Northeastern University en Boston. (AP)

Miles de estudiantes universitarios en Estados Unidos debieron salir esta semana de sus hospedajes, luego que de manera abrupta las instituciones determinaran desalojar las residencias universitarias como medida preventiva ante la propagación del coronavirus (COVID-19), una situación que ha impactado de forma directa a alumnos puertorriqueños.

“Fue una noticia a última hora que simplemente aprendió a muchísimas personas”, relató Ibrahim López, estudiante graduado de Planificación Urbana en la Northeastern University en Boston.

El estudiante boricua de 27 años recibió el sábado, 14 de marzo, la notificación de la universidad, indicándole que no más tarde del martes siguiente a esa fecha debía salir de su hospedaje. Sin tener a dónde ir, la noche antes del desalojo logró una extensión de una semana.

López se vio obligado a utilizar parte de sus ahorros para separar un hospedaje a través de la plataforma Airbnb al menos durante dos semanas. A eso se suman los gastos por comida y transportación, un impacto que ya supera los $1,000 en el bolsillo del alumno. Por el hospedaje universitario, ya había pagado por adelantado el equivalente a $1,200 por mensuales por el resto del semestre. La universidad aún no ha ofrecido detalles sobre el proceso de desembolso, explicó el alumno.

“Estuve comunicándome con mi familia, con diferentes amistades en Puerto Rico, porque no tengo familia en Massachusetts o cercano, no tengo lugar donde poner las pertenencias, si tengo que ir a Puerto Rico está difícil el panorama”, explicó, aunque no ha descartado regresar a la isla. López sostuvo que, a pesar de ser ciudadanos estadounidenses, ante estos procesos los estudiantes cuyas familias residen en Puerto Rico se enfrentan a panoramas similares a los de cualquier otro estudiante internacional.

El joven denunció que la determinación de la universidad lo expuso a él y otros compañeros a un riesgo adicional de contagio por el coronavirus, obligándolos a realizar diversas gestiones fuera de las residencias, al tiempo que deben continuar atendiendo sus responsabilidades académicas mediante las clases en línea. “También ha afectado mi desempeño académico definitivamente”, explicó.

El estudiante relató que tuvo que pedir prestado un automóvil para conducir una hora y media al norte de Boston y llevar sus pertenencias a la casa de una persona que le prestó temporeramente el sótano de su casa como almacén.

De acuerdo con una publicación de CNBC, la Northeastern University en Boston alberga a la mayoría de sus 27,000 estudiantes.

“Es un acto de irresponsabilidad"

Lo mismo ocurrió con los aproximadamente 12,000 estudiantes hospedados en las residencias de la New York University (NYU), ubicada en Manhattan. El estado de Nueva York se convirtió en el epicentro de la crisis por el coronavirus en Estados Unidos.

“Para mí fue un shock increíble porque ya yo estoy en Puerto Rico en una cuarentena y mis cosas están en Nueva York”, relató Amanda Pérez Pintado, estudiante graduada de Periodismo en NYU.

“Es un acto de irresponsabilidad bien grande, botar a tus estudiantes en medio de una pandemia. Están exponiendo a sus estudiantes en vez de asegurarse de que estén seguros”, afirmó la joven de 23 años, quien confesó sentirse molesta con la universidad por la situación a la que expuso a los alumnos.

“Yo me siento afortunada porque tengo un techo, estoy con mi familia. Hay otros compañeros que no tienen esa opción y han tenido que buscar sitios donde vivir de un día para otro en Nueva York, que ya de por sí la situación de vivienda es complicada”, explicó.

La estudiante puertorriqueña indicó que inicialmente la universidad había informado al estudiantado que, aunque haría la transición a las clases en línea, los hospedajes permanecerían abiertos y no anunció cambios previos al periodo de “spring break”, cuando muchos alumnos viajan fuera de la universidad. Ante la situación que vive el estado, Pérez decidió tomar un vuelo a Puerto Rico la madrugada del 14 de marzo.

“Yo me fui de mi hospedaje solamente con mis cosas esenciales, algunos zapatos, medias, camisetas, dos o tres libros, pero dejé todo lo demás en mi cuarto”, explicó. Dos días después, los estudiantes recibieron un correo electrónico indicándoles que las clases en línea se extenderían por el resto del semestre, y que debían desalojar las residencias universitarias, que cerrarían el 22 de marzo.

“Una amiga fue quien me ayudó, me empacó mis cosas, y ahora mismo están en mi cuarto en nueve cajas con mi nombre”, dijo. Hasta ayer, no estaba claro cómo los alumnos recibirían sus pertenencias. Por ejemplo, otras dos compañeras de Pérez en Canadá y California, se encontraban en la misma posición. El costo del hospedaje por semestre ronda en los $11,200.

"Yo los estoy pagando a través de mi beca, la beca me cubre los gastos de matrícula y también me da un estipendio y estoy utilizando casi todo el estipendio en pagar el hospedaje”, indicó.

Otras reconocidas instituciones académicas como Harvard University, Duke University y Michigan State University, también solicitaron a sus alumnos desalojar los hospedajes.

De acuerdo con el San Diego Union-Tribune, en ese condado de California –otro de los estados más afectados por el COVID-19– las cinco universidades principales solicitaron a alrededor de 20,000 regresar a casa de sus familias y salir de los hospedajes, como medida ante el coronavirus.


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