Hasta el martes, 10 de marzo, Educación había registrado 72 casos de influenza en los estudiantes y 111 casos de micoplasma, detalló el secretario de Educación, Eligio Hernández. (GFR Media)

El Departamento de Educación apuesta a la implementación de un sistema de vigilancia de enfermedades respiratorias -que en estos momentos se enfoca en casos de influenza y micoplasma- para detectar cualquier posible contagio con el coronavirus COVID-19 entre estudiantes del sistema público.

El secretario de Educación, Eligio Hernández Pérez, destacó que se toman medidas para proveer y mantener un suplido constante de materiales higiénicos y de desinfección a las escuelas, incluso aquellas que están operando bajo carpas o en otras ubicaciones temporeras a causa de los recientes terremotos.

Además de esto, el funcionario manifestó que los niños con síntomas gripales no se pueden quedar en las escuelas.

“Ese estudiante que llega a la escuela con algún síntoma de gripe, inmediatamente se llama a padre, madre o encargado, que tiene que pasar a recogerlo a la escuela, tiene que llevarlo al pediatra y tiene que presentar un certificado médico donde indique que ese estudiante está apto para regresar a la escuela. Basado en la cantidad de estudiantes que tengan síntomas de gripe, nosotros establecemos unos protocolos de desinfección de los salones y de seguimiento a los estudiantes”, indicó Hernández Pérez.

Hasta el martes, 10 de marzo, Educación había registrado 72 casos de influenza en los estudiantes y 111 casos de micoplasma. La región educativa con más casos de infecciones respiratorias reportadas es Humacao, sostuvo Hernández Pérez.

Unos 251,000 estudiantes están tomando clases actualmente en las 791 escuelas que Educación ha autorizado que reinicien el semestre, de un total de 857. Aún hay planteles cerrados debido a los terremotos.

Hernández Pérez destacó que la agencia utilizará todos los mecanismos disponibles para reducir los contagios entre estudiantes.

“Los estudiantes no van a regresar a la escuela, no van a ser admitidos, hasta que reciba el certificado del médico”, expresó el secretario.

El funcionario destacó que la agencia tiene 460 profesionales de enfermería escolar, quienes están a cargo, como máximo, de dos escuelas. Este personal asiste en el manejo clínico de los casos de niños enfermos y asiste en la evaluación de las medidas que se deban tomar si aumentan los contagios.

En caso de tener que cerrar salones o planteles debido a la cantidad de estudiantes enfermos, Hernández Pérez indicó que se pueden implementar mecanismos de educación alternos, como los módulos o educación en línea. No obstante, estas alternativas fueron ampliamente criticadas en los pasados meses, debido a la falta de implementación o las dificultades que experimentaron educadores que intentaron usarlas tras los terremotos.

El secretario no quiso adelantar qué impacto tendría sobre el semestre escolar -que en algunas escuelas ni siquiera ha empezado aún- si es necesario interrumpir las clases a causa de un posible brote de COVID-19 en la isla.

“Cuando lleguemos a ese momento, seguiremos las instrucciones de CDC de Atlanta, del Departamento de Salud, y tomaremos determinaciones. Pero no nos podemos adelantar a un a posibilidad que no sabemos la magnitud y si va a llegar acá a Puerto Rico”, sostuvo Hernández Pérez.


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