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Dos años después del ciclón, mira cómo este plantel en desuso fue convertido en el Centro de Apoyo Mutuo y Resiliencia Comunitarias Las Carolinas.

Cuando los vientos del huracán María se hubieron disipado, por fin, y en la atmósfera apenas quedaban los últimos estertores de aquella bestia que hace hoy dos años destrozó sin clemencia a Puerto Rico, doña Rosario González, una enfermera retirada de 66 años, se atrevió finalmente a salir de su casa, en la comunidad Las Carolinas de Caguas.


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