alguna otra razón determina que hay necesidad de revisar el cuerpo. Donde podría haber más exposición al virus es, precisamente, durante el proceso de autopsia.

“La prueba es lo suficientemente específica y sensitiva para el diagnóstico y la posibilidad de falso negativo es remota. No habría justificación para una autopsia”, dijo Conte Miller.

Todas las muestras serán enviadas al Laboratorio de Salud Pública del Departamento de Salud. También se deben seguir los trámites regulares a través del Registro Demográfico y funerarios, establece el protocolo firmado por Quiñones Longo.

Así es el protocolo para muertes sospechosas COVID-19

-Ahora: Cuando la muerte es intrahospitalaria se debe hacer de inmediato una muestra nasofaríngea y orofaríngea. Se le notificará a la funeraria para que recoja el cadáver con las precauciones requeridas para estos casos.

Antes: De ordinario, las muertes que ocurren en los hospitales no requieren el traslado del cuerpo a Ciencias Forenses porque un médico certifica la causa de muerte del paciente.

-Ahora: Si el fallecimiento ocurrió en una sala de emergencias de un hospital se procederá de inmediato con tomar muestras nasofaríngea y orofaríngea. Tampoco será necesario notificar a la Fiscalía aún cuando el paciente llevara en la sala hospitalaria menos de 24 horas. No se trasladará el cadáver al NCF y se le notificará a la funeraria con la advertencia requerida.

Antes: Usualmente, los médicos se reúsan a certificar las causas de muerte de pacientes que llevan pocas horas en las salas de emergencias y por eso, avisan a la Fiscalía. Los fiscales pueden ordenar una autopsia o envían el cadáver a Ciencias Forenses para una revisión física junto al récord médico de ese paciente. No siempre se hace autopsia.

-Ahora: Personas que mueran en sus residencias bajo sospecha de coronavirus, se notificará a Fiscalía para el levantamiento del cadáver y al NCF, que será la encargada de tomar las muestras nasofaríngea y orofaríngea.

Antes: Cuando ocurren muertes fuera de los hospitales, hay un deber de informar a Fiscalía. Si la muerte se entiende que fue por causas naturales el fiscal emite la boleta para autopsia, pero no siempre acude a la residencia. La presencia del fiscal se requiere cuando la muerte ocurre en un lugar público o cuando las razones de la muerte pudieran no estar asociadas a causas naturales.

Siempre se ha requerido y seguirá requiriéndose la presencia de fiscales en casos sospechosos de homicidio.

Una vez el cuerpo de una persona cuya muerte es sospechosa de coronavirus, es llevado al NCF también tiene que seguirse un protocolo firmado el 11 de marzo por Conte Miller y que debe ser seguido por los oficinistas, investigadores, entrevistadores y patólogos. El protocolo procura el menor contacto físico con el cuerpo y los familiares.

Bajo la nueva normativa, si un cadáver es referido a Ciencias Forenses porque se desconoce la razón de su muerte, y sospecha que pudo ser a consecuencia del COVID-19, se le practicará la prueba de diagnóstico previo a la autopsia. Si la prueba arroja positivo, se establecerá que murió como consecuencia de este tipo de coronavirus sin necesidad de una autopsia.

Para el manejo de estos casos en el Negociado, la instrucción de Conte Miller es que se obtenga vía telefónica información relacionada a las circunstancias de la muerte y se realice la identificación mediante huellas u otra información (boleta fiscal, identificación con foto, por ejemplos), que no requieran la visita familiares del occiso a las facilidades del Negociado.

El patólogo certificará el caso a base de la documentación presentada sin tener que examinar el cadáver. Si el occiso presentó síntomas asociados con COVID-19 o estuvo en contacto con casos sospechosos de esta enfermedad se contactará vía telefónica a los familiares del fallecido para entrevistarlos.

La funcionaria indicó que aún en el caso de que la pandemia afecte significativamente a Puerto Rico, se esperan muy pocos referidos para determinar la causa de muerte ya que se presume que los que fallezcan por este mal buscarán primero asistencia médica. Los médicos, de ordinario, son los que determinan las causas de muerte en este tipo de escenarios.

El Negociado de Ciencias Forenses no es el principal soldado en este combate. Nosotros solo vamos a hacer las pruebas en casos muy específicos. Si muere en la casa, tiene síntomas y no tiene médicos que certifique la muerte, pues amerita que se envíe (el cuerpo a NCF)”, dijo Conte Miller.

“Es diferente al caso de (las muertes por el huracán) María porque lo que pasó entonces es que los colegas médicos clínicos no están acostumbrados a asociar las muertes a eventos atmosféricos o naturales, como sí lo puede estar el patólogo forense… En este caso de María las muertes eran por cosas diferentes pero que se asociaban al huracán. Las muertes en la pandemia son por lo mismo”, dijo.

La funcionaria indicó que, en Puerto Rico, entre los hospitales, el gobierno y las funerarias hay espacios para almacenar cerca de 1,000 cadáveres.

Del mismo modo, el Departamento de Salud levantó el periodo de espera de 48 horas para poder cremar un cuerpo, lo que agilizaría la disposición de cadáveres si se registrara en Puerto Rico situaciones como en Italia o España de un aumento significativo de muertes al día.

Ricardo Cortés Chico colaboró en esta historia.


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