Algunos de los miembros de la JSF. (GFR Media)

La Junta de Supervisión Fiscal radicó este viernes el plan para modificar unos $38 mil millones en deuda del gobierno central. 

El documento plantea reducir dicha cuantía a cerca de $12,000 millones repartidos en unas 40 clases de acreedores, quienes tendrán que emitir su voto a favor del documento a fin de que pueda ser avalado por la corte. 

El recurso radicado esta mañana supone la modificación de deudas más grande en la historia del mercado municipal de los Estados Unidos y plantea prioridad al pago de los bonos y de las pensiones a pesar de tratarse de asegurados de acreedores no asegurados.

El plan que se discutirá hoy en una reunión pública en el Centro de Convenciones de Puerto Rico, en Miramar, deja en el último lugar de pago a los miles de contratistas y suplidores que el gobierno ha tenido por años reservando para estos menos de 1o centavos del dólar.

Tal y como anticipó El Nuevo Día el plan de ajuste incorpora el acuerdo que suscribió la junta con el Comité Oficial de Retirados y con el Sindicato de Servidores Públicos Unidos.

El plan contempla que por los próximos 30 años el gobierno dedique unos $1,500 millones de su presupuesto al pago a los bonistas, cifra que dista de los cerca de $4,000 millones que estarían programados en la actualidad si el gobierno tuviese que pagar la deuda vigente sin ser reestructurada. 

Este plan de ajuste radicado esta mañana es el segundo que presenta la JSF bajo el título 3 de la ley federal Promesa y estará ahora bajo la consideración de la jueza federal Laura Taylor Swain. 


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