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López Rivera críticó al plebiscito que se realizará el próximo domingo en la isla a su llegada a Nueva York. (horizontal-x3)
López Rivera críticó al plebiscito que se realizará el próximo domingo en la Isla a su llegada a Nueva York. (Especial para GFR Media / Edu Bayer)

Nueva York - A fin de cuentas, el exprisionero político Oscar López Rivera fue recibido en Nueva York como un ‘Prócer de la Libertad’ y reconocido como el ‘Nelson Mandela de las Américas’.

En su retorno a la ciudad neoyorquina, los grupos que trabajaron por su liberación, estudiantes del colegio universitario Eugenio María de Hostos y la presidenta del Concejo Municipal de Nueva York, Melissa Mark Vivero, celebraron anoche el regreso de López Rivera a la Gran Manzana.

“Podemos trascender las diferencias”, dijo López Rivera en un mensaje en el auditorio del Hostos College, lleno a capacidad y ubicado en el mismo corazón de El Bronx, el condado en que vive más del 40% de los cerca de 770,000 boricuas de la ciudad de Nueva York.

López Rivera llegó a Nueva York el miércoles para una serie de eventos públicos y privados organizados alrededor del homenaje que propuso hacerle el Desfile Puertorriqueño de Nueva York, que le declaró Prócer de la Libertad, tras cumplir casi 36 años en prisiones estadounidenses por una convicción de conspiración sediciosa debido a sus vínculos con el grupo clandestino Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) y convertirse en el preso político puertorriqueño que más tiempo ha estado encarcelado.

Pero, en medio de la presión de familiares de víctimas de uno de los atentados de las FALN en Nueva York, grupos conservadores, familiares y estadistas puertorriqueños, la mayoría de los auspiciadores del Desfile Puertorriqueño de Nueva York -que tiene lugar el domingo-, decidieron no participar de la manifestación cultural más grande de la diáspora boricua en Estados Unidos.

La semana pasada, López Rivera decidió declinar el homenaje, en busca de bajar la controversia y quitarle presión a los organizadores del Desfile, y a algunos políticos, como el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, quien ha aceptado que estuvo incómodo con el homenaje al último prisionero independentista puertorriqueño de la era de la Guerra Fría.

Aunque el domingo se limitará a marchar “como humilde puertorriqueño y abuelo de 74 años”, estudiantes del Hostos College le entregaron una placa en la que le describieron como “Prócer de la Libertad” y el “Mandela de las Américas”.

“Somos puertorriqueños, latinoamericanos y americanos, gente que ama la libertad y la justicia”, dijo López Rivera, quien ha advertido que cuando ocurrió el ataque a la Fraunces Tavern, cuya autoría reclamó las FALN y que provocó cuatro muertes y cerca de 60 heridos, estaba en Puerto Rico y asegurado que no tiene sangre en sus manos.

López Rivera utilizó su mensaje para combatir la noción de que los independentistas “odiamos a los estadounidenses”. 

“Están equivocados”, sostuvo, al indicar que tiene familia que vive en Estados Unidos y se consideran integrados a la sociedad estadounidense. “Son también americanos”, dijo, al indicar que la lucha es un reclamo al gobierno de Estados Unidos en favor de “la independencia y la libertad de Puerto Rico”.

En Puerto Rico, dijo, el pueblo tiene ahora la tarea de combatir las medidas de austeridad y privatización que impulsan el gobierno de Ricardo Rosselló y la Junta de Supervisión Fiscal que controla las decisiones financieras de la Isla. Y expresó preocupación de que la gentrificación incentive más la emigración de los puertorriqueños.

En momentos en que el gobierno de Ricardo Rosselló celebra un plebiscito de status, en busca de llevar a Washington un reclamo a favor de que Puerto Rico sea aceptado como otro estado más de Estados Unidos, López Rivera, de 74 años, sostuvo que con un gobierno como el de Donald Trump la respuesta claramente va a ser en la negativa.

“Nos tenemos que unir con un solo propósito, descolonizar a Puerto Rico”, sostuvo.

Con su mensaje quiso, además, agradecer al Desfile Puertorriqueño de Nueva York el respaldo que le han dado pese a “la presión y el chantaje” de las empresas que decidieron no participar del evento.

Su hija, Clarisa López Ramos, también agradeció el apoyo de diversos grupos neoyorquinos al movimiento que consiguió que el presidente Barack Obama le conmutara la sentencia de 70 años a su padre. “Está de regreso en Puerto Rico. Gracias a ustedes lo logramos”, indicó López Ramos.

Luego de la controversia sobre el Desfile, el evento de anoche se desarrolló bajo medidas de seguridad. Antes del mensaje de Lpez Rivera, un manifestante intentó interrumpir el evento, con gritos de ‘terrorista’ en contra del ex prisionero independentista.

Desde que su condena quedó extinguida el pasado 17 de mayo, López Rivera ha tenido también eventos de recibimiento en San Juan, su natal San Sebastián, Chicago (Illinois) y San Francisco (California).

El sábado próximo vuelve a Chicago, donde será el gran mariscal del Desfile Puertorriqueño de esa ciudad de Illinois en que se formó y en la que fue arrestado el29 de mayo de 1981. 

A Nueva York regresa el domingo 18 para declarar al día siguiente ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, que examinará el caso político de Puerto Rico.


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