La defensa del abuelastro de la niña que murió al caer de un crucero en San Juan espera sentar peritos médicos y de reconstrucción de escena en el juicio por el cargo que enfrenta de homicidio negligente.

Mientras se inclina por un juicio por jurado, la defensa de Salvatore Anello, abuelastro de la niña que murió al caer de un crucero en San Juan, espera sentar a declarar a peritos médicos y de reconstrucción de escena en el juicio que enfrentará por el cargo de homicidio negligente.

Así lo planteó hoy, martes, José Guillermo Pérez Ortiz, abogado de Anello, durante una vista ante la jueza Gisela Alonso Fernández, en el Tribunal de Primera Instancia de San Juan.

"Si entramos en el asunto pericial de la parte médica y la condición médica de Anello, estaríamos presentando su récord médico y tendríamos que traer al médico para autenticar su expediente", sostuvo Pérez Ortiz, quien también anunció que citaría un “testigo de refutación”.

La jueza le concedió hasta el 17 de enero de 2020 para que entregue los nombres de sus peritos a la fiscalía, que evaluará si contratará sus propios expertos. La próxima vista de status será el 27 de enero.

Sobre el perito de reconstrucción de escena, el licenciado señaló que “es una persona que evalúa las condiciones del lugar donde ocurrió el accidente y hace unas determinaciones sobre las peligrosidades del lugar”.

Aunque las partes le plantearon a la jueza que el descubrimiento de prueba prácticamente se había completado, Pérez Ortiz dijo que espera por acceso a las notas tomadas por policías que investigaron el caso, buscando conocer quiénes fueron las personas que entrevistaron y posibles testigos del incidente.

Por su parte, la fiscalía adelantó que entre sus testigos figuran los policías, Carlos Claudio, agente investigador del caso, y el agente Juan Carlos Maldonado, de la división de la Uniformada que analiza los vídeos de las cámaras de seguridad.

A preguntas de la jueza, el abogado contestó que todavía no estaban en posición de renunciar a ningún derecho, pero aceptó que se inclinaba por un juicio por jurado. “Es una decisión que tomaremos eventualmente”, apuntó.

Mientras, las partes indicaron que hasta el momento no han habido negociaciones para llegar a algún acuerdo, aunque no cierran las puertas para que suceda más adelante.

"No hay oferta. No tengo nada por escrito. Lo único que han habido son conversaciones generales sobre lo que podría pasar y qué se podría hacer", dijo Pérez Ortiz a El Nuevo Día.

"Siendo un delito menos grave, no puede haber una reclasificación, porque ya tiene la más baja. Así que en ese escenario, se podría trabajar con lo demás", agregó el licenciado, en referencia a las posibles condiciones de cumplir bajo probatoria. "Pero al momento no hay una oferta".

Por ser un cargo menos grave, no hubo vista preliminar en el caso. La pena a la que se expone es de tres años de prisión, pero debido a que no tiene expediente de delitos previos, Anello cualifica para cumplir la sentencia bajo probatoria. Mientras, el acuerdo de reciprocidad entre las autoridades estatales de Puerto Rico e Indiana le permitiría que complete la sentencia en su estado de residencia.

Las fiscales del caso son Ivette Nieves Cordero y Laura Hernández Gutiérrez.

"Hasta este momento no hay posibilidad de negociación", dijo afuera de sala la fiscal Nieves Cordero. "No lo hemos contemplado todavía, pero tampoco se descarta esa posibilidad".

A esto, Hernández Gutiérrez abundó que “no ha habido un ofrecimiento de nada porque no me han dicho que (Anello) quiere declararse culpable”.

En declaraciones para El Nuevo Día, la jefa de fiscales, Arlene Gardon, agregó que la conversación con la defensa fue para “abrir la puerta al diálogo” en caso que desee “discutir la posibilidad de resolver el asunto sin la necesidad de un juicio”.

Por el momento no se ha llegado a ningu´n acuerdo, ni se ha materializado una oferta de preacuerdo que resolveri´a el caso”, acotó Gardón.

Al salir de la vista, Pérez Ortiz dijo que su cliente no desea declararse culpable y proceder al juicio para probar su inocencia.

“No quiere hacer alegación de culpabilidad. Está firme en que es inocente y no quiere alegar (culpabilidad)”, insistió Pérez Ortiz.

“Esto es una tortura para él (Anello). Está viviendo un infierno desde que pasó el accidente. Venir a Puerto Rico es bien fuerte para él”, manifestó.

La bebé Chloe Wiegand falleció el pasado 7 de julio, cuando cayó de los brazos a su abuelastro materno, desde el piso 11 del crucero Freedom of the Seas, de la cadena Royal Caribbean.

El Departamento de Justicia sometió el cargo el pasado 28 de octubre, cuando el juez Jimmy Sepúlveda determinó causa para arresto e impuso una fianza de $80,000.

El juicio se suponía que debía comenzar el pasado 20 de noviembre, pero ese día Pérez Ortiz le informó a la jueza que no estaban listos porque no se había producido el descubrimiento de prueba.

La investigación preliminar determinó que el hombre acercó a la niña a una ventana, desde la cual cayó sobre el pavimiento.

Mientras, en una demanda sometida al tribunal federal contra Royal Caribbean, compañía dueña del crucero, alegan que la niña murió por negligencia de la empresa.

En la demanda, Anello insiste que no distingue los colores y que no sabía que la ventana del área de recreo infantil, en el undécimo piso, estaba abierta. Él dijo que creyó que estaba levantando a la niña para que golpeara la ventana como en un partido de hockey.

Según la denuncia, la empresa violó los estándares de la industria al no ofrecer ventanas razonablemente seguras en un área del crucero donde los niños juegan.

La demanda por homicidio involuntario fue presentada en la Corte Federal de Distrito en Miami. Pide una compensación financiera no especificada.


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