Se sabe que la acumulación en el cerebro de la proteína conocida como beta-amiloide (identificada como factor de riesgo para Alzheimer) puede exacerbar las interrupciones del sueño. (Suministrada) (semisquare-x3)
Se sabe que la acumulación en el cerebro de la proteína conocida como beta-amiloide (identificada como factor de riesgo para Alzheimer) puede exacerbar las interrupciones del sueño. (Suministrada)

Si usted duerme pocas horas y tiene un sueño que se interrumpe cada cierto tiempo podría estar en riesgo de desarrollar un Alzheimer preclínico, según estudios financiados por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH).

Uno de los estudios sugiere que esa asociación entre el sueño y el desarrollo del Alzheimer preclínico, en personas de edad avanzada, podría convertirse en otro biomarcador o indicación biológica que los científicos y profesionales de la salud podrían utilizar para desarrollar estrategias de prevención contra esa enfermedad degenerativa, que hasta ahora no tiene cura.

En términos moleculares, además, se sabe que la acumulación en el cerebro de la proteína conocida como beta-amiloide (identificada como factor de riesgo para Alzheimer) puede exacerbar las interrupciones del sueño, por lo cual una persona con Alzheimer también puede tener un sueño irregular.

Los hallazgos sobre el sueño son parte de las decenas de estudios que financia el NIH para encontrar una cura al Alzheimer, más y mejores medicamentos y, en una tendencia más reciente de la rama científica, llamada medicina de precisión, desarrollar intervenciones que atiendan las necesidades, riesgos y características de una persona en particular.

La información sobre las investigaciones que financia NIH son parte del informe "Open Science, Big Data and You: working together to treat and prevent Alzheimer’s Disease and related dementias", que se publicó recientemente. Dicho documento explica la propuesta de destinar $2,393 millones para financiar proyectos de investigación científica que den luz sobre la prevención, diagnóstico y tratamiento de ese mal en el 2020. El presupuesto, que representa un aumento de $876.7 millones sobre los fondos vigentes, destina $477.7 millones a investigaciones nuevas.

Diferencia de riesgo para las mujeres

Algunas de las nuevas investigaciones financiadas por NIH van dirigidas a entender la diferencia de riesgo al Alzheimer que existe entre hombres y mujeres. Ya se sabe que casi dos terceras partes de los estadounidenses diagnosticados con la enfermedad son mujeres, y que las diferencias biológicas entre los sexos explican parte de la predisposición a desarrollar ese mal.

Ahora, NIH está respaldando estudios con acercamientos integrativos, experimentales y analíticos dirigidos a buscar respuestas sobre los mecanismos moleculares que explican las diferencias bioenergéticas en el cerebro de hombres y mujeres, entre otros factores.

Asimismo, se busca explicación a los mecanismos moleculares que influencian de forma distinta, según el sexo, los factores de riesgo a nivel metabólico, vascular e inflamatorio; y el impacto de las diferencias entre los sexos en el proceso de envejecimiento del cerebro y en los determinantes moleculares que representan riesgo para el desarrollo de Alzheimer en diversos grupos étnicos.

El objetivo de esta iniciativa de tres años es desarrollar un robusto programa de investigación que respalde los equipos interdisciplinarios que explorarán cómo los genes, el ambiente y el estado de las hormonas interactúan para aumentar el riesgo de desarrollar Alzheimer.

Nivel de supervivencia mayor en las minorías

Otro estudio financiado por NIH encontró que las minorías de Estados Unidos, entre las cuales están los latinos, tienen un nivel de supervivencia mayor después de un diagnóstico de Alzheimer que las personas de raza blanca.

Asimismo, se determinó que aún no se ha estudiado adecuadamente el alto riesgo de desarrollar Alzheimer de los nativo-americanos (indígenas), así como la baja tasa de supervivencia de esa población en comparación con otros cinco grupos étnicos.

Esos hallazgos son parte de los esfuerzos de NIH por identificar el impacto del Alzheimer en diferentes grupos étnicos evaluando las diferencias en trasfondo educativo, exposición ambiental, eventos experimentados durante su vida y localización geográfica.

Un estudio separado, que analizó el expediente médico recopilado durante 20 años de personas con demencia, encontró que los individuos nacidos en algunos estados del sur de Estados Unidos (donde hay altas tasas de enfermedad cardiovascular y accidentes cerebrovasculares) tienen un riesgo de desarrollar demencia que es 28% más alto que las personas nacidas fuera de esa región.

De igual forma, la exposición a metales pesados también es parte de los estudios que se hacen a nivel federal y algunas investigaciones han encontrado que los hombres que han tenido una larga exposición al plomo experimentan un deterioro cognitivo asociado al envejecimiento que es más rápido en comparación a otras personas.

Asimismo, estudios indican que altos niveles de cadmio en la orina y la sangre de adultos mayores están asociados al aumento en el riesgo de muerte por Alzheimer.

El rol de la genética

Muchos de los estudios más recientes financiados por el NIH están dirigidos a descifrar el papel que juega la genética o el factor hereditario en el desarrollo del Alzheimer, con el fin de producir nuevos medicamentos y diseñar intervenciones a la medida de cada persona, según sus características y circunstancias.

Algunos de los estudios más recientes buscan las variaciones genéticas que influencian el desarrollo de Alzheimer en personas de 60 años o más; mientras, otros han identificado raras variaciones y mutaciones genéticas en familias caribeñas (específicamente de República Dominicana), que tienen varios miembros con Alzheimer.

En Puerto Rico, desde 2002 se realiza una investigación para identificar qué gen frena el desarrollo del Alzheimer en familias boricuas con predisposición hereditaria a esa enfermedad. El estudio está dirigido por la profesora Yvonne Jiménez, del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico.

El estudio ha identificado a 90 familias que tienen una mutación genética en particular que produce un Alzheimer precoz o en edades tempranas, asunto que aún está bajo estudio, dijo a EFE la doctora Jiménez, quien hace la investigación en colaboración con el jefe de Neurología y el geneticista de la Universidad de Columbia en Nueva York, Richard Mayeux y Joseph H. Lee, respectivamente. La mayoría de esas personas residen la zona oeste de la isla, específicamente en San Sebastián, Aguadilla y San Germán, se publicó. Jiménez recibió una nueva asignación de NIH, por $2.5 millones, para continuar la investigación.


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