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Strohl ofreció datos sobre la reducción poblacional de la isla. (Juan Luis Martínez)

Cerca de la mitad de los adultos en la isla han estudiado más allá de la escuela superior y han obtenido un grado de educación postsecundaria, un indicador que permite evaluar cuán preparada está la ciudadanía para ocupar los empleos que se crearán en los próximos años, destacó un informe de la organización sin fines de lucro Lumina Foundation.

El 47.1% de los 1.7 millones de adultos de 25 a 64 años en Puerto Rico habían completado un grado académico más allá de la escuela superior para 2017, lo cual incluye certificados y grados universitarios, reveló el estudio “A Stronger Nation”, que por primera vez incluyó a la isla en su análisis.

“Es evidente que Puerto Rico tiene talento”, destacó la vicepresidenta de Impacto Estratégico de Lumina Foundation, Courtney Brown.

El promedio de escolaridad postsecundaria a nivel de Estados Unidos fue de 47.6%. Brown indicó que Puerto Rico tiene niveles más altos que 20 estados.

Al iniciar el estudio en 2009, Lumina estableció la meta de que el 60% de los adultos en Estados Unidos debían tener algún grado de educación postsecundaria para 2025, ya que ese es el porcentaje de empleos se estarían disponibles en el mercado que requerirán de una preparación mayor.

No obstante, Brown señaló que se promueve que cada jurisdicción establezca sus propias metas de acuerdo a las necesidades que identifiquen.

“¿Qué es lo que necesita Puerto Rico? Quizás no es el 60%, quizás es 50% para 2030. Eso es algo que deben discutir”, sostuvo.

Brown explicó que el estudio mide la cantidad de adultos que obtienen un grado postsecundario de alta calidad, lo que definen como una preparación académica que permite obtener un empleo con buen salario o continuar estudios más avanzados.

“En el agregado, alguien con un grado asociado puede usar esos créditos (universitarios) para obtener un bachillerato, alguien con un bachillerato puede obtener una maestría. Los que no son grados universitarios, que son certificados, certificaciones o pasantías, estamos evaluando cómo medimos eso de forma confiable”, expresó Brown.

Datos del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos proyectan que los empleos de mayor crecimiento en los próximos años serán aquellos que requieren grados asociados o cursos vocacionales, como plazas vinculadas al cuidado de la salud, construcción, apoyo administrativo, y mantenimiento y reparaciones.

De acuerdo con los datos del informe, el 5.2% de la población posee un certificado postsecundario, el 12.3% completó un grado asociado, el 21.4% posee un bachillerato y el 8.2% de los adultos en la isla completó estudios graduados o profesionales.

El estudio, además, segregó los datos por municipio, y destacó que las poblaciones con mayores niveles de estudios postsecundarios se concentran en los pueblos cercanos a la zona metropolitana de San Juan, mientras que los pueblos con niveles más bajos de adultos con grados postsecundarios se encuentran en la zona central de la isla.

“A Stronger Nation” se publicó en febrero pasado, pero la presentación oficial en Puerto Rico se hizo la semana pasada en una conferencia de dos días en San Juan, coauspiciada por la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, durante la cual expertos locales discutieron los resultados del informe.

Impacto real

Los datos publicados en el estudio de Lumina Foundation permiten ver la inequidad que existe en la isla, sostuvo el economista y profesor de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Cayey, José Caraballo Cueto.

“Hay una drástica diferencia entre los municipios, los niveles más bajos están en el campo. Esto puede estar relacionado con la falta de instituciones educativas en esas áreas, con el cierre de escuelas y de centros educativos que se han propuesto. Los encargados de política pública deben tomar en cuenta el impacto que tiene el cierre de centros educativos en las zonas rurales”, argumentó Caraballo Cueto.

Asimismo, el director del Centro de Estudios Puertorriqueños del Hunter College, en Nueva York, Edwin Meléndez, indicó que la falta de transportación entre las familias de escasos recursos económicos -que son las que mayormente residen en las zonas rurales-, así como la distancia hasta escuelas o instituciones educativas provocarían una mayor tasa de ausentismo y deserción.

En 35 años, la cantidad de adultos en Puerto Rico que obtuvo grados universitarios se triplicó. La cifra subió consistentemente de 1970 a 2005, pero en 2005 se detuvo la curva ascendente y las cifras se han mantenido relativamente estables, apuntó el director de Investigación del Centro para la Educación y el Empleo de la Universidad de Georgetown, Jeff Strohl.

El cambio en tendencia registrado a partir de 2005 coincide con el inicio de la recesión económica que atraviesa el país, indicó la asesora financiera y fundadora de la firma Consultiva, Myrna Rivera.

Desde entonces, también ha aumentado la emigración, particularmente hacia Estados Unidos. Caraballo Cueto calculó que, a base de la cantidad de personas con grados universitarios que han salido de la isla en los últimos años, la cifra de adultos con grado académicos en la isla podría haber sido de un 53% si se hubiesen quedado en el país.

Ante esto, el presidente de la Universidad del Sagrado Corazón, Gilberto Marxuach, sostuvo que se debe crear una discusión en todo el país sobre el futuro de la educación superior.

“Queremos educar para que los estudiantes puedan obtener un empleo, pues eso es un tipo de educación. Pero si queremos educar a las personas para que creen empleos, pues eso requiere un tipo de educación diferente”, señaló Marxuach.

“Las instituciones de educación superior somos muy buenas haciendo investigaciones, criticando a todos, pero no lo hacemos con nosotros mismos”, añadió Marxuach.

Sin embargo, el presidente de Sagrado Corazón reconoció que la capacidad de innovarde las universidades del país, incluso las privadas, es limitada debido a los retos financieros que enfrentan.

Marxuach señaló que sus ingresos dependen, en gran medida, de las ayudas financieras federales para estudiantes, particularmente la beca Pell para alumnos de bachillerato. Mediante esta beca, un universitario puede recibir hasta un máximo de $6,095 por año. El próximo año académico, esto aumentará a $6,195.

En esa línea, el presidente de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Jorge Haddock Acevedo, sostuvo que las instituciones de educación superior necesitan financiamiento para poder cumplir con sus metas. El presidente universitario detalló que la mitad de sus estudiantes recibe la totalidad de la beca Pell debido a los bajos ingresos de sus familias.

“Siempre estamos buscando alianzas con instituciones educativas, con el gobierno, con organizaciones sin fines de lucro”, expresó Haddock Acevedo, al señalar que distribuyen unos $90 millones en becas a sus alumnos.

El presidente de la UPR destacó que les toca aprovechar su rol como centro académico, de investigación, y de servicio para atender las necesidades de la población y atraer financiamiento externo.

Elemento social

Más allá del valor que tiene la educación en la economía de un país, Strohl, académico de la Universidad de Georgetown, destacó que no se puede perder de vista la importancia de la educación en la creación de los valores que necesita una sociedad.

Aprender los conceptos de la democracia, la participación política, el respeto a las leyes, conocer el funcionamiento del gobierno, dominar destrezas de comunicación oral y verbal, y hasta saber cómo relacionarse con diferentes personas son destrezas que se pueden adquirir y fortalecer mediante la instrucción formal.

“Alcanzar altos niveles educativos no va a solucionar los problemas estructurales profundos en Puerto Rico”, expresó Strohl. “No va a revertir el declive en el producto nacional bruto ni mejorara el desempleo”, añadió.

Ante esto, Brown recalcó que Puerto Rico atraviesa por unos retos particulares -y que vienen desde antes del paso de los huracanes Irma y María en 2017- que no necesariamente se pueden atender a través de la concesión de grados académicos.

En el ámbito económico, es de poca ayuda tener empleados preparados si no hay plazas de empleo que puedan ocupar, sostuvo Rivera, la principal oficial ejecutiva de Consultiva.

“¿De dónde saldrán los empleos? Hay un ecosistema de emprendedores en la isla que no puede ser menospreciado”, comentó Rivera.

A este llamado se unió la directora ejecutiva de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, Margarita Benítez, quien recordó que es necesario que las instituciones educativas se unan.

“Nuestras instituciones de educación superior tienen la creatividad y el capital humano que nuestro país necesita y que tenemos que compartir, no esconder, ese capital humano”, indicó.


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