Casa Pueblo ha instalado paneles solares en viviendas y colmados para que sean energéticamente independientes. (horizontal-x3)
Casa Pueblo ha instalado paneles solares en viviendas y colmados para que sean energéticamente independientes. (Suministrada)

Para la organización comunitaria Casa Pueblo de Adjuntas, la misión ha estado clara desde 1999, cuando instaló su primer sistema solar fotovoltaico: que la energía renovable sea primaria en la isla y la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) sea una fuente alterna.

“Es redefinir el rol de la fuente de energía e invertir lo que ha sido la norma hasta ahora”, resumió el director asociado de Casa Pueblo, Arturo Massol Deyá.

Tras el paso del huracán María hace casi 10 meses, la entidad vio la oportunidad idónea para robustecer su trabajo, y, desde entonces, ha impulsado varias iniciativas de energía solar, que abordan aspectos como activación económica, seguridad alimentaria, educación, entretenimiento, salud e innovación.

“En Adjuntas, estamos tomando control de nuestro destino y el país completo puede beneficiarse”, aseveró Massol Deyá.

Lo inmediato

Las primeras de las iniciativas fueron de carácter inmediato, en respuesta a la emergencia causada por el ciclón. Massol Deyá contó que se repartieron 14,000 lámparas solares, incluyendo 1,000 en Vieques, Loíza, Salinas y Jayuya.

“Lo primero era generar energía en el punto de origen, pero de ahí nos fuimos moviendo a medidas con intervenciones de carácter permanente. Queríamos atender necesidades, pero también impulsar un cambio… dejar saber que podemos hacer las cosas diferente para vivir mejor”, dijo.

Fue así como 10 casas en el sector El Hoyo fueron equipadas con “sistemas de resguardo con energía solar” para energizar neveras para insulina y máquinas de terapia respiratoria y diálisis peritoneal. El proyecto Coópera, de Nueva York, donó 11 sistemas portátiles (móviles) de energía.

En el área de comunicaciones, el transmisor de Radio Casa Pueblo se energizó con placas solares. Y, en el área de entretenimiento, se creó el cine solar, que ofrece una cartelera sabatina gratuita para la zona montañosa.

Si algo ha quedado claro después de María, es que no podemos depender de la AEE, ni pública ni privada. Estas iniciativas demuestran que hay formas de dejar de depender del combustible fósil. Demuestran, a su vez, cómo atendiendo el tema energético, se resuelven otros problemas en la comunidad. Eso es resiliencia”, sostuvo Massol Deyá, tras agradecer el apoyo técnico de Julio Rosario, Braulio Castillo y Carlos Medina, en Adjuntas.

Segunda fase

Asimismo, el director asociado de Casa Pueblo agradeció las donaciones de “cientos” de individuos, artistas como Brenda Hopkins y la diáspora boricua en Nueva York, Filadelfia (Pensilvania), Texas y Los Ángeles (California), entre otros lugares.

Organizaciones como Miranda Foundation, JPB Foundation, Oxfam, Lutheran World Relief, Boston Grassroots y Red de Fundaciones también dieron subvenciones (grants) de filantropía.

“En la medida que vamos avanzando en la agenda, más personas nos ayudan a que ampliemos la huella de lo que hacemos. Estas personas y organizaciones nos preguntaron qué sería lo próximo que haríamos, y comenzamos a hacer salones de clases solares. También energizamos colmados, pensando en la sustentabilidad alimentaria y en activación económica”, dijo Massol Deyá.

Hasta la semana pasada, estaban energizados con placas solares dos colmados, una barbería y una ferretería. Un restaurante se unirá la lista a fin de mes.

“Después del huracán, uno de los problemas principales son las quiebras y los negocios cerrados porque no tenían acceso a la energía. Hacer la barbería, por ejemplo, es una demostración de que es bueno energizar en el punto de consumo; y estamos haciendo las ferreterías pensando en que son lugares de preparación para eventos naturales”, explicó.

Cucubanos

Según Massol Deyá, estas iniciativas responden a un asunto de derecho a la energía. En Puerto Rico, a su juicio, las fuentes renovables solo están al alcance de quienes puedan costearlas, y “el compromiso de Casa Pueblo es ayudar a todos en la transición”.

“Todos los puertorriqueños deben tener el mismo derecho a la energía”, recalcó.

Bajo esa premisa, nació el concepto de “cucubanos” o casas cuya demanda energética se suple totalmente de energía solar.

Ya hay dos “cucubanos” completados, uno en la calle del Agua y otro en La Olimpia; hay otros 10 hogares seleccionados y la meta es incluir, al menos, 10 más.

“La idea es demostrar cómo hacer pequeñas Casa Pueblo, y que estos hogares sean oasis para sus vecinos, en áreas urbanas y rurales”, indicó.

Lo próximo

Desde mayo, un grupo de estudiantes y profesores de la Universidad de Michigan trabajan con Casa Pueblo en el desarrollo de microrredes y sistemas híbridos de energía con el aprovechamiento del sol y biomasa vegetal. El grupo es liderado por los profesores Yvette Perfecto y José Alfaro, quienes visitaron la isla en diciembre.

Massol Deyá explicó que el proyecto consiste en utilizar madera y desechos de café, por ejemplo, para establecer sistemas híbridos. De día, el sol sería la fuente principal. De noche, se utilizaría la biomasa para generar hidrógeno y, a su vez, energía eléctrica.

El proyecto reduciría –o eliminaría– el uso de baterías de resguardo en la noche.

“Pero habría un doble beneficio, porque de la biomasa se generaría un producto secundario que es bueno para la agricultura. Es un proyecto que atiende una necesidad energética, pero también incentiva que la gente siembre”, dijo, e informó que próximamente se instalará un prototipo del proyecto en Casa Pueblo.

La organización también está completando el diseño de dos microrredes, incluyendo una desde su sede, que utilizaría el excedente energético para alimentar de dos a cuatro casas vecinas. “Ese modelo podría replicarse en muchos lugares, reduciendo la necesidad de generación centralizada y dejandoel beneficio en la comunidad. Aquí ya sabemos que el sol es nuestra fuente primaria y la alterna es la AEE”, acotó.

Próximamente, con la ayuda de una herramienta desarrollada por el joven Cristian Pellicier, de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Mayagüez, iniciará la evaluación de 55 neveras solares instaladas post-María y que han estado unos cuatro meses en servicio.


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