Muchos establecimientos no solo se encuentran sin servicio de energía eléctrica, sino que las estructuras también sufrieron daños significativos. (Gerald López Cepero)

Los movimientos telúricos de la última semana y los que se anticipan hasta el 20 de enero por el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) podrían implicar un daño de $1,356 millones a la economía puertorriqueña, lo equivalente al 1.3% del Producto Interno Bruto (PIB).

El catedrático en economía de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, José Alameda, afirmó que este estimado toma en consideración algunas cifras preliminares de daños a la infraestructura, como los que sufrió la Central Costa Sur de la Autoridad de Energía Eléctrica ($50 millones) y los daños a viviendas, comercios y el sistema de comunicaciones de la isla (otros $110 millones).

Este es un estimado de daños de quince días. Son $90 millones que pierde la economía al día (en promedio). Esto podría aumentar o disminuir dependiendo si en los próximos días sigue temblando o no”, dijo Alameda al hacer referencia al pronóstico más reciente del USGS que anticipa la continuidad de los temblores al menos hasta el 20 de enero.

“No es tan alto (el daño) si lo comparas con otros casos donde los temblores han provocado pérdidas de 4%, 10% y 15% del producto interno bruto”, sostuvo el académico al citar datos sobre los sismos en Haití, Chile y Nueva Zelanda.

El grueso de los daños económicos se debe a la pérdida de producción en la manufactura y el movimiento comercial como secuela del apagón generalizado en el sistema eléctrico que se produjo el martes 7 de enero, día en que se registró un terremoto de magnitud 6.4, explicó el economista.

Desde entonces, el sistema energético no ha podido regresar a la normalidad, en parte, por la pérdida en la capacidad de producir energía al quedar inhabilitada la Central Costa Sur. El director ejecutivo de la utilidad eléctrica, José Ortiz, anticipó que podría tardar un año en reparar estas instalaciones.

“El problema es que esto se añade al conjunto de cosas malas, como la quiebra, la economía en general que no crece, la amenaza con eliminar los ingresos de la ley 154 (arbitrios a las manufactureras foráneas). Un punto del PIB es duro. Puede ser que se recupere parte de eso si para de temblar. Pero si sigue temblando se van a paralizar muchas cosas y tardará más en regresar a la normalidad”, apuntó Alameda.

Los movimientos telúricos se comenzaron a sentir con frecuencia a finales de diciembre de 2019 en la zona suroeste de Puerto Rico, particularmente los municipios de Guayanilla, Guánica, Yauco y Lajas, que están entre los que más han sufrido daños.

Decenas de viviendas han sido destruidas o severamente afectadas por el sismo y las réplicas. Del mismo modo, puentes y viaductos, como el de la PR-2 en Mayagüez, tuvieron daños que imposibilitan su uso en la actualidad.

Al menos una persona ha muerto como consecuencia directa a los movimientos telúricos. Otras dos personas han muerto en circunstancias que indirectamente podrían entenderse como un efecto indirecto de los sismos. Esto dista mucho de los 116 que se estima fallecieron en el terremoto y maremoto de San Fermín en el 1918.

Hasta hoy, domingo, 4,471 personas están refugiadas, según indicó la gobernadora Wanda Vázquez Garced.


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