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Una lucha vetusta, tanto como para ser sexagenaria, tomó oxígeno a partir del 19 de abril de 1999 y desembocó en la unidad de todo un pueblo que logró sacar de la isla de Vieques a la marina más poderosa del mundo.

Esa fecha quedó marcada con la muerte de un viequense y mañana se cumplen once años del lamentable incidente. Era David Sanes Rodríguez guardia en un puesto de observación, empleado de la Marina de Estados Unidos. El único, de una extensa familia, que mantenía relación con el cuerpo castrense, el mismo que repudiaban miles de viequenses por su trato abusivo.

Los 35 años de Sanes Rodríguez vieron un abrupto fin ese día cuando uno de dos pilotos -cuya identidad aún se desconoce- a bordo de un avión F/A-18 lanzó una bomba como parte de su entrenamiento. Pero por “error” confundió con un blanco la torre de observación en la que estaba Sanes Rodríguez. El viequense quedó inconsciente en el suelo donde se desangró, información que trascendió en agosto de 1999 en un informe de 38 páginas efectuado por la Marina.

Sanes Rodríguez se convirtió en la alegoría de la vieja lucha de los viequenses, que llevaban décadas empujando a la Marina estadounidense fuera de sus tierras. Ya Culebra lo había logrado en la década del 70. “Este pueblo siempre ha estado en contra de la Marina en Vieques. Para junio de 1977 ya la Marina hacía unos daños tan violentos a los pescadores que nos vimos obligados a llevarlos a los tribunales”, rememora el pescador Carlos Zenón.

“Cuando vieron que el caso lo tenían perdido lo trasladaron a Virginia pensando que nosotros, los pescadores, no íbamos a llegar allí. Hicimos colectas, vendimos la madre de los tomates y llegamos allí. Un juez norteamericano nos dio la razón y le dio a la Asociación de Pescadores $21,000”, agregó Zenón.

Pero dinero no era lo que quería el pueblo viequense y mucho menos que muriera uno de los suyos para que el tópico llegara a ser prioridad a nivel nacional e internacional. Sin embargo, así fue.

“La muerte de David Sanes catapultó la lucha y más que eso amplió a todos los sectores políticos y sociales del país. la gente vio lo que no había visto antes: la destrucción de Vieques”, dice el profesor e historiador José Paraliticci.

Recordó que previamente la lucha por la salida de la Marina de la Isla Nena era más bien un asunto de independentistas.

El repudio a la Marina no sólo se avivó con la muerte de Sanes Rodríguez, sino que fue ratificado en un referéndum dos años después de su muerte (agosto de 2001) y finalmente se produjo un 1 de mayo de 2003. La clave para no dejar morir la indignación por la muerte de Sanes Rodríguez, estuvo en la rápida movilización, cuenta el presidente del Comité pro Rescate y Desarrollo de Vieques, Ismael Guadalupe, secundado por Zenón.

“Fueron cruciales ese 19, 20 y 21 de abril por varias cosas. A pesar de que nosotros habíamos hecho todo un trabajo anterior, no sabíamos cómo iba a responder el pueblo”, dice Guadalupe.

El primer movimiento lo hizo el ahora más que conocido Alberto de Jesús. En ese entonces, se lo conocía con el simple mote de “Tito”. Sin kayak alguno decidió quedarse en la playa Carrucho, área de tiro de la Marina, donde los pescadores habían colocado una cruz blanca, en madera y bautizaron el área como Monte David. De improviso, De Jesús anunció que permanecería al lado de la cruz hasta que la Marina lo sacara. “Cacimar, el hijo mío, tenía 16 años y me dijo que había que llevarle ropa y comida a Tito. Pedro, hermano de Cacimar se fue con él. Me dijeron pai no vamos a bajar'”, relata Zenón.

“Fue el primer campamento que se creó en el área de impacto de la Marina de Guerra de Estados Unidos. A los 17 días llegó Rubén Berríos con su gente”, continúa.

Una lucha que se expandía

Las palabras desobediencia civil se convirtieron en unas tan comunes como el “ay bendito” cotidiano de los boricuas. Más y más gente de diversas partes de la Isla, de diferentes estratas, ideologías políticas y religiosas llegaba hasta la Isla Nena para ser parte de la lucha viequense.

Nacieron así las pegatinas (Paz para Vieques y Ni una bomba más en Vieques), las banderas blancas y las camisetas en señal de solidaridad con una isla municipio que en silencio, por decenas de años, sabía lo que era la guerra, el cáncer de todo tipo y el abandono.

La unidad única y genuina -que a juicio de Paraliticci- “es tan solicitada para muchas otras cosas en Puerto Rico”, quedó plasmada en la marcha “Todo Puerto Rico con Vieques” efectuada el 4 de julio de 1999. La zona de tiro se llenó de gente tras la muerte de Sanes Rodríguez, los periódicos nacionales e internacionales supieron que la Isla Nena estaba al este de Puerto Rico y el gobierno, empujado por los boricuas, exigía la salida de la Marina de Vieques. El gobernador Pedro Rosselló se encargó de mover sus fichas: escribió al presidente Bill Clinton y al secretario de la Defensa, William S. Cohen, pidiendo el cese permanente del bombardeo en Vieques.

La Marina también hizo lo suyo. Defendió como gato boca arriba la permanencia en Vieques aduciendo que no había otro lugar como ese. Incluso, el 23 de abril de 1999, en un acto poco usual, el secretario de la Marina de Estados Unidos, Richard Danzig, pidió perdón por la tragedia que segó la vida de Sanes Rodríguez.

En mayo Rosselló creó la Comisión Especial de Vieques, dirigida por Norma Burgos y cuyas conclusiones contenidas en un informe fueron acogidas en su totalidad. La muerte de Sanes Rodríguez no quedó en el olvido y el 1 de julio de 1999, exigir la salida de la Marina de Vieques se convirtió en la posición oficial del pueblo de Puerto Rico, así como en la política pública de la administración de Rosselló y en la de los gobiernos que le sucedieran.

Once años han pasado y cada 19 de abril, la familia de Sanes Rodríguez lo recuerda.

“Nosotros nunca vamos aolvidar a nuestro hermano. No nos dijeron cómo se llamaba (el piloto que lo mató). Él lo llevará en su consciencia. Eso está en manos de Papá Dios. Ya la vida se encargará (de juzgarlo)”, dijo Mercedes Sanes, hermana del fenecido David.

Pero con la muerte de Sanes Rodríguez no se logró todo lo que el pueblo viequense anhelaba.

UN Triunfo a medias

“Sólo devolvieron 4,000 cuerdas de terreno de 26,000. Ellos le pasaron al Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre todo lo que era el Campamento García, de ahí no nos ha tocado ni una pulgada de tierra. Esta agencia es mucho más represiva que la Marina. Lo otro es que siguen detonando bombas. Ellos lo llaman limpieza. Todavía vivimos entre verjas. Hay sitios donde no se nos permite entrar, sigue la contaminación y la quema abierta. Ni una bomba más, eso se ha olvidado”, dijo Guadalupe.

Ningún puertorriqueño piensa que la muerte de Sanes Rodríguez fue en vano, pero sí que la totalidad de lo que se abogaba tras su muerte aún hay que pelearlo, la lucha está inconclusa. Zenón aboga por el despertar de esa flama que logró detener a la Marina que “mentía” cuando decía que no había lugar como Vieques.

“Pero todavía falta más. A la casa que estábamos construyendo, todavía le falta. Nosotros vamos para adentro (a los terrenos restringidos), lo vas a oír pronto”, sentenció Guadalupe.


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