"¡Es espantoso! Le da pánico a cualquiera", dijo un vecino del sector Salistral sobre los terribles efectos del terremoto y sus réplicas.

Ponce - Vecinos del barrio Salistral en Ponce han desalojado sus viviendas por daños a sus casas y por el temor que les provoca una grieta que ha surgido en el terreno detrás de sus casas después del terremoto de magnitud 6.4 del 7 de enero.

Daniel Torres Madera, de 63 años, y Carmen González Santiago, de 81 años, relataron el horror de la situación en el sector ayer cuando llegaron hasta el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) en esta ciudad, para buscar ayuda en el registro de los daños de la vivienda.

Antes de que fueran orientados sobre a dónde ir para ese proceso, contaron a El Nuevo Día en el COE que el piso de su casa "se partió en cuatro cantos".

"La tierra se abrió completo", expresó Torres Madera. "Hay como 30 a 40 casas afectadas".

Contó que durante el terremoto, la casa "parecía una hamaca. Se caían las cosas y las paredes abriéndose... el piso todo agrietado, las columnas colapsadas".

Agregó que de la grieta del terreno salió agua, que asoció a un riachuelo o quebrada que está cerca del área.

"Es de varios pies de hondo", comentó.

Según datos del Municipio de Ponce, se han registrado sobre 300 casas con algún tipo de daño.

"Ahora estamos en casa de mi hija", dijo González Santiago. "Si me quedo allí, me muero... que sienta que la casa haga así, están los gritos que hace orilla. Me siento mal... y me pongo mal...", manifestó antes de que el llanto le cortara la voz.

Con la dirección de la familia, El Nuevo Día intentó llegar hasta el lugar. Aunque no fue posible ubicar la residencia, Carlos Santiago, otro vecino de la calle Lorenza Bizo, mostró la grieta.

En un punto fue posible observar cómo atravesaba el terreno de más de una propiedad. En una de ellas, el largo hueco se extendía justo pegado a la base de una columna de una residencia.

"El terreno se saturó. Según el movimiento de la tierra, se separó... una grieta bastante grande", dijo Santiago, quien ha vivido los 73 años de su vida en la misma calle.

Agregó que "casi todos los vecinos (se han ido). Quedamos yo, la hermana de mi esposa y otros tres o cuatro (vecinos), porque han tenido problemas con la casa. Han cogido miedo, con la casa agrietada y todo".

Santiago también mostró cómo la grieta se extiende por terrenos que ubican detrás de varias casas. A una de esas viviendas se le cayó una pared.

Según Santiago, era la pared de un baño de esa casa, que también fue abandonada por sus residentes. Fue posible ver que esa misma residencia tiene un toldo azul sobre el techo. Según Santiago, estaban en proceso de arreglar daños causados por el huracán María.

"Es penoso. Es espantoso. Le da pánico a cualquiera", afirmó Santiago. "Como es la primera vez, las personas han cogido miedo, porque no estaban preparados para esto y todavía no se sabe hasta dónde se puede llegar esto".


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