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Como parte del proyecto, los estudiantes aprendieron sobre el uso correcto de picos y azadas, entre otros equipos. (Suministrada)

Pensaban que sería un fracaso, lo admiten. Agarrar una pala, un pico o una azada, en vez de un celular –como muchos jóvenes de su edad–, no era lo que vislumbraban para su día a día. El tiempo, sin embargo, se encargó de darles lo que describen como la mayor enseñanza de sus vidas.


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