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El secretario de la agencia, Rafael Rodríguez Mercado, identificó los puntos positivos y negativos tras la emergencia del huracán María

En medio de las profundas discrepancias y cuestionamientos en torno al número de muertes vinculadas con el huracán María, el Departamento de Salud orientará a la comunidad médica y a la industria hospitalaria del país sobre cómo completar un certificado de defunción.

Se les va a explicar a los hospitales y a los grupos médicos en qué consiste el certificado de defunción y cómo se llena”, indicó el secretario de Salud, Rafael Rodríguez Mercado.

El curso será parte de la Primera Cumbre de Preparación y Respuesta ante Emergencias y Desastres: Salud Pública y Servicios Médicos, actividad que efectuará la agencia el miércoles próximo en el Centro de Convenciones de Puerto Rico.

Durante el evento, la directora del Registro Demográfico, Wanda Llovet, analizará “las estadísticas ocurridas durante la emergencia del huracán”, y discutirá cómo cumplir con las normas federales y estatales en los certificados de defunción, así como con las protecciones de la Ley HIPAA.

La verdadera cifra de muertes relacionada directa o indirectamente con el huracán ha sido tema de debate a raíz de las marcadas diferencias que existen entre los números del gobierno, que coloca el total de fatalidades en 64, y otros estimados, como el de un estudio encabezado por la Universidad de Harvard que calcula que podrían oscilar entre 793 y 8,498, con una mediana de 4,645.

Este contraste ha elevado la discusión en torno a quién y en qué circunstancias se llenan los certificados de defunción.

En noviembre pasado, durante una vista pública sobre este tema en el Capitolio, funcionarios del Registro Demográfico señalaron a la clase médica como responsable, en cierta medida, del caos sobre la cifra oficial de muertes asociadas al huracán. Según denunciaron, los galenos no habían utilizado el encasillado 25 del certificado de defunción que establece si “otras condiciones significativas” habían contribuido a la muerte de la persona.

En febrero, el gobierno delegó en el Instituto Milken de la Escuela de Salud Pública de la Universidad George Washington realizar una investigación sobre las muertes vinculadas al potente ciclón. Cuando se encomendó el estudio, se anticipó que estaría listo en mayo, pero ahora se espera que esté completado este mes. 

Rodríguez Mercado anticipó, además, que la agencia considera crear un curso en línea sobre la forma correcta de llenar los certificados de defunción que sea compulsorio para todos los médicos comorequisito para la renovación de su licencia profesional.

El certificado (que se utiliza en el país) está aprobado por el CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades). Si un paciente muere en la escena, (su cuerpo) va a Medicina Forense. Si fallece, (durante) las primeras 24 horas en el hospital, puede llenarlo el médico o enviarlo (el cuerpo) a Medicina Forense. Si un familiar viene a reclamarlo, se entrevista”, explicó Rodríguez Mercado en entrevista con El Nuevo Día.

El funcionario advirtió que, en eventos como un huracán, el CDC suele revisar los certificados y, si estima necesario, acude a los hospitales para continuar allí la investigación del caso.

“Por (el huracán) Katrina, aún están contando muertes”, dijo sobre el huracán ocurrido en 2005. Cifras del Centro Nacional de Huracanes fijan en 1,836 las muertes asociadas con ese fenómeno atmosférico, principalmente en el estado de Luisiana.

Fallas en la respuesta

Sobre el temporal María, Rodríguez Mercado reconoció que “nadie” estaba preparado para un ciclón tan devastador. Indicó que, como parte de una evaluación reciente sobre el desempeño gubernamental, se identificaron puntos positivos y negativos.

“Hay que aprender de los errores”, admitió el secretario, quien señaló que la gran falla fue la interrupción del servicio de energía eléctrica y sus consecuencias, principalmente sobre los servicios de salud.

Un sistema de control de vectores “totalmente desmantelado” previo al ciclón, un aumento de casos de leptospirosis y la suspensión del ciclo de vacunación contra la influenza fueron algunas de las dificultades señaladas por el galeno asociadas al ciclón, además de la cantidad de vacunas, insulinas y otros medicamentos que requerían refrigeración, y que se perdieron por falta de luz.

“Se perdieron todas las unidades de asperjación en la región de Mayagüez. Se dañaron porque no estaban bien almacenadas. Eso es un ‘failure’ (una falla)”, dijo al comentar que ya se adquirió el equipo dañado.

Además, comentó que el programa WIC debe mejorar su sistema de generadores y adquirir servicio de internet por satélite para que no se afecte su funcionamiento ante una emergencia.

El neurocirujano recordó que, tras María, tuvo que ordenar el cierre de los hospitales Buen Samaritano, en Aguadilla, y Ryder, en Humacao, y señaló que las grandes deficiencias a nivel hospitalario fueron la falta de comunicación, por no tener un sistema alterno y no contar con más de un generador eléctrico, y no tener la capacidad para almacenar una mayor cantidad de diésel.

En cambio, mencionó como aspectos positivos el poder contar con la ayuda de profesionales de la salud de otros estados y países, además de la asistencia del gobierno federal, organizaciones sin fines de lucro y la empresa privada.


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