David Capó, epidemiólogo del Estado. (Xavier J. Araújo Berríos)

A nuestra audiencia: El Nuevo Día te ofrece acceso libre de costo a su cobertura noticiosa relacionada con el COVID-19. Si quieres apoyar nuestra misión de brindarte información verdadera, pertinente y útil ahora y después de la emergencia, te exhortamos a suscribirte en suscripciones.elnuevodia.com.

Casi tres semanas después de que se anunciara la primera muerte de COVID-19 confirmada en Puerto Rico, la escasez de pruebas para diagnosticar el virus y las limitaciones para procesar sus resultados han provocado grandes dificultades en la detección y manejo del virus.

Al día de ayer, 1,160 de las 6,052 pruebas reportadas al Departamento de Salud estaban pendientes de ser procesadas. Además, la ausencia de importantes datos en el informe de estos análisis ha obstaculizado y retrasado el rastreo de los casos sospechosos y positivos.

De las 620 pruebas confirmadas hasta el 7 de abril, en casi la mitad de los casos (301) se desconocía el lugar de residencia de la persona. En 472 de los 620 pacientes positivos al virus, no se sabía si tenían historial de viaje reciente a algún país con casos confirmados. En 348 de esas 620 confirmaciones al virus, no había información sobre si la persona presentaba o no síntomas del virus al momento de hacerse la prueba.

En entrevista con El Nuevo Día, el doctor David Capó, epidemiólogo del Estado, admitió que han habido fallas en el reporte de muestras.

“Hasta la semana pasada, no había una idea clara, una orden ejecutiva, de cómo reportar los casos. Cada cual lo hacía de acuerdo a su estándar”, dijo.

Explicó que Salud trabaja en una orden ejecutiva para establecer de manera uniforme la información que deben incluir las muestras. Además, anunció que en algunos laboratorios y hospitales habrá personal de la agencia ayudando en el reporte y manejo de estos datos.

Capó indicó que se está intentando aumentar la capacidad de pruebas que realiza Salud. De las 6,052 pruebas reportadas al 7 de abril, solo 1,923 han sido procesadas en el Laboratorio de Salud Pública. El secretario de Salud, el doctor Lorenzo González, le había informado hace unos días a este diario que la agencia estaba procesando unas 100 muestras al día, pero la meta era manejar de 300 a 450 diariamente entre el Laboratorio de Salud Pública y el de la División de Dengue del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, en San Juan.

Al 7 de abril, el grueso de las pruebas (3,512) habían sido manejadas a través de laboratorios privados, que en su gran mayoría envían las pruebas a Quest Diagnostics, en Estados Unidos, donde sonprocesadas. Los resultados enviados allá tardan de ocho a 11 días en llegar, dijo Capó.

El epidemiólogo recordó que el Laboratorio Clínico Toledo está realizando muestras en Puerto Rico. La licenciada Ilia Toledo, presidenta de este laboratorio, informó que, desde finales de marzo, han estado procesando entre 500 y 700 pruebas al día. Sus resultados demoran de dos a tres días. El Nuevo Día supo que otros laboratorios de referencia privados se están preparando para también procesar estas pruebas en sus instalaciones.

Con una aparente menor capacidad, el Sistema de Veteranos también ha estado manejando pruebas, 617 hasta el 7 de abril.

Mientras, a una semana de su nombramiento, Capó explicó que una de sus primeras labores ha sido desarrollar el andamiaje epidemiológico en las ocho regiones del país. Cada epidemiólogo regional cuenta con un equipo de entre 20 y 40 personas.

Según el epidemiólogo, Salud se esfuerza en intentar rastrear casos sospechosos que no habían podido trabajar.

“Se han identificado contactos y se han hecho intervenciones”, dijo.

Un equipo de respuesta rápida de medición de campo, informó, está a cargo de trabajar situaciones complicadas cuando surjan, por ejemplo, varios casos potenciales en un lugar. El grupo debe acudir al sitio para administrarles pruebas a personas con sospecha de contagio.

Otro equipo debe hacer rastreo de contactos, dándoles seguimiento a personas infectadas durante su enfermedad y detectando muertes que surjan. Además, Capó anunció que se está trabajando para extraer plasma sanguíneo de personas recuperadas del virus para poder administrarlo en el tratamiento de pacientes críticos de esta enfermedad, como se ha hecho en otros países.

Vigilancia Centinela y Alcance Comunitario son otros de los equipos que forman parte de la respuesta de rastreo, informó.


💬Ver 0 comentarios