Serios señalamientos de la Comisión de Salud contra el representante de esta empresa por el fallido contrato de pruebas de COVID-19.

“El virus fue productivo”, fue la frase con la que, por mensaje de texto, Juan Maldonado le anunció a Robert Rodríguez López, dueño de Apex General Contractors, la noche del pasado 26 de marzo, que se le había adjudicado el contrato de $38 millones para venderle pruebas rápidas de coronavirus al gobierno de Puerto Rico. “Demasiado de muchos millones para un solo puertorriqueño", le respondió Rodríguez López, jubiloso.

Ese intercambio es parte de una serie de mensajes de texto que Rodríguez López entregó ayer a la Comisión de Salud de la Cámara de Representantes, que investiga el enorme escándalo derivado del fallido intento del gobierno de Puerto Rico de comprarle un millón de pruebas serológicas a una pequeña compañía de construcción, sin ninguna experiencia en el manejo de productos médicos, pero con directivo muy bien conectados con el liderato del Partido Nuevo Progresista (PNP).

En su declaración de ayer a puertas cerradas, Rodríguez López, quien pidió declarar en privado porque coopera con las autoridades federales y estatales que investigan este asunto y dice que teme por su seguridad y la de su familia, aseguró a los legisladores que Maldonado cuadró todo el negocio a sus espaldas, que él no se enteró hasta el mismo 26 de marzo y que su examigo hasta falsificó su firma como parte de los trámites para finiquitar el multimillonario negocio.

Pero, de los mensajes de texto que él mismo entregó a la Comisión, y que fueron compartidos con El Nuevo Día por una fuente que prefiere no ser identificada, se desprende que, aunque quizás no estaba del todo al tanto de qué se trataba el negocio, sí sabía que algo se tramaba, celebró con aspavientos la millonaria ganancia, no intentó detener la transacción ni denunciar la supuesta falsificación de su firma y hasta hizo todo lo que estuvo a su alcance para, una vez tuvo conocimiento de la gran cantidad que podía ganar, tratar de que el acuerdo llegara a buen término.Rodríguez López dijo a la Comisión que cuando suministró su firma a Maldonado alrededor del 18 de marzo, creía que era para un negocio de producción de desinfectante de manos que estaba montando en su torrefactora Baldacci Coffee Roasters, cuya producción estaba detenida a causa de la pandemia. Aseguró que no supo más de los planes de Maldonado hasta que le llegó el contrato ya firmado a nombre de su empresa en la noche del 26 de marzo.

Los mensajes de texto apuntan a un escenario distinto.

Durante todo el 25 y 26 de marzo, Rodríguez López y Maldonado habían estado intercambiando información por mensajes de texto que sugieren que se trata del negocio de desinfectante de manos. Pero, cuando llega el mensaje de “el virus fue productivo” a las 7:09 p.m. del 26 de marzo, incluye una captura de pantalla del contrato de venta de pruebas por $38 millones. Rodríguez López no manifiesta ninguna sorpresa por eso. Por el contrario, ahí es que expresa júbilo por lo que va a ganar.

El mensaje completo de Maldonado lee, junto a la captura de pantalla del contrato: “Para que tú y Evelyn celebre con nosotros. El virus fue productivo". Tres minutos después, Rodríguez López responde: “Demasiado de muchos millones para un solo puertorriqueño. ¡Felicidades!”. Maldonado contesta: "Estoy seguro que nadie nunca te había pedido la firma para darte $". A ese comentario, Rodríguez López le contesta: "y estoy seguro también que nadie te había dado la firma sin preguntar para qué era".

Rodríguez López dijo a los legisladores que Maldonado, contrario a la representación que hizo ante la Comisión la semana pasada, no era ni su abogado ni su socio. Maldonado indicó que había sido abogado de Rodríguez López, pero no de Apex. Indicó que se consideraba amigo de Rodríguez López, a quien conoció porque los hijos de ambos estudian en el mismo colegio, pero que a raíz de esta situación dicha amistad “se ha enfriado”.

En su comparecencia ante la Comisión la semana pasada, Maldonado indicó que a partir del 14 y 15 de marzo empezó a negociar con el gobierno a nombre de otros dos clientes, los empresarios William Tress y Manuel Agosto, quienes decían tener equipo médico para vender al gobierno o contactos en el extranjero para conseguirlos.

Pero en vista de que ninguno de los dos estaba en el registro de licitadores del gobierno trajeron al panorama a Apex, quien sí lo estaba porque ha dado servicios a agencias públicas en el área de construcción y mantenimiento, que son su especialidad. Tress ni Agosto han sido citados por la Comisión de Salud de la Cámara, ni han hecho expresiones públicas sobre su alegada participación en este negocio.

En su comparecencia a la Legislatura la semana pasada, Maldonado aseguró que él y sus socios esperaban tener ganancias de cerca de $10 millones en este negocio. De ahí que le dijera a Rodríguez López en un mensaje de texto que el virus que ha destruido la economía de incontables países, enfermado a casi cinco millones de personas y matado a más de 300,000, incluyendo a más de 124 en Puerto Rico, había sido para él, y para los suyos, “productivo”.

El 27 de marzo, el día después de que supuestamente se enterara de que había hecho un negocio de $38 millones con el gobierno, Rodríguez López estaba metido hasta el cuello en los trámites para que el negocio llegara a buen término.

En la mañana de ese día, Rodríguez López le indicó a Maldonado que el adelanto de $19 millones que era parte del negocio no se había reflejado en la cuenta de Apex en Oriental Bank y se hace disponible para cualquier gestión que tuviera que hacer al respecto. Más tarde, Rodríguez López se comunicó con un empleado de Oriental preguntándole por qué el dinero primero se había reflejado en su cuenta y después había desaparecido.

Es conocido que cuando los $19 millones entraron a la cuenta de Apex, Oriental Bank la congeló, ya que se activaron los mecanismos de seguridad por ser una cantidad muy inusual en el historial bancario de la empresa. Rodríguez López comenzó de inmediato gestiones para que la cuenta fuera descongelada, pero sin éxito.

"Ya había informado al gobierno sobre la transferencia recibida y la transferencia realizada en Oriental Bank para el propósito que conoces. Esto no solo me afecta a mí, sino al pueblo de Puerto Rico. Es imperativo corregir y realizar la transferencia", lee el texto redactado por Rodríguez López. Tres días más tarde, el 30 de marzo, Rodríguez López le suplió a Oriental Bank información del banco de 501 Nutrition, la empresa de Arizona a la que Maldonado pensaba comprarle las pruebas, para que se hiciera la transferencia de dinero.

"Hemos logrado que acepten una carta de crédito como parte de los términos para la venta. Necesito te comuniques a la brevedad posible para ver si podemos resolver este asunto y las pruebas llegan a Puerto Rico", le escribió Rodríguez López al empleado de Oriental Bank.

En correos electrónicos al mismo empleado del banco, el 27 de marzo Rodríguez López le envió documentos del producto vendido al gobierno y le dice que "se han realizado todas las gestiones a nuestro alcance para corroborar la veracidad tanto del manufacturero y de su distribuidor en USA".

El 30 de marzo, Oriental Bank revirtió la transacción que Apex había intentado hacer con el banco en Arizona de 501 Nutrition. "Apex General Contractors LLC hace responsable a Oriental Bank por cualquier reclamación que pueda surgir como resultado de las acciones unilaterales tomadas del banco", le escribió Rodríguez López al empleado del banco.

Rodríguez López también entregó documentos a la Comisión en los que sale su firma auténtica y en las que supuestamente fue falsificada. Entre los documentos en que presuntamente está su firma falsa, está uno denominado "Autorización y Acuerdo Para Pago Electrónico de Suplidores" entregado al Departamento de Hacienda. En la hoja aparece su rúbrica bajo Apex General Contractors y, a pesar de que supuestamente fue falsa, no radicó una querella policiaca y tampoco llamó a su banco, Oriental Bank, para detener la transacción.

Rodríguez López confirmó que su firma también fue falsificada en un documento notarizado por Maldonado y en que Rodríguez López supuestamente autorizaba al empresario Aaron Vick a otorgar contratos en representación de Apex. La firma de Vick, en efecto, aparece en el contrato de $38 millones entre la empresa y el gobierno. Maldonado se amparó en su derecho a no autoincriminarse cuando se le preguntó en la vista pública sobre esedocumento.

Vick, por su parte, ha dicho que aunque suministró su firma electrónica a Maldonado de Jesús por mensajes de texto el 26 de marzo no sabía que era para firmar a nombre de Apex, empresa cuya existencia asegura que desconocía.


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