Merle Feliciano dijo que desde el año pasado ha sentido tantos sismos que ya puede distinguir cuando se produce uno con una magnitud mayor de 4. (GFR Media)

El comisionado electoral del Partido Popular Democrático (PPD), Lind Orlando Merle Feliciano, es uno de los miles de residentes de Guayanilla que ha sentido el terror de vivir en la zona del epicentro de los recientes terremotos.

“Para el alcance de los daños que he visto, oye, (el pueblo de) Israel no es el pueblo bendito. Es Puerto Rico”, exclamó el comisionado quien fuera antes de ocupar esa posición juez del Tribunal de Apelaciones.

Indicó que no fue hasta ayer que su esposa y su hija, de 16 años, accedieron a dormir en la residencia en Guayanilla, ubicada en la PR-127. Entretanto, los tres estaban durmiendo en una guagua o en el coliseo de Guayanilla, como lo hacen miles de residentes de los pueblos del sur afectados por un enjambre de sismos desde el pasado 28 de diciembre, que han derrumbado casas, vías públicas, escuelas y hasta estructuras históricas.

Merle Feliciano dijo que desde el año pasado ha sentido tantos sismos que ya puede distinguir cuando se produce uno con una magnitud mayor de 4.

“Tengo 55 años, pero me siento de 57 (años) ahora mismo con todo esto que ha pasado”, dijo el comisionado que a diario viaja desde su residencia hasta la zona metropolitana.

Confesó que está “asustado”. Solo a 250 pies de su residencia se desplomó una casa. Guayanilla es uno de los pueblos del sur de Puerto Rico, junto a Guánica, Ponce, Peñuelas y Yauco, más afectados por los terremotos. Allí se hizo añicos la Parroquia Inmaculada Concepción. Mientras que en Guánica, la escuela intermedia Aurea Quiles sufrió graves daños.

“Ahí estudié yo. Soy natural de Guánica. Es impresionante los daños en la comunidad Los Indios, del pueblo de Guánica”, afirmó.

“Es algo que nunca pensé que iba a experimentar. Hay generaciones que no pasaron por eso, pero vamos a ver qué pasa”, agregó con resignación.


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