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Hasta el viernes pasado, en la Isla se habían confirmado 2,162 casos de zika. (AP)

El estimado para el 5 de junio era que unas 180,657 personas habían sido contagiadas en Puerto Rico con el virus del zika. 

Y los indicadores que se tienen posteriores a esa fecha apuntan a que la propagación de la enfermedad se sigue acelerando.

El problema está en el perfil poblacional detrás de esa cifra, según se proyecta, entre los habitantes de la Isla, el  porcentaje de los donantes de sangre que han arrojado positivo al virus. Por ejemplo, se presume que dentro de ese grupo de infectados con zika hay alrededor de 1,787 mujeres embarazadas. Esto, aunque las cifras oficiales de casos detectados del Departamento de Salud hablen de 299 contagios, número que de por sí es alto, expresó el epidemiólogo y exsecretario de esa agencia, Johnny Rullán.

Hasta el momento, se desconoce con certeza la probabilidad de que estos contagios en mujeres embarazadas se traduzcan en deformaciones o microcefalia en el feto. En Brasil, por ejemplo, hay zonas con el 25% de los embarazos con malformaciones. Otras jurisdicciones afectadas, como algunas zonas de Colombia, han tenido índices mucho más bajos, con 1% o 2%, dijo Rullán. Esto puede implicar entre 18 a 447 casos de microcefalia en recién nacidos, solo con las infecciones que se estima habían ocurrido hasta la primera semana de junio.

“Y todo esto lo que nos dice es que, si los estimados del CDC son correctos y van a haber alrededor de 700,000 infectados, hemos visto solo el 25% de la epidemia”, destacó Rullán.

“El problema es que los efectos de esta crisis los vamos a ver a finales de este año o el año que viene. Estamos hablando que esta crisis pone en riesgo la próxima generación de puertorriqueños", indicó, por su parte, Tom Frieden, director del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), con sede en Atlanta.

Las cifras más recientes del Departamento de Salud de Puerto Rico, publicadas el viernes, señalaban que en la Isla se habían confirmado 2,162 casos de zika. De estos, 299 fueron contagios de mujeres embarazadas. En mayo, la agencia también reveló que se registró un caso de microcefalia asociado al virus en un infante en estado de gestación que no nació.

Esos números podrían percibirse relativamente bajos, sin embargo, demuestran un patrón de aceleración de contagios preocupante. De hecho, en la última semana, el aumento en los casos de zika fue de 25%, el porcentaje de cambio más alto de las últimas 10 semanas de vigilancia. 

Las proyecciones del CDC, por otro lado, son dramáticas. Si no ocurre algo que baje los niveles de contagio, la expectativa es que dentro de seis a 12 meses uno de cada cuatro adultos haya sido contagiado con el virus.

Esto implicaría 319,413 hombres que por un periodo de seis meses sirven como vectores y pueden contagiar a través del contacto sexual (el zika se puede transmitir a través del semen por un periodo de seis meses despuésdel contagio) y 364,785 mujeres, de las cuales alrededor de 26,000 podrían quedar embarazadas en un término de un año.

“Yo puedo entender que la gente no entienda que haya un problema grande porque no ve la gente enferma con el zika. Ese es el problema. Eso hace que no se vea como una emergencia, pero tenemos que entender lo que no podemos ver con nuestros ojos. Hoy día, hay centenares de mujeres embarazadas infectadas con el zika. Tenemos más mujeres infectándose cada día. Tenemos que hacer todo lo posible para bajarlo”, dijo Frieden.

En síntesis, todo esto implica un aumento enorme en la probabilidad de que se desarrollen fetos con malformaciones.

También sugiere un alza en las complicaciones posteriores, como el síndrome de Guillain–Barré, que provoca dolores en las extremidades, debilidad, dificultades en algunos movimientos corporales y problemas al respirar, entre otros síntomas.   

“Los peores efectos del zika se van a estar viendo el año que viene. Me inquieta que de aquí a unos meses, cuando nazcan los niños afectados, nos preguntemos si hicimos todo lo posible para prevenir esto”, dijo Frieden.

Qué se puede hacer

Según Rullán, todas las personas deben tomar medidas para prevenir los contagios, particularmente quienes estén en edad reproductiva y sexualmente activos.

Frieden y Rullán afirmaron, en entrevistas separadas, que la solución del problema está tanto a nivel individual como comunitario y gubernamental.

A nivel individual, aplican todas las recomendaciones similares a las que se usan para combatir el dengue, como la eliminación de criaderos de mosquitos (el zika lo propaga el Aedes aegypti), usar repelente, mallas metálicas, mosquiteros, etcétera. A nivel comunitario, se debe educar y alertar sobre los lugares donde se puede reproducir el Aedes aegypti.

El gobierno, por su parte, ha impulsado campañas para atender los criaderos en casas abandonadas, junkers, cementerios, entre otros lugares.

Rullán indicó que también se debe proceder con la colocación de trampas de mosquitos que ayuden a propagar algún larvicida entre estos insectos. Del mismo modo, sostuvo que es necesario entrar en un proceso de fumigación desde el aire.

El jefe del CDC, al igual que Rullán, resaltó esta herramienta para bajar de manera rápida la población de mosquitos, y por ende, de contagios.

Frieden señaló que este tipo de fumigación, en la que se lanza el insecticida desde un avión, es usado rutinariamente en áreas de la Florida y California para contener la población de mosquitos. Dijo que los insecticidas utilizados para este tipo de fumigación no son nocivos para el ambiente. De hecho, apuntó que normalmente en un periodo de 24 horas, el veneno desaparece del área fumigada. La concentración usada es de menos de una onza por acre, detalló. 

“No hay mejor herramienta para reducir los mosquitos de manera rápida y evitar los contagios. Es algo que se ha estudiado por décadas con larvicidas e insecticidas, y hemos consultado con la EPA (Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos), y es lo recomendado para la situación actual. No es tecnología experimental. Para mí, lo preocupante es que a esta altura esto no se esté haciendo todavía en Puerto Rico”, dijo Frieden.

La defensa hecha por Rullán recientemente sobre la fumigación aérea le valió una serie de críticas sobre supuesto conflicto de intereses con una empresa de fumigación, asunto que el exsecretario rechazó con severidad.

“Lo único que he hecho es levantar la voz para que se atienda de manera agresiva este problema cuyas consecuencias estaremos viendo en los próximos meses", indicó Rullán.

Frieden, por su parte, indicó que la apretada situación económica de Puerto Rico no debe ser un problema para tomar acción en contra del zika, ya que la agencia federal que dirige ha sacado dinero de otras asignaciones para atender la emergencia.

“La gente piensa que no es eficaz, y la verdad es que ese tipo de aplicación (aérea) es mucho más efectiva que lo que se está haciendo hasta ahora, que es desde camiones, lanzar otro tipo de insecticida”, puntualizó Frieden.


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