El 64% de los empleados de comedores escolares tiene de 50 a 83 años. (Gerald López Cepero)

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Aunque los comedores escolares continúan cerrados como parte de las medidas para contener la pandemia de COVID-19, 95 organizaciones voluntarias han aprovechado los alimentos de este programa del Departamento de Educación para cocinar y repartir 4.1 millones de raciones, que pronto se elevarán a 5.2 millones.

Según el secretario de Educación, Eligio Hernández Pérez, este es el uso concreto que le han dado entidades voluntarias y comunitarias a las 264,000 libras de alimentos donados que ya había informado. Cuando se concrete una tercera donación de 179,600 libras, “se elevarían las raciones servidas a 5,188,489”, anticipó Hernández Pérez.

Con esto, reiteró su defensa a la estrategia de canalizar el alimento comprado por vías que no pongan en riesgo a los más de 3,000 empleados de comedores escolares, en especial cuando el 64% tiene de 50 a 83 años.

Hernández Pérez agregó que operar un comedor no se limita al personal de cocina y limpieza, sino que también “tenemos que activar a guardias de seguridad, al director escolar, al personal de oficina porque hay que establecer orden en las filas”.

Indicó que, tal como les ha sucedido a muchos policías que se han contagiado en su servicio público, ese sería el riesgo al que expondría a su empleomanía.

Nosotros estamos cumpliendo con la estrategia de salvar vidas. El Departamento de Educación tiene que ser empático y solidario, porque no podemos llevar a nuestros empleados a un lugar de riesgo donde puedan morir”, puntualizó.

A su vez, recalcó que “no estamos en incumplimiento con ninguna agencia estatal ni federal” porque la repartición de alimentos a entidades sin fines de lucro y comunitaria fue consultada y aprobada a ambos niveles.

A preguntas de si se había explorado la opción de establecer rutas de entrega u otros mecanismos que se han usado en jurisdicciones de Estados Unidos, Hernández Pérez indicó que la gran diferencia es que aquí la comida se cocina en las escuelas, mientras allá lo usual es usar proveer comidas ya preparadas y congeladas.

Incluso con esta diferencia, reportes de prensa han reseñado que el servicio ha tenido que ser suspendido o reducido drásticamente tras detectarse contagios con COVID-19 o porque las órdenes de cierre y distanciamiento físico así lo han exigido.


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