Estudiantes de La Nueva Escuela Juan Ponce de León hablaron sobre su educación durante una visita de fundaciones estadounidenses, como parte de una alianza con la Red de Fundaciones de Puerto Rico

El día después del paso del huracán María hubo una certeza: Puerto Rico no se parecería ya al país que todos conocemos. No solo por la devastación visible y el estado generalizado de emergencia, sino porque ante un golpe tan fulminante es inevitable asumir el reto de repensar y reimaginar a Puerto Rico. Las cosas no podrán ser ya como antes y urge comenzar a trazar esa ruta de reconstrucción a largo plazo. Esto, sin abandonar los esfuerzos comunitarios y gubernamentales, por mover al país de la fase de emergencia en la cual aún se encuentra un porcentaje altísimo de la población, sin acceso a servicios esenciales y sin recibir las ayudas que corresponden.

En ese espíritu, de la mirada hacia el futuro y de la articulación de proyectos que contemplen la recuperación de la isla en el largo plazo, la Red de Fundaciones de Puerto Rico, entidad que agrupa algunas de las principales fundaciones filantrópicas de la isla, sirvió de institución anfitriona a la visita de representantes de grandes fundaciones estadounidenses como Ford Foundation, Comic Relief, Global Giving Foundation, Greater New Orleans Funders Network, Hispanic Federation, Hispanics in Philantrophy, Neighborhood Funders Group, Open Society Foundation, Robert Wood y Johnson Foundation. Recientemente, más de una decena de líderes de estas organizaciones, participaron de reuniones y conocieron de primera mano la labor de organizaciones sin fines de lucro del país como CREARTE en Yabucoa, P.E.C.E.S. en Humacao, así como el Instituto Nueva Escuela, el Proyecto ENLACE del Caño Martín Peña en San Juan y el proyecto de integración comunitaria del Museo de Arte Contemporáneo. Igualmente, se les presentó un panorama extenso acerca de la compleja situación fiscal de la isla previo al paso de los huracanes Irma y María en septiembre pasado y se profundizó en el papel del Tercer Sector en la recuperación.

Ventana de oportunidad

“Queremos acompañar la reconstrucción de Puerto Rico en el sentido institucional y social, no solamente físico, y compartir nuestro conocimiento, nuestras redes globales y también movilizar a otras fundaciones para que sean parte del largo plazo y no solo sea de recuperación, sino de crecimiento”, expresó Xavier de Souza Briggs, vicepresidente de Economic Opportunity and Markets de Ford Foundation, institución que ya ha realizado trabajo en la isla, y se ha comprometido con el Fondo Adelante Puerto Rico, un esfuerzo colaborativo creado por la Red de Fundaciones local. “Las fundaciones puertorriqueñas son las que tomarán las decisiones... Aquí hay una ventana de oportunidad para una reconstrucción sostenible, queremos tener un rol más innovador, más estratégico”, añadió.

Apuesta al Tercer Sector

Jerry Maldonado, de origen puertorriqueño y actual oficial de programa senior de Equitable Development en Ford Foundation, le apostó a los modelos de trabajo exitosos que el Tercer Sector ha establecido en la isla, así como a las alianzas con el sector filantrópico estadounidense que se puedan suscitar gracias a la entrada de más instituciones norteamericanas.

“Para mí fue emocionante ver la manera en que las comunidades han respondido a la crisis, con tanta integridad, respondiendo al nivel de necesidad de la comunidad. No solo las organizaciones están respondiendo, también están forjando una nueva visión para la isla”, destacó Maldonado quien dirigió en Ford Foundation, los esfuerzos de recuperación en Nueva Órleans tras el paso del Huracán Katrina en el 2005. Su experiencia le permite sentenciar que “esta reconstrucción va a tomar una generación y cada etapa va a requerir apoyos distintos... pero tenemos el compromiso de acompañar la Red y a Puerto Rico”.

Un problema concreto con el que trabajó en Nueva Órleans fue por ejemplo la necesidad de resolver la falta de títulos de propiedad, para que familias pudieran regresar a sus hogares. Para ello, fue importante involucrarse en todos los aspectos del proceso de recuperación y rediseño de infraestructura y vivienda. “¿Cuáles son las políticas públicas, cuáles son las organizaciones no gubernamentales y cuáles son los vehículos financieros disponibles?”, fueron algunas de las preguntas que tuvieron que responder sobre la marcha.

“Mi familia es de Moca, nací y me crie en los Estados Unidos y el rol de la diáspora es muy importante. Como boricua ese es mi deber, pero la visión tiene que salir de aquí, la agenda tiene que determinarse aquí, ese es el compromiso con la isla”, añadió Maldonado.

Tiempo de crecer

“La Red de Fundaciones de Puerto Rico está comprometida con la búsqueda de alianzas para fortalecer el Tercer Sector en el país. Esta visita es un paso más en esa dirección y nos sentimos esperanzados de que las experiencias y los diálogos que han tenido en estos días, refuercen el interés de mirar a Puerto Rico como un espacio fructífero para la inversión social”, dijo Rafal Cortés Dapena, presidente de la Red de Fundaciones, institución que durante los pasados años ha tenido como meta la búsqueda de crear conexiones y alianzas con el extenso mundo de la filantropía en Estados Unidos. Y si bien, ya se habían logrado algunos primeros pasos, la coyuntura particular poshuracán María ha generado un mayor interés y ha quedado claro que este es el momento de concretar acuerdos colaborativos hacia el futuro.

Por ello, el Fondo Adelante Puerto Rico —diseñado previo al paso del huracán como respuesta a la crisis económica del país y activado a raíz de la emergencia— siempre se pensó como un fondo colaborativo y no como un fondo de emergencia. La mayoría de estas fundaciones estadounidenses ya han aportado al fondo, y de este ya se han entregado partidas a organizaciones no gubernamentales locales. Sin embargo, el interés es fortalecerlo, para de manera estratégica invertir en el Tercer Sector puertorriqueño, y en grupos comunitarios que espontáneamente hayan desarrollado proyectos ante la emergencia y pensando a largo plazo.

Reimaginar la isla 

Takema Robinson, directora del Greater New Orleans Funders Network, sintió gran empatía al llegar a Puerto Rico por su experiencia tras Katrina. Todo le resultaba familiar, sobrecogedor. “Me impresionó la similitud, tanto la situación económica previa, como el poder de las personas y la comunidad”, dijo.

“Lo primero es que queremos aprender más, entender cómo los puertorriqueños quieren reimaginar la isla y también queremos compartir lo que nos funcionó, y lo que no nos funcionó, las lecciones aprendidas. Como les sucede ahora mismo, tuvimos una gran pérdida poblacional, pero ahora mismo estamos superando la cantidad de personas que teníamos antes de Katrina. Es importante que los que se han ido y los que se han quedado se sientan conectados con el proceso de recuperación, esa es una manera también de atraerlos de vuelta", compartió Robinson, quien reafirmó su compromiso de trabajar en el largo plazo de la recuperación, y dentro de su lista de cosas a evitar destaca la toma de decisiones. “No pueden ser tomadas únicamente por políticos y empresarios, hay que integrar a las comunidades”.

Un elemento que añadió a la conversación y que debe considerarse en el largo plazo, es la salud mental y los traumas generados por las pérdidas y la experiencia que, a su vez, redunda en un aumento de problemas sociales como las tasas de suicidios y violencia doméstica. “Hicimos una encuesta y jóvenes que vivieron Katrina, cuando eran niños de 4, 6, 8 años, experimentaban el mismo nivel de desorden de estrés postraumático (PTSD) que los soldados que regresaban de Afganistán. Esto es un asunto real y hay que tenerlo en cuenta”.

Progreso desigual

De otra parte, el puertorriqueño Frankie Miranda, vicepresidente senior de Hispanic Federation, institución que ya abrió oficinas en Puerto Rico para apoyar los esfuerzos, aseguró que uno de sus roles principales en el proceso será el cabildeo continuo en Washington D.C., a favor de la paridad de fondos para Puerto Rico. Igualmente, esperan poder asistir en la asesoría que muchas organizaciones locales requieren para poder ser elegibles para fondos de fundaciones norteamericanas. “El Tercer Sector en Puerto Rico tiene potencial de desarrollo, muchos han estado trabajando sin las certificaciones que los harían elegibles y trabajar con esto es primordial”.

Este es su sexto viaje a Puerto Rico después del huracán y a través de la Hispanic Federation se han gestado colaboraciones con 47 grupos en la isla, y han impactado a los 78 municipios.

“Desde mi perspectiva, lo más impresionante es que en muchos casos el progreso es muy desigual. En ciertas partes del área metropolitana hay recuperación que no compara con áreas como Yabucoa o Punta Santiago cuando el gobierno no pudo responder o no quiso responder, son las organizaciones sin fines de lucro las que han estadotrabajando desde el primer día”, expuso Miranda. Con él, coinciden todos los entrevistados: “Obviamente, la respuesta del gobierno federal ha sido ineficiente... En términos políticos, esto nos ayuda a crear más atención sobre el tema de Puerto Rico con la recesión económica, el problema de la deuda, la infraestructura y ahora con la emergencia. La respuesta del Congreso no ha sido lo que esperábamos, pero seguiremos trabajando por Puerto Rico en Washington. Ya hemos invertido $15 millones en Puerto Rico en proyectos que están corriendo y estamos aquí for the long run”, dice para quien además “esto es personal, la mayor parte de mi familia vive aquí, mi hermano aún no tiene electricidad, mi papá no ha podido abrir su restaurante”.

En el caso de Open Society, fundación que ya trabaja en la isla desde el 2012 en colaboración con el Centro para la Nueva Economía y la creación de Espacios Abiertos, la primera respuesta fue crear un presupuesto aparte para Puerto Rico destinado a la emergencia. “El movimiento político comunitario es la manera más efectiva de mantener un rendimiento de cuentas y de gestar proyectos efectivos y el fortalecimiento de estos grupos es nuestro foco”, explicó Renata Peralta, oficial de programa de Open Society.

“Este tipo de colaboración a largo plazo es lo que necesita Puerto Rico, pues aunque se estabilice la emergencia en los próximos meses, estamos en una crisis fiscal y económica y juzgando por la experiencia de Nueva Órleans, nos va a tomar más de una década. La importancia de esta visita es que podemos aprender de las experiencias que han tenido estas fundaciones que han trabajado con los temblores en México, con el tsunami en Indonesia y en otros escenarios similares, ver qué ha funcionado y qué no y estrechar lazos para abrirnos puertas a otras organizaciones. Las puestas de las fundaciones estadounidenses estaban prácticamente cerradas para Puerto Rico, muy pocas estaban invirtiendo aquí y de momento eso ha cambiado y es una gran oportunidad para una planificación participativa”, concluyó Janice Petrovich, directora ejecutiva de la Red de Fundaciones de Puerto Rico.


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