El hospital San Jorge cesanteó de forma temporera a 244 empleados.

Varios hospitales de Puerto Rico han estado implementando cesantías temporeras de personal, que en conjunto superan los 400 profesionales de la salud y empleados en posiciones clericales, a consecuencia de la crisis por el coronavirus.

Así lo confirmó El Nuevo Día en llamadas a administradores hospitalarios, trabajadores y representantes sindicales, luego de recibir testimonios que daban cuenta de esta situación.

Por ejemplo, San Jorge Children & Women's Hospital tomó la medida con 244 empleados, entre los cuales se encuentran 61 enfermeros. El Puerto Rico Women and Children’s Hospital, en el Bayamón Medical Center, lo hizo con 150 empleados de esa institución.

“Es una gran desventaja. La gente en los hospitales, todos, están trabajando bajo una angustia enorme”, expuso el presidente de la Federación de Trabajadores Puertorriqueños, José Rodríguez Báez, quien representa a trabajadores del Hospital Auxilio Mutuo.

El director ejecutivo del Hospital San Jorge, José Luis Rodríguez, explicó que han tenido una reducción en el promedio de pacientes que reciben diariamente, así como los procedimientos quirúrgicos y las visitas a los laboratorios y centros de imágenes.

“La suspensión es hasta que el volumen vuelva a subir, porque si no los necesito, no los llamo, pero cuando los necesite, los llamo. Esto puede ser tan rápido como cuando se acabe el toque de queda o cuando empiecen a llegar los pacientes”, expresó Rodríguez, al aclarar inmediatamente que la misiva establece un período de tres meses de suspensión de empleo y sueldo.

Las suspensiones, en su mayoría, comenzaron el 1 de abril. En otros casos, como en el Hospital Auxilio Mutuo, los administrativos envían a la gente a sus casas a agotar las licencias de vacaciones y enfermedad o en una licencia sin sueldo. “Todos los días, están haciendo esa práctica”, explicó Rodríguez Báez.

El Nuevo Día habló con un empleado en esta situación, del Puerto Rico Women and Children’s Hospital, quien contó que a alrededor de 150 empleados de esa institución se les indicó que estaban suspendidos hasta el 26 de junio de 2020.

“Si llega una emergencia con un niño menor o convulsiones u otras cosas, es necesario que esté el personal, para que se pueda correr la sala de emergencia”, expresó el empleado quien conversó con este diario bajo condición de anonimato por temor a perder su empleo.

Un estimado conservador eleva la cifra a más de 400 profesionales de la salud y clericales suspendidos en hospitales del país, pues otras instituciones hospitalarias no contestaron.

“En relación a la petición de información de posibles cesantías y despidos entre nuestros hospitales afiliados, por el momento no se estarán emitiendo comentarios”, expresó Aileen Orengo, directora corporativa de Relaciones con la Facultad Médica y Comunidad, del Hospital Pavia.

El presidente de la Unión General de Trabajadores, Gerson Guzmán, reconoció que en el Hospital del Maestro también se envió a un grupo de trabajadores a agotar las licencias en su casa.

En el caso de los hospitales Dr. Center’s Hospital, la administración tomó la decisión de reducir las jornadas de trabajo sin despedir ni suspender empleados, indicó a este diario la directora corporativa de relaciones públicas, Karen Álvarez.

Los centros de salud primaria han tomado también decisiones similares, como es el caso de Salud Integral en la Montaña, que tiene centros en siete municipios de la región montañosa y zona metropolitana. Este diario reseñó que en el caso de esta institución privada se determinó suspender a 137 empleados.

Niegan impacto al manejo de COVID-19

Rodríguez, el director del Hospital San Jorge, negó que esto vaya a tener un efecto en la atención que reciben los pacientes con complicaciones de salud o síntomas severos de COVID-19, que llegan hasta sus instalaciones.

“Nuestro personal de enfermería de intensivo fue el que más retuvimos… Estamos preparados y nos quedamos con un poquito más de lo normal, por si hay algún boom en los casos”, expresó.

De otro lado, la directora ejecutiva de la Asociación de Salud Primaria de Puerto Rico (ASPPR), Alicia Suárez Fajardo, informó en declaraciones escritas que las clínicas de salud 330 se mantienen operando y brindando servicios con su personal médico, profesionales de la salud, farmacias, laboratorios y 18 salas de emergencia disponibles.

Sobre la suspensión de empleados, se limitó a decir que los centros “han tomado las medidas correspondientes ante la emergencia por COVID-19 para proteger a los pacientes, visitantes y fuerza laboral, según las exhortaciones del Gobierno Federal y Local”.


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