El 2018 cerrará con unos 21,700 nacimientos (semisquare-x3)
El 2018 cerrará con unos 21,700 nacimientos. (GFR Media)

Por tercera vez consecutiva, Puerto Rico terminará el año con una merma en su población total y con una cantidad mayor de muertes que de nacimiento.

Esta merma responde a que Puerto Rico cuenta con una de las tasas de natalidad, fecundidad y reemplazo generacional más bajas a nivel mundial, según expertos. 

A días de que culmine el 2018, las proyecciones apuntan a que el año cerrará con unos 21,700 nacimientos y 28,600 defunciones, para una brecha de 6,900 entre una y otra. Esta diferencia evidencia un crecimiento natural negativo (más muertes que nacimientos), patrón que se ha notado entre la población local desde 2016.

Puerto Rico también refleja la misma tendencia poblacional menguante, con un total de 3,246,906 personas, 90,271 ciudadanos menos que los que había en el 2017 (3,337,177), año en que la isla sintió el azote del huracán María, acelerando más la emigración, particularmente al estado de Florida.

“Esto no se veía en Puerto Rico desde 1901”, dijo el demógrafo José Antonio López, quien labora en el Registro Demográfico dePuerto Rico, ramificación del Departamento de Salud  a cargo de la inscripción de eventos vitales, recopilación de datos y  producción de estadísticas vitales.

Según el experto en análisis poblacionales, a este ritmo se anticipa que, en el 2019, habrá menos de 20,000 nacimientos con un patrón mayor de muertes. Ese cuadro es   igual o similar al de 1901, cuando se registraron 19,930 nacimientos vivos y 29,811 muertes en la isla, para un crecimiento natural negativo de 9,881 (diferencia entre defunciones y nacimientos).

“Eso es como un retroceso”, dijo López, al resaltar que la situación es preocupante, y amerita que el gobierno tome acción urgente para mitigar el impacto de este cuadro poblacional.

Advirtió, además, que la tasa de reemplazo (cantidad de hijos por pareja que se reproduce) fue de 1.1 el año pasado, lo que coloca a Puerto Rico entre las primeras cinco tasas de fecundidad más bajas en el mundo, al nivel de Singapur, Hong Kong y Japón.

“Poblaciones con tasas por debajo del nivel de reemplazo son características de poblaciones con menos personas y envejeciendo”, señaló el experto, quien destacó que, mientras haya menos personas naciendo, no habrá reemplazo para la gente que vaya envejeciendo.

Con una mediana de edad de 77 años al morir, en ambos sexos, López dijo que el país necesita  añadir población nueva a través de los nacimientos.

Elementos antinatalistas

“Puerto Rico muestra un comportamiento en su natalidad parecido al de un país en guerra, con reducciones drásticas en su fecundidad, situación que amenaza nuestra población nativa”, sostuvo  la demógrafa Judith Rodríguez.

La crisis económica y situación fiscal que vive el país con las acciones que ha tomado la Junta de Supervisión Fiscal y el gobierno, advirtió Rodríguez, producen una pobre calidad de vida que desalienta el que  parejas y mujeres quieran tener hijos en el país.

Además, lamentó el que el gobierno de Puerto Rico nunca se haya expresado sobre cuál es su política de población.

“Nunca ha habido una (política), más que algún otro pronunciamiento, como el de los métodos anticonceptivos, que es una medida, no una política. Se necesita un pronunciamiento gubernamental explícito. Por ejemplo, establecer el tamaño o volumen (poblacional) deseado, la distribución de la población, etcétera”, sostuvo.

Según la demógrafa, con los números poblacionales más recientes, Puerto Rico pasó a una segunda transición demográfica junto a otros países europeos que exhiben niveles bajos de natalidad y mortalidad, con un crecimiento lento de sus habitantes.

Agregó que esta situación se pudiera “revertir algo”, aunque puntualizó que la situación económica del país, la pobre calidad de vida y políticas públicas contradictorias en diferentes áreas, en vez de motivar y facilitar el incremento en  fecundidad, actúan como  “elementos antinatalistas”.

Por otra parte, comentó que, de  2000 a  2018, la población femenina experimentó una reducción de casi 12%, mientras que la población de mujeres mayores de 65 ya supera la de menores de 15 debido a la baja en fecundidad. Además, destacó que Puerto Rico experimenta una tendencia descendente “hace mucho tiempo”, aunque se ha acelerado en el siglo 21.

Entre los factores que explican este aceleramiento, Rodríguez mencionó la emigración de personas en edades productivas y reproductivas, la reducción de población femenina en edades de posible procreación, un déficit de hombres y la merma en la población adolescente y su fecundidad.

El alto costo de vivienda, el alto desempleo de jóvenes, una menor tasa de matrimonios, un aumento en las edades de casarse, poco o ningún apoyo gubernamental en términos de centros de cuido y adquisición de viviendas y cambios en la mentalidad de nuevas generaciones   respecto a tener o no tener hijos fueron otros factores mencionados por la demógrafa como vinculantes a la reducción de fecundidad. Además, Rodríguez advirtió que el virus del zika también tuvo un efecto desalentador de nacimientos por los efectos de esta enfermedad sobre la salud de los bebés.

Urge una política integral

Según López, este escenario provoca  limitaciones sociales, económicas y salubristas, lo que catalogó como “un problema poblacional”.

“Hay que incentivary crear políticas poblacionales que aumenten la natalidad y un retorno de puertorriqueños”, indicó.

López resaltó  que también urgen medidas para poder construir un desarrollo económico sostenible, ya que la gente se mueve a lugares en los que tiene oportunidades económicas, educativas y de otra índole.

Entre las políticas que deben tomarse para aumentar los nacimientos, López mencionó la creación de incentivos contributivos, además de  fortalecer  las licencias de maternidad y paternidad, como  han hecho países europeos.

“Hay que ver la manera de que los costos educativos sean más accesibles porque muchos no tienen un segundo o tercer hijo porque la educación en Puerto Rico es carísima”, dijo, al sugerir horarios extendidos en  escuelas, así como cuidos integrados en escuelas y trabajos a poco o ningún costo.

“Tiene que haber una política integral, que piensen si las medidas van a tener un impacto (en la natalidad). Ahora mismo esto es un desorden, se hacen las cosas no pensadas ni articuladas”, comentó, por su parte, Rodríguez.

La demógrafa indicó que la baja en natalidad tiene un impacto directo en los bienes y servicios, factor  que debe tomarse en cuenta, así como el notable cambio en la población a una más envejecida.

Datos de la Oficina del Censo advierten que, en el 2017, la población de 65 años o más constituía el 19.7% (658,755) del total de habitantes y que este sector continuará en aumento. Para el 2030, se espera sea casi el 30% de la población del país.


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