Diez familias se beneficiaron de los sistemas fotovoltaicos que instaló Casa Pueblo en los techos de sus viviendas con la ayuda de varias fundaciones. (Suministrada) (horizontal-x3)
Diez familias se beneficiaron de los sistemas fotovoltaicos que instaló Casa Pueblo en los techos de sus viviendas con la ayuda de varias fundaciones. (Suministrada)

Miles de personas se han beneficiado de diversas iniciativas que ha desarrollado la organización comunitaria Casa Pueblo ante la falta del servicio de energía eléctrica tras el impacto del huracán María.

Desde el principio de la emergencia, la entidad con sede en Adjuntas ha logrado repartir en diversos municipios cerca 14,000 bombillas que funcionan con energía solar.

Pero eso fue apenas el principio de su respuesta a la emergencia. Arturo Massol, director asociado de Casa Pueblo, relató que continuaron con diversas gestiones para tratar de ayudar a los más necesitados por la falta de energía y lograron beneficiar a diez hogares donde viven residentes con diversas condiciones de salud.

“En el sector El Hoyo trabajamos con un sistema de emergencia energética, que funcionan como plantas eléctricas, para que pudieran prender, por ejemplo, máquinas de diálisis o neveritas pequeñas para guardar medicamentos, como insulina”, relató Massol. “A algunos ya les llegó la luz, pero están felices porque pudieron sobrellevar la emergencia y si pasa otra vez en el futuro, pueden dializarse”.

“Yo estuve el día en que una de ellas conectó la máquina de diálisis por primera vez y por poco uno se echa a llorar con ella, cuando ella lloró de alegría. Se pudo atender un asunto que es fundamental para su vida, su calidad de vida, su salud y nosotros pudimos atender un asunto de diálisis que se repite en todo Puerto Rico”, manifestó.

Como parte de la filosofía que Casa Pueblo ha promovido durante años sobre el tema de autosuficiencia y energía renovable, asimismo, observaron la necesidad de atender en ese contexto la seguridad alimentaria.

Así comenzaron a impulsar la instalación de neveras que funcionan con energía solar, lo que comenzaron este mes.

“La justificación principal de que la gente tenga una planta eléctrica prendida por mucho tiempo es principalmente el tema de los alimentos”, explicó.

“Hay otras cosas sin las que uno puede vivir, pero la nevera es fundamental y ahí es que Casa Pueblo lanza esta iniciativa donde vamos a estar distribuyendo 54 unidades de neveras”, añadió Massol.

La entidad espera alcanzar a sobre 250 personas con esta gestión, lograda con fondos obtenidos a través de la Red de Fundaciones, JPB Fundation y Fundación Segarra.

Al momento trabajan con dos modelos de neveras que funcionan conectadas a dos baterías que se cargan con un panel solar.

“Las neveras son el equipo del hogar que consume energía de manera casi permanente. Esas personas no solamente van a tener un ahorro, sino que además van a estar preparadas para cuando venga el próximo huracán”, agregó.

De acuerdo con Massol, los beneficiados de las ayudas de Casa Pueblo son seleccionados por un comité que evalúa diversos aspectos de cada solicitud.

Para la selección de los hogares donde instalarán las neveras, toman en consideración que haya vecinos o familiares que vivan cerca, de manera que con un solo enser se puedan beneficiar varias residencias.

También observan si los hogares tienen personas de edad avanzada o niños, el tamaño de las familias y si son vecinos que ayudan a la comunidad.

“No es la caridad solamente... es la solidaridad. Buscamos ayudarlos para que sigan ayudándose y ayuden a otros”, expresó Massol.

Destacó que la agenda comunitaria de Casa Pueblo está cargada. Después de contribuir a la comunicación del área con su emisora radial, que no dejó de operar porque usa con energía solar, el 14 de abril esperan inaugurar una sala de cine que operará con la misma fuente energética, para contribuir en el entretenimiento y educación del pueblo.

De igual manera ya comenzaron iniciativas solares para ayudar a los comercios, con la instalación de un sistema fotovoltaico en una barbería. Ahora van a replicar el modelo en algunos colmados en zonas rurales.

Luego, en verano, colaborarán con la Universidad de Michigan en un proyecto de microrredes que consiste en sistemas híbridos de energía que pudieran beneficiar a las comunidades.

“Nuestra aspiración es establecer referentes que la gente pueda mirar y resolver con el tema energético, con un modelo de autosuficiencia y que el beneficio sea para la gente, y que también genere actividad económica”, dijo Massol.

“Ese es un modelo que nosotros pretendemos seguir en el 2018, para que cuando se vayan sumando todos esos proyectos, vaya cambiando el paisaje energético de Adjuntas y se vea lo que se puede hacer sin la Junta (de Supervisión Fiscal), si la Autoridad (de Energía Eléctrica) se cae o no se cae, si privatizan o no privatizan, si de arriba deciden o no deciden”, afirmó.

“El punto es que en el tema energético, las comunidades podemos decidir”, sostuvo.


💬Ver 0 comentarios