José Burgos, comisionado del Nmead. (Teresa Canino)

El comisionado del Negociado de Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (Nmead), José Burgos, sostuvo que al menos hasta la tarde de hoy no había recibido ningún reporte sobre daños a causa de los temblores que se registraron el domingo en las zonas sur y suroeste del país, los que se habrían sumado a la devastación provocada por los terremotos del 6 y 7 de enero de este año.

Los daños provocados por estos temblores se sumarían a la devastación provocada por los terremotos del 6 y 7 de enero de este año, así como el registrado el pasado 2 de mayo. Hasta el momento, no se han reportado daños adicionales en otros municipios, pero dicho coliseo en Guánica era utilizado en el pasado como refugio principal durante la temporada de huracanes, lo cual plantea un reto adicional durante esta temporada.

"Estamos trabajando en identificar otras facilidades (que sirvan como refugio)", afirmó Burgos, al tiempo que aseguró que se mantiene en comunicación con los alcaldes de la zona, ante el impredecible escenario. "Se sigue moviendo, hay estructuras que fueron dañadas durante el terremoto del día 7 (de enero). Estas estructuras siguen recibiendo esos movimientos”, afirmó.

Dos sismos de magnitud 4.8 y 4.37, con apenas tres minutos de separación entre ambos, sacudieron el domingo la zona suroeste de la isla a las 2:42 y 2:45 de la madrugada. La Red Sísmica de Puerto Rico registró el epicentro de ambos eventos en la punta sureste de Guánica. Los eventos revivieron el temor que se vivió a principios de año con el terremoto de magnitud 6.4, aunque la tierra en esa zona no ha dejado de moverse desde el 28 de diciembre de 2019.

Burgos dijo a este medio que desde el domingo mantiene en “stand by” al equipo de búsqueda y rescate, ante cualquier emergencia que pueda surgir. Hasta el momento, indicó, ninguno de los alcaldes de la zona ha solicitado que se habilite un refugio, aunque aseguró que también está listo para coordinar el esfuerzo, si fuera necesario.

En la reunión estuvieron los alcaldes de Guánica (Santos Seda) Guayanilla (Nelson Torres) y Yauco (Ángel Luis Torres) para discutir aspectos relacionados con la respuesta estatal y municipal ante una emergencia por terremoto.

“Estamos abiertos a las recomendaciones o los pedidos que tengan los alcaldes. El domingo me comuniqué con el administrador de Vivienda Pública y también estábamos en ‘stand by’ por si acaso alguno de los alcaldes pedía que se abriera alguno de los refugios”, indicó Burgos.

Por su parte, el alcalde de Yauco, Ángel Luis Torres, manifestó que, aunque no ha habido daños adicionales al momento, le preocupa que haya daños mayores en las casas que tuvieron daños parciales, así como en las casas que ya tenían daños severos y que fueron declaradas inhabitables.

“Nuestro llamado ha sido que, si alguna de esas estructuras ha recibido daños adicionales que puedan comprometer residencias aledañas, que nos lo dejen saber”, explicó el ejecutivo municipal.

Para Torres, uno de los puntos más importantes de la reunión era la discusión del plan de desalojo ante un terremoto de magnitud mayor que afectara gravemente al Embalse Luchetti en dicho municipio.

“En términos de la represa, no existe ese plan de desalojo que es lo que hemos estado trabajando (a nivel municipal) desde el pasado terremoto y quisiéramos poder detallar los puntos finales con el comisionado de Manejo de Emergencia para hacerlo público”, manifestó el alcalde. El ejecutivo municipal también solicitaría a Burgos que de seguimiento a una petición que el municipio hizo a la Reserva del Ejército de Estados Unidos, luego de los terremotos de principios de año, sobre la disponibilidad de módulos que serían instalados como refugios en caso de emergencia.

Por la intensidad de los temblores y la forma consecutiva en que se registraron, Torres relató que la situación ha revivido la pesadilla que se vivió en enero en la zona sur, y aunque no es posible predecir si habrá un terremoto de mayor intensidad, hay similitudes que han provocado ansiedad.

“Fue muy similar al día 6 de enero (un día antes del terremoto de 6.4), que estuvo temblando de esa forma, mayores a (magnitud) cuatro consecutivamente”, contó.

El alcalde pudo constatar que, desde estos pasados temblores, hay familias que han regresado a pernoctar en casetas de campaña en los patios de sus casas. “Lo pude constatar ese mismo día (domingo) en la mañana y la salud emocional de muchas personas, especialmente los de edad avanzada que viven solos, sabemos que están comprometidos, porque nos lo han dejado saber, al vivir en esta incertidumbre constante”. También recordó que hay familias que continúan viviendo en módulos improvisados en los propios terrenos de las residencias que perdieron debido a los terremotos de enero.

En el encuentro de esta tarde también participó el director de la Red Sísmica de Puerto Rico, Víctor Huérfano. Torres explicó que a los alcaldes les interesaba aclarar dudas sobre el comportamiento de los temblores, así como obtener detalles sobre estudios relacionados con las fallas geológicas en la zona.

En Ponce, la alcaldesa María “Mayita” Meléndez informó que, hasta esta tarde, no se habían reportado daños adicionales a los identificados hasta mayo, que ascienden a 92 facilidades municipales afectadas, así como unas 232 privadas, incluyendo edificios, viviendas regulares, viviendas de uso mixto y comercios. Además, hay afectadas 12 carreteras y puentes.

“En las facilidades municipales los daños se estiman en $23 millones, pero las evaluaciones aún no han culminado, cada vez que tiembla se tienen que volver a evaluar”, dijo la alcaldesa en declaraciones escritas a El Nuevo Día.

A los daños provocados por los terremotos se suma la emergencia por el COVID-19, con la que el municipio ha calculado pérdidas que ascienden a aproximadamente $13.8 millones “y este número puede aumentar sustancialmente”, afirmó Meléndez.


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