(GFR Media)

Tratando de aguantar el llanto, los padres de la niña Jaideliz Moreno Ventura, quien perdió la vida el pasado 12 de enero en el Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) de Vieques, relataron esta mañana a una comisión de la Cámara de Representantes las últimas horas de vida de su hija y cómo la presunta ineficiencia del personal del dispensario supuestamente tuvo que ver con la desgracia.

“A mi hija no me la van a traer de vuelta no importa el resultado”, dijo la madre de Jaideliz, Jéssica Ventura, a integrantes de la Comisión de Salud de la Cámara de Representantes que investigan las circunstancias de su muerte, que resultó ser a causa de un aneurisma cerebral. “Pero como madre, no quiero que otra sufra lo que estoy sufriendo y no quiero que otros niños sufran lo que sufrió mi hija por el mal manejo de una emergencia”.

La niña y un hermano comenzaron a sentirse mal el 8 de enero y dos días más tarde su madre los llevó al Hospital San Jorge en Santurce. Allí dieron negativo a la prueba de influenza, le sacaron placas de pecho a la niña y se le hizo cultivo en la garganta al menor. Aunque se les indicó que tenían que hacerse nuevamente laboratorios, nunca les dieron la orden médica.

La niña murió el domingo 12 de enero. Según sus padres, la niña llegó al cuarto matrimonial quejándose de dolor de cabeza y, mientras su madre iba a buscar unas pastillas para el dolor, se desplomó sobre su cama y comenzó a convulsar.

“En sus ojos vi que era algo serio y le dije que no se preocupara, que todo iba a estar bien”, dijo Ventura.

Finalmente, con ayuda de unos vecinos, la menor fue colocada en una guagua para el trayecto de un minuto al CDT de Vieques.

La niña llegó al lugar a las 6:30 a.m. y el médico que la atendió falló en darle medicamentos para controlar las convulsiones que sufría a cada minuto, según sus padres. Ventura sostuvo que el galeno dijo que había que esperar por instrucciones del pediatra Mario Paulino, quien llegó a las 8:00 a.m. y, tras observar a la menor, dijo que podría tratarse de meningitis y tener daño neurológico. Entonces inició los trámites para trasladar a la niña al Hospital Pediátrico a través de una ambulancia aérea de Aeromed.

La empresa ha destacado que la llamada llegó a las 8:08 a.m. Moreno y Ventura, sin embargo, mencionaron que minutos después Paulino canceló la solicitud al argumentarle a los padres que prefería mover a la niña en un avión de la línea Vieques Air Link (VAL) porque ya se encontraba en el aeropuerto.

“Decía que el protocolo de Aeromed tardaba mucho”, destacó Ventura al recitar las palabras de Paulino.

Los padres de Jaideliz destacaron en la vista que el CDT de Vieques no cuenta con desfibrilador, tubos para entubar al pacientes, tampoco con sondas para drenar la vejiga (conocido como “foli”) y, al momento de la niña morir, tampoco contaba con un ventilador mecánico.

La administradora del CDT, Dora Berenguer, quien solicitó ser excusada de la vista al argumentar que sus responsabilidades son administrativas y no médicas, envió una carta al representante del Partido Nuevo Progresista (PNP) Juan Oscar Morales, presidente de la Comisión de Salud, que la instalación cuenta con un desfibrilador. Moreno indicó que el que se utilizó con su hija lo sacaron de la ambulancia donde movieron a la menor “porque en el CDT no había”.

Berenguer reconoce en su carta que no fue hasta el 31 de enero que el CDT recibió un ventilador mecánico y que fue donado por una iglesia.

Morales destacó que, en el propio protocolo de emergencias provisto por la administradora del CDT, se coloca como primera opción para el transporte de paciente los aviones de VAL, a pesar de no tener equipo médico y que el gobierno tiene un contrato con Aeromed en que está obligado a pagarle a la empresa 40 viajes mensuales, los den o no.

Jaideliz es entubada por primera vez de regreso al CDT, cuando el vuelo de las 9:00 a.m. a la Isla Grande fuera abortado porque entró en un paro respiratorio.

Relataron también que, en una conversación telefónica antes de esto, una pediatra del Hospital Pediátrico cuestionó a Paulino por qué la niña no había sido entubada “con esos niveles de oxigenación” que tenía el galeno supuestamente argumentó que no era necesario.

“No me moví del lado de mi hija hasta que la declararon muerta”, contó el padre. “Soy militar y ya estoy medio deshumanizado”.

El doctor Paulino solicitó ser excusado de la vista, pero aseguró que estaba disponible a prestar testimonio a puerta cerrada.

Mientras los padres prestaban testimonio, frente al Capitolio decenas de viequenses protestaban contra el gobierno y a favor de la necesidad de que se construya un nuevo hospital para Vieques. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) anunció que ha identificado los fondos para su construcción, pero el alcalde de Vieques, Víctor Émeric, advirtió que ese dinero, alrededor de $40 millones, FEMA lo reembolsaría.

“Son muchas las persona que han fallecido en Vieques por falta de atención médica, por falta de compromiso del gobierno”, dijo Héctor Ventura, abuelo materno de Jaideliz. “Esto no es nuevo. Lo que pasa es que nos pasó a nosotros, vamos a pedir justicia por la nena, no nos vamos a detener y vamos hasta las últimas consecuencias con esto”.

Ventura describió al secretario de Salud, Rafael Rodríguez Mercado como un “irresponsable” que se comunicó con la familia hace una semana para “ofrecer servicios” para los hermanitos de Jaideliz, “pero no con el propósito de preguntar qué fue lo que le sucedió”.


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