Un refugiado mientras escucha las noticias en la radio. (GFR Media)

La necesidad de apoyo sicológico sigue apremiando entre los habitantes de los pueblos del sur de la isla afectados por el terremoto ocurrido el pasado 7 de enero y las réplicas que continúan sintiéndose.

Grupos médicos y organizaciones que han estado visitando la zona afirman que sobresale la cantidad de personas que continúan afectados por este evento y las consecuencias que han traído, dejando a muchos sin hogar y provocando ansiedad y temor sobre su futuro.

Los servicios de salud física han estado bastante bien cubiertos con toda la ayuda que se ha estado llevando por diferentes grupos. También se ha trabajado la salud mental, pero la verdad es que no dan abasto con tanta necesidad que hay (de apoyo sicológico)”, denunció el doctor Víctor Ramos, presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico.

Según el galeno, en mayor o menor grado todos los que han sentido los movimientos telúricos han sido impactados emocionalmente.

“Todo el mundo está afectado sicológicamente porque es algo nuevo. Cada vez que se menea (la tierra) uno se preocupa”, reiteró.

Agregó, además, que continúa habiendo necesidad de suministros en la zona, especialmente para las personas que siguen en campamentos satélites o espacios fuera de los refugios oficiales donde muchos continúan pernoctando ante el temor de regresar a sus casas por la continuidad de las réplicas.

“Se necesitan suministros, por eso lo de ayer fue tan dramático”, dijo en referencia al almacén de suministros en Ponce que fue descubierto ayer por la ciudadanía.

Colchones, casetas de campaña, toldos, abrigos, frisas y repelentes de mosquitos fueron algunos de los artículos que Ramos mencionó continúa habiendo necesidad.

Por otra parte, mencionó que aunque siempre en estos eventos surjen casos de enfermedades infecciosas, como sarna, conjuntivitis y gastroenteritis, aún no han surgido brotes relacionados.

Agregó que hay una preocupación de que personas con condiciones preexistentes, como pacientes de cáncer, interrumpan los servicios médicos que urgen.

“Nos preocupan los seguimientos (médicos)”, reiteró.

María Cristy, de la Sociedad Americana del Cáncer (SAC), advirtió que para evitar esta situación médicos de la zona sur han estado llamando a sus pacientes para identificar algún problema que enfrenten que les impida recibir tratamiento, como la falta de transportación,.

No hay problema de acceso a médicos, medicamentos, radio-oncólogos y hospitales. Las oficinas de médicos oncólogos del sur, los centros de radioterapia y los hospitales del sur están funcionales”, dijo.

Agregó que también se ha estado monitoreando personas que tengan problemas de transportación para movilizarlos a sus lugares de tratamiento. Para ello, dijo, la SAC y empresas privadas han coordinado asistencia.

“Sí, hay pacientes en estado de ansiedad, paralizados, que no se han movido”, reconoció, no obstante.

Mientras tanto, el doctor Heriberto Marín, de las Brigadas Salubristas, grupo compuesto por estudiantes, profesores, miembros de comunidades y voluntarios del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR), comentaron que en una misión de ayuda que realizaron ayer en Yauco pudieron dialogar con un grupo de residentes de la égida Estancia Dorada sobre su proceso de adaptación a las réplicas que han continuado después del temblor del 7 de enero.

“Nos hablaron de sus experiencias y como se han ido adaptando. Lo importante era oírlos, especialmente porque muchas personas a esa edad están solitos y no reciben visitas frecuentes de sus familiares”, dijo Marín.

Agregó que, debido a la situación de emergencia, a muchos de los residentes de la égida se les ha permitido que en las viviendas independientes que habitan puedan recibir a familiares afectados por los movimientos de tierra.

También muchos nos han dicho que familiares les han dicho que se vayan con ellos a Estados Unidos, pero dicen que prefieren quedarse en su comunidad”, indicó Marín, quien es catedrático de la Escuela Graduada de Salud Pública del RCM de la UPR.

Según informó Marín, entre los adultos mayores con los que pudieron dialogar en esta comunidad identificaron algunos que han tenido problemas para conseguir repeticiones de las recetas de sus medicamentos.

Mientras tanto, el catedrático comentó que dentro del proceso de adaptación a los movimientos telúricos una menor les comentó que habían cambiado su patrón de sueño, durmiendo de día para estar pendientes a las réplicas en horas de la noche.

“En general la gente nos dijo que se sentía más segura en la medida que puedan estar juntos con su familia cerca, en la misma comunidad (donde viven)”, puntualizó Marín.

Agregó que uno de los aspectos más importantes en estos momentos es que las personas afectadas puedan conversar con otros para ventilar sus experiencias dentro de la situación que atraviesan.

“Hay que darles herramientas para poder manejar (sus emociones) y de preparación (a futuros eventos)”, concluyó.


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