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La AEE estará pagando por el alojamiento, el combustible y la dieta de los trabajadores de las empresas contratadas para reparar la red eléctrica. (ARCHIVO)

Cada trabajador que llegue a Puerto Rico a nombre de Cobra Acquisitions LLC, la segunda empresa contratada por la Autoridad de Energía Eléctrica para reparar la red eléctrica, le costará a los abonados, en principio, unos $4,000 por día.

Si esa tarifa le parece adecuada a juzgar por la premura de devolver la energía eléctrica al país, sepa que reparar el sistema eléctrico con los recursos humanos de la otra empresa privada contratada por la AEE, Whitefish Energy Holdings, le costará a los abonados de la AEE -y por el momento, al gobierno federal- por lo menos 10 veces más de lo que pagarían si la corporación pública contara con el personal necesario para levantar su infraestructura.

Estas son las condiciones que aceptó la AEE en los contratos otorgados a las empresas Whitefish Energy Holdings y Cobra Acquisitions LLC cuando, en medio del peor desastre natural que haya experimentado Puerto Rico y atravesando una crisis de efectivo, la principal utilidad pública del país optó por recurrir a proveedores privados. Ello, en lugar de suscribir un acuerdo de ayuda mutua con empresas homólogas, miembros de la Asociación Americana de Utilidades Eléctricas (APPA), un asunto que ha levantado serias críticas en distintos sectores de Puerto Rico y Estados Unidos.

El Nuevo Día inquirió a la APPA sobre las conversaciones con la AEE, pero esa organización refirió las preguntas al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (USACE, en inglés).

Ayer, el gobernador Ricardo Rosselló dijo que mandó a auditar ambos contratos a la Oficina de Gerencia y Presupuesto, mientras, en entrevista con este diario, el director ejecutivo de la AEE, Ricardo Ramos, defendió estos acuerdos.

“Son prácticamente los mismos costos. La diferencia es que, en el caso de la APPA, la Autoridad venía obligada a hacer toda la movilización, proveerles transportación, combustible y hospedaje. Y, en el caso de estas compañías privadas, se encargan de la logística completa: de alimentación, entrega de combustible, alojamiento, traer sus propio equipo y materiales. Es un alivio en términos de logística para la AEE”, afirmó Ramos.

Argumentó que la cantidad de empleados de la AEE, que tiene 231 brigadas, no es suficiente para restaurar la red eléctrica con celeridad. Además, dijo que, de las cinco empresas que respondieron a una convocatoria que realizó la AEE tras el paso del huracán Irma, Whitefish propuso los menores costos. Las otras cuatro empresas fueron Power Secure -contratista del USACE-, General Foreman, Southern Electric y B&B Electric.

No obstante, Ramos no pudo precisar cuándo se emitió la convocatoria y por qué utilizó este mecanismo y no una subasta. Dijo que el reglamento de la corporación pública permite hacer una convocatoria directa en momentos de emergencia.

“Fue entre Irma y María. La fecha exacta no la tengo en este momento”. aseveró Ramos. El CEO de Whitefish Energy Holdings, Andrew Techmanski, dijo recientemente a este diario que no recordaba la fecha en que comenzaron las conversaciones entre su empresa y la corporación pública ni quién había hecho al primer acercamiento.

De las cinco empresas que respondieron a la convocatoria, solo quedaron Whitefish y Power Secure, que requería un pago por adelantado de $25 millones. Se seleccionó a Whitefish por un tope de $300 millones, de los que han desembolsado $8 millones.

El contrato con Cobra Acquisitions es por $200 millones, y ambos contratos pueden aumentar, advirtió Ramos.

Luego de una petición que hiciera El Nuevo Día esta semana, la AEE entregó a este diario los contratos que suscribió en medio de la emergencia para que Whitefish, fundada en el estado de Montana hace unos dos años, y Cobra Acquisitions restauren la red eléctrica.

firmados hace semanas

En el caso del contrato de Whitefish, aunque se había informado que el contrato se pactó el pasado 26 de septiembre, las partes suscribieron el “Acuerdo de Servicio Maestro” el pasado 17 de octubre.

La encomienda dada por la AEE a Whitefish es la de mayor cuantía que se haya otorgado a la empresa que fundó Techmanski, un celador de líneas oriundo de Montana.

Una búsqueda efectuada por El Nuevo Día apunta a que, antes de que Whitefish llegara a la isla, el Departamento de Energía de Estados Unidos le había conferido dos contratos a la empresa por $138,200 y $1.3 millones para dos proyectos en el estado de Arizona.

Mientras, el contrato de Cobra Acquisitions, una subsidiaria de la empresa pública Mammoth Energy (Nasdaq: TUSK), con sede en el estado de Oklahoma, se firmó el pasado 19 de octubre y ronda $200 millones. Según corroboró El Nuevo Día, Cobra fue registrada en el estado de Delaware el 17 de noviembre de 2016.

“Nos honra haber sido escogidos para ayudar a restaurar la infraestructura eléctrica para los residentes de Puerto Rico”, dijo por escrito el principal oficial ejecutivo de Mammoth, Arty Straehla, cuando dio a conocer el acuerdo.

Straehla suscribió personalmente el acuerdo con la AEE. El día en que se supo del acuerdo con la AEE, el título de Mammoth llegó a apreciar 16% en Wall Street.

Distintas estructuras

Los contratos otorgados a Whitefish y Cobra, en esencia, abarcan las mismas tareas, pero se trata de estructuras de costes distintas.

En el caso de Whitefish, la empresa detalla sus honorarios para sus trabajadores y el personal que subcontrate, así como un cargo por cada hora de los equipos que utiliza en los trabajos.

Por ejemplo, utilizar una excavadora de gran tamaño le costará a la AEE $242.25 por hora y el uso de un teléfono satelital se facturará a $8 por hora. Cada hora que el helicóptero de pasajeros de Whitefish está en funciones, la empresa factura $3,969 y, si se trata de un helicóptero Chinook, la AEE pagará $20,277 por hora.

Whitefish pidió como paga inicial $3 millones, cuyo pago confirmó Ramos y dijo que fueron “para movilización”.

En el caso de Cobra, la empresa ofrece una tarifa combinada entre mano de obra y los equipos que traiga a la isla para efectuar su trabajo. Ramos dijo que se le pagó a la empresa $11 millones como un pronto pago.

El contrato de Cobra tiene una duración de tres meses y, en ese período, la empresa prevé que unos 250 trabajadores, entre ellos celadores de línea, vendrán a la isla. Cada uno de esos trabajadores supone una tarifa diaria de $4,000, lo que sería equivalente a $1 millón por día.

Aparte de esa tarifa, Cobra cobrará $2,000 por cada oficial de seguridad y $2,500 por cada uno de sus oficiales en puestos de logística o supervisión.

Para alojar a sus trabajadores, Cobra le indicó a la AEE que establecería una instalación descrita como “campamento” para albergar 550 personas. Esa instalación le costará a la AEE $18.6 millones.

En total, el contrato de Cobra ronda $187.5 millones. Pero Ramos dijo que pagaron $11 millones como pago por adelantado.

El pacto señala que, si Cobra tuviera que pagar impuestos en Puerto Rico en exceso de 8.5%, esa cantidad sería agregada en el pago del contrato por parte de la AEE.

Tanto el contrato de Whitefish como el de Cobra establecen que se utilizarán fondos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y que cada factura tendrá que pagarse al cabo de tres días, una vez sea certificada.

Según el contrato de Whitefish Energy, una firma que solo tenía dos empleados cuando firmó el pacto con la AEE, los trabajos de un celador de línea se facturarán a la AEE a razón $227.88 por hora. Si se trata de un celador subcontratado por Whitefish, la paga por ese celador de línea aumenta aproximadamente 22% por hora, a $319.04. Las cifras corresponden a lo que facturará la empresa a la AEE y no necesariamente que el trabajador cobrará esa cifra.

Además, los trabajadores contratados por Whitefish recibirán alojamiento, al igual que un estipendio para comidas que es cuatro veces más que lo que se paga en alimentos a trabajadores de la AEE, cuando tienen derecho a recibir ese beneficio marginal.

La dieta diaria de un empleado de Whitefish rondará $79.82 y, aparte, se facturará a la AEE por gasolina, diésel, la estadía de cada trabajador -que se pagará a razón de $332.41 por noche- y $1,000 por cada ruta de boleto de avión.

La dieta diaria de un empleado unionado de la AEE, si la recibiera en su totalidad, es decir, desayuno, almuerzo y cena, ronda $20.50.

Reacciona la UITICE

Los trabajadores unionados de la AEE cobraban doble el tiempo extra que trabajaban hasta que, a principios de año, el gobernador impulsó una reducción en ese beneficio a tiempo y medio como parte de su reforma laboral en los sectores privado y público.

“Eso es un asalto en nuestra propia casa”, dijo sorprendido por las condiciones de los contratos el presidente de la Unión Insular de Trabajadores Industriales y Construcciones Eléctricas (UITICE), Héctor Reyes.

En la AEE, los empleados de la UITICE son los responsables de la construcción y reparación de las redes de transmisión, mediante las ahora conocidas transferencias de helicóptero a torre que el contratista Whitefish ha publicado en redes sociales para dar cuenta de las labores que realiza en Puerto Rico. El personal de la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER) suele trabajar más de lleno con las líneas de distribución, que son las insfraestructuras conectadas a comercios u hogares.

Según Reyes, en promedio, los celadores de línea, que realizan una de las funciones de más riesgo en la reparación y mantenimiento de las redes eléctricas, cobran unos $21 por hora.

“Alguien va a tener que pagar por ese contrato con la cabeza”, dijo Reyes al señalar que las promesas de reconectar el sistema eléctrico para fin de año son irreales. Ello, en buena parte, porque todavía escasean materiales, lo que también advirtió el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos.

“A nivel de distribución, tenemos material para los próximos 15 días o más. A nivel de subtransmisión, no tenemos material. A nivel de transmisión, tenemos material para los próximos 15 días en adelante”, sostuvo, por su parte, Ramos.

Reconoció que el inventario que tienen es hecho “a mano”.

Según Reyes, Puerto Rico paga ahora el precio de haber desmantelado las operaciones de mantenimiento y construcción al interior de la AEE.


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