Hacen lo posible para conseguir víveres en este pueblo afectado por constantes temblores y terremotos.

Guayanilla - Algunos comercios del casco urbano de este municipio abrieron hoy, miércoles, un día después del terremoto de magnitud 6.4, y las largas filas de ciudadanos en busca de víveres no se hicieron esperar.

A las personas parecía no molestarle aguardar entre una hora y media y dos horas, bajo un picante sol matutino, con tal de conseguir comida, agua y otros artículos de primera necesidad.

En el centro comercial Santa Elena, una de las filas más largas era en la panadería y repostería La Estrella, donde los clientes entraban de cinco en cinco "para evitar daños", indicó la gerente Chary Rodríguez.

"Abrimos a las 9:30 a.m. y hubo que limpiarlo todo. Había mercancía en el piso. Fue una experiencia devastadora", dijo Rodríguez.

Los ciudadanos que se dieron cita a los diversos comercios indicaron que aprendieron de las experiencias del huracán María y están mejor preparados. (Xavier Araujo)

"Había mucha gente haciendo fila desde que abrimos. Estamos limitando las ventas, por ejemplo, a dos libras de pan y una bolsa de hielo por cliente, para que todos puedan llevarse algo", agregó, al señalar, no obstante, que "estamos bien de inventario".

En la fila para entrar a la panadería estaba Juan Orengo, vecino del barrio Macaná. Llegó en busca de pan y hielo, y llevaba una hora y media esperando bajo el sol.

"Estamos sin luz y sin agua, así que nos toca venir a buscar estas cosas", dijo Orengo, quien, tras el terremoto, desalojó su casa y pasó la noche con un hijo.

Nora Maíz, de la urbanización Santa Elena, también estaba en la fila, y esperaba salir con pan y galletas.

"No vine a buscar hielo porque tengo un 'freezer' preparado para ello. (El huracán) María nos enseñó mucho (a cómo prepararnos)", sostuvo Maíz, quien no sufrió daños en su casa a causa del terremoto de ayer.

"No esperaba que la fila fuera tan larga", agregó la mujer, quien antes de ir a la panadería fue a buscar agua en un oasis establecido por el ayuntamiento.

Por su parte, Luis García, vecino del sector San Lorenzo, dijo que no le molestaba esperar porque sabía que saldría con sus dos libras de pan, su bolsa de hielo y otros alimentos.

"Al igual que todos en el pueblo, estoy sin luz ni agua. El temblor no me trató bien. Se agrietó una pared de mi casa y me fui anoche con mi hermana y cuñado", expresó García.

En un supermercado y gasolinera aledaños las filas también eran largas.

La panadería y los demás comercios que abrieron hoy están operandocon generadores, porque nadie en este pueblo tiene servicio eléctrico.

"Estaremos abiertos hasta las 6:00 o 7:00 de la noche... mientras las condiciones lo permitan, así va a ser", puntualizó Rodríguez.


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