William Alicea, alcalde de Aibonito, dijo que confronta problemas con las escuelas destinadas para refugios. (GFR Media) (semisquare-x3)
William Alicea, alcalde de Aibonito, dijo que confronta problemas con las escuelas destinadas para refugios. (GFR Media)

Tras la experiencia que vivieron con el huracán María, los alcaldes -populares y novoprogresistas- han optado por no depender del gobierno central y prepararse de manera individual para afrontar los posibles daños que pueda causar un fenómeno atmosférico.

“Estoy pensando que el municipio está solo en esto. Cuando llegue la ayuda del gobierno central, pues llegó, o cuando llegue la ayuda de FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias), pues llegó”, dijo el alcalde de Cataño, Félix “el Cano” Delgado.

“Pero si me pongo a pensar -como pasó con María- que el gobierno central me va a dar (ayuda) para levantar mi pueblo, pues sería un irresponsable porque en María el gobierno central colapsó y FEMA se ha tardado en ayudarnos en comparación a otras jurisdicciones de Estados Unidos. Sin miedo a equivocarme, los municipios nos hemos estado preparando para estar en mejor posición que el gobierno central”, sentenció.

El sentir del ejecutivo municipal de Cataño es compartido entre otros alcaldes que, en medio de la temporada de huracanes, ni siquiera han sido invitados a una reunión con el comisionado del Negociado de Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (NMEAD), Carlos Acevedo.

La vicealcaldesa de Caguas, Lydia Rivera, y el director de Manejo de Emergencias de ese pueblo, Miguel Neris, dijeron a El Nuevo Día que Acevedo canceló la reunión en la que tendrían la oportunidad de discutir acciones coordinadas para el manejo de emergencias.

“Con ellos (la oficina regional de Manejo de Emergencias, ubicada en Caguas) la comunicación es constante, pero del Negociado hacia la zona, la comunicación no fluye”, dijo Neris, quien mencionó que el pasado 26 de septiembre Acevedo tuvo una reunión con los directores regionales que componen la región de Caguas.

Acevedo, por su parte, sostuvo que se reunió con los alcaldes del oeste y planifica hacer lo propio con el resto. Confirmó que canceló la reunión en Caguas para así participar de una mesa de discusión con el gobernador Ricardo Rosselló Nevares sobre los preparativos para la temporada de huracanes.

Precisamente, la vicealcaldesa cuestionó la preparación estatal para esta temporada cuando la oficina regional de Manejo de Emergencias se supone que tenga ocho empleados y solo tiene cuatro. Además, dijo que se ha concentrado la ayuda en el gobierno cuando los municipios son la primera línea de asistencia y así quedó demostrado tras el ciclón.

Ahora, en plena temporada de huracanes, el municipio, al igual que el resto de los 77 pueblos, espera que el NMEAD certifique su plan de manejo de emergencias. Caguas lo entregó en marzo.

“Lo que no hemos recibido del Estado es la certificación y la firma del plan, necesario para recibir fondos de FEMA en caso de un huracán”, dijo Rivera.

“Cuando llegó (el huracán) María, el plan que se presentó en el 2017 no estaba firmado ni aprobado por la agencia. Llega firmado después de María por el director que había renunciado (Abner Gómez) y que ya no estaba. Eso fue así. Realmente los municipios corrieron con sus planes y funcionaron”, reveló.

El alcalde de Aibonito, William Alicea Pérez, dijo que confronta problemas con las escuelas destinadas para refugios.

Explicó que cuando el huracán María devastó la isla, el Estado mantuvo como refugio la escuela José N. Gándara. “Pero tiene problemas porque tiene cisterna, pero el generador está roto y también hay problemas con la disposición de las aguas usadas. Las bombas están dañadas”, contó.

Agregó que como refugio alterno sometió la escuela Carmen D. Colón, que cuenta con generador y cisterna , “pero queda distante de lo que es el centro del pueblo”.

Destacó que esta situación la llevó a la atención de Manejo de Emergencias estatal “y nunca hicieron nada”.

Ante este cuadro, en medio de la amenaza que representó el huracán Isaac, el alcalde decidió que se utilizaría como refugio la escuela Cuadrado Federico Degetau II, ubicada en el centro del pueblo. “No tiene generador ni cisterna, pero tirábamos extensiones y que cada cual -en los respectivos salones- resolviera”, dijo el alcalde buscando un punto medio para llevar más refugiados de su pueblo a una zona céntrica.

Recordó que, en junio, cuando ya había comenzado la temporada de huracanes, el Negociado de Manejo de Emergencias cambió a seis de los 12 directores regionales de la agencia.

“No sabía ni cómo se llamaba (el nuevo director)”, dijo el alcalde de Aibonito, quien no ha tenido reunión alguna con Acevedo.

El alcalde de San Sebastián, Javier Jiménez, contrario a sus homólogos, sí se ha reunido con Acevedo. Pero sostuvo que “yo no dependo del Estado para nada. Estoy con mi plan de contingencia y los recursos míos. Lo que venga del Estado es adicional”.


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