La catedral de Ponce se edificó en el siglo XIX. (Vanessa Serra Díaz)

La reapertura de la catedral de Ponce Nuestra Señora de Guadalupe, cuyas puertas permanecen cerradas tras el terremoto del 7 de enero, es incierta ante la posibilidad de que tenga que ser demolida, porque parte de su estructura está en riesgo de colapsar.

Así lo estableció hoy, miércoles, el vicario de la Pastoral Social de la Diócesis de Ponce, padre Carlos Collazo, quien resaltó que el movimiento telúrico de magnitud 6.4 provocó que los cimientos de la catedral se debilitaran al punto en que los arcos de la estructura están fracturados.

“Ese terremoto afectó mucho la estructura y desde ese momento varios ingenieros han estado visitando la catedral para evaluarla. Lo que pasa es que aquí todo es posible. Es posible que colapse, es posible que haya que demolerla, todo dependerá de los informes de los peritos que aún no tenemos”, sostuvo el párroco, en entrevista con El Nuevo Día.

“Tenemos todo tipo de posibilidades, pero no podemos llegar a un juicio final. Necesitamos certeza moral para antes de determinar reabrirla o demolerla”, abordó.

La estructura, ícono de la iglesia católica en el sur de la isla, está de pie desde el siglo XIX, pero su estado actual es la última reconstrucción.

El templo ha sufrido los embates de huracanes, constantes movimientos sísmicos e incluso fuegos en el interior de su espacio, pero, según Collazo, la reciente actividad sísmica en el sur-suroeste de la isla alteró la estabilidad del edificio.

“Aún quedan más inspecciones y entendemos que tendrán que hacer más luego de los recientes temblores en estos días. Eso nos ha mantenido por más de un mes esperando por las certificaciones, pero lo hacemos porque queremos que la catedral se salve”, manifestó el párroco.

Cambios en las actividades de la iglesia

Previo al terremoto de 6.4, en la catedral se celebraban tres misas en días de semana y entre cinco a seis durante sábados y domingos. La cifra no considera la cantidad de bautismos o bodas que podían haberse celebrado durante la semana.

Sin contar las visitas turísticas, Collazo estimó en 2,000 la cantidad de feligreses que visitaban la catedral durante el fin de semana, razón por la cual han tenido que mover las actividades de la iglesia fuera del edificio.

“No hemos querido cancelar las actividades así que todo lo hemos movido a espacios abiertos para salvaguardar la seguridad de nuestra comunidad. Se han celebrado misas en la plaza pública y entiendo que próximamente nos estaremos trasladando al Seminario para continuar allá”, estableció el padre Carlos.

“Por lo pronto, estamos bajo carpas y, considerando que se acerca Cuaresma, sino podemos ir al Seminario continuaremos bajo carpas”, añadió.

Sin estimados de costos

Hasta tanto no cuenten con las certificaciones de peritos e ingenieros estructurales, el obispado en Ponce no conoce cuánto tendría que invertir en caso de tener que restaurar la catedral o demolerla para edificar una nueva.

“Por lo pronto, ya nosotros estamos haciendo gestiones y ahora mismo todo está corriendo. No tenemos estimados ni nos hemos preparado para considerar una cuantía económica, porque dependemos de lo que nos digan los expertos”, dijo Collazo.

Un grupo de ingenieros está programado para visitar hoy las instalaciones de la catedral en aras de continuar con las evaluaciones de la estructura.

“Para mí es importante que la gente sepa que la iglesia es más que un edificio y que la iglesia seguirá apoyando al pueblo y predicando la esperanza. Haremos todo lo posible como iglesia para salvar el edificio”, puntualizó el párroco.


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