Un grupo de niños observan un espectáculo musical. (Marga Parés Arroyo)

A través de los dibujos, un grupo de niños del refugio de Ponce ha podido canalizar los sentimientos que sintieron y continúan experimentando tras los movimientos telúricos que impactan la zona suroeste del país.

Monstruos, casas hundiéndose en el agua y mascotas son algunas de las ideas que plasmaron los pequeños en sus dibujos.

“Uno nos dijo, “vinieron unos monstruos y empezaron a mover todo y todo el mundo salió corriendo”. Otro dibujó a su mascota, un cerdito, y tuvieron que ir a rescatarlo (al animal) porque el niño estaba llorando mucho porque lo extrañaba. También dibujaron casitas sumergidas (en agua) y dijeron que se sintieron como un naufragio”, comentó una de las terapistas de la corporación Chiquimundi, compañía que ha estado ofreciendo terapias a niños que se albergan en el refugio de Ponce, ubicado en el estadio Francisco Montaner.

También a través de la música, los menores refugiados han podido ventilar sus sentimientos.

“Muchos están hiperactivos y con esto van bajando (revoluciones) porque (la música) es menos amenazante que hablarles”, comentó el doctor Luis Sánchez Caso, del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, mientras sentado junto a algunos niños del refugio de Ponce participaba en un ejercicio de musicoterapia.

Según dio a conocer Myrta León, asistente de servicio psicosocial de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (Assmca), a través del juego, con terapias recreativas y motivacionales, se han estado atendiendo a los niños del refugio ponceño.

“Participan bastantes niños”, dijo al observar que también han identificado menores con algunas condiciones, como autismo e hiperactividad.

Según observó El Nuevo Día, en una de las carpas del refugio se coordinan diversas actividades dirigidas a los niños. Ayer, por ejemplo, el Cuerpo de Bomberos les llevó un espectáculo musical con mensajes educativos a los niños a cargo del inspector José Ayala, el perro “Marshall” y otro personaje ataviado de bombero.

Hasta ayer había 401 personas refugiadas en el estadio ponceño. De esos, 273 eran personas de 22 años en adelante y 128 menores de 0 a 21 años.

Según dio a conocer Heidy Cruz, del Departamento de la Vivienda, algunos de los artículos que las personas interesadas podrían donar para los refugiados son: bolsas de basura de 55 galones, bolsas ziploc, desodorantes, pañales de niños tamaños 4 y 5, cremas para el dolor muscular, toallas húmedas, champus con acondicionador y meriendas para niños, particularmente jugos y galletas.

“Pueden traerlos (los donativos) directamente aquí (al estadio Francisco Montaner) entre las 6:00 a.m. y 10:00 p.m. y procurar al personal del Departamento de la Vivienda”, dijo Cruz.

Mientras tanto, en el refugio de Guayanilla había ayer 366 personas, según dio a conocer Jesminda Olivo, administradora del refugio.

Asimismo, indicó que las personas interesadas en donar artículos en el estadio municipal Luis A. Pegui, donde ubica este refugio, Olivo los invitó a donar almohadas y agua.


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