Aduanas y Protección Fronteriza dijo que no hace evaluación médica a ningún pasajero que intenta ingresar a Estados Unidos, incluyendo a los que entran en embarcación recreativa. ( [email protected])

Cuatro alcaldes denunciaron hoy la entrada por las costas de personas cuya procedencia desconocen y que desembarcan sin revisión para ir a los supermercados, farmacias, centros de salud o gasolineras, pese a las medidas de aislamiento y de cierre de los muelles para evitar la propagación del coronavirus.

Los alcaldes de Culebra, Cabo Rojo, Fajardo y Salinas dijeron que los ayuntamientos no tienen control de la llegada de estas personas a los muelles y que tampoco les consta qué agencia federal o estatal monitorea la entrada de estas personas a las costas boricuas.

“Le hacemos el continuo llamado a la señora gobernadora (Wanda Vázquez Garced) a que ordene al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) que se active para que puedan intervenir con los veleros privados de áreas internacionales que llegan a Culebra. No se han detenido. Siguen llegando veleros a la Bahía Ensenada Honda y eso nos preocupa, porque desconocemos de qué país proceden estas personas”, denunció el alcalde de Culebra, Iván Solís.

Dijo que llevó la misma preocupación -junto al alcalde de Cabo Rojo, Roberto “Bobby” Ramírez Kurtz y la alcaldesa de Salinas, Karylin Bonilla,- a la mandataria cuando hace más de dos semanas convocó a todos los ejecutivos municipales a una reunión en el Departamento de Estado para discutir el protocolo de acción contra el COVID- 19.

El alcalde de Cabo Rojo aseguró a El Nuevo Día que llevó su inquietud al director de la Autoridad de los Puertos, Joel Pizá.

“Dijo que iba a tomar unas medidas sobre el particular. Las medidas que han tomado es que la orden del presidente de los Estados Unidos, (Donald Trump) establece de cuáles países podemos recibir gente y de cuáles no”, explicó.

“De la lista de 26 países (que no pueden llegar a terreno estadounidense), ninguno es de las islitas que nos rodea. La orden es que cualquier ciudadano -sea extranjero o ciudadano americano- al registrarse con Aduana, no se le permite entrar al país”, agregó.

Este medio intentó comunicarse con el director de Puertos, pero su portavoz de prensa, José Carmona, refirió cualquier pregunta al secretario de Asuntos Públicos de La Fortaleza, Osvaldo Soto, quien tampoco a respondió llamadas.

Según ha explicado la gobernadora, la Autoridad de Puertos cerró la entrada -a través de los muelles- a toda embarcación. Sin embargo, los alcaldes entrevistados indicaron que muchas de embarcaciones llegan a marinas privadas o a las bahías.

El alcalde de Fajardo, José Aníbal “Joey” Meléndez dijo que, ante la preocupación que representa este tema en medio de la amenaza del COVID-19, mantiene a personal de Manejo de Emergencias atento a las siete marinas y áreas por donde podrían desembarcar tripulantes en su pueblo.

“Hemos estado pendiente porque al estar tan cerca de las islitas (caribeñas) puede venir cualquiera y pegarse por ahí”, afirmó.

El alcalde de Cabo Rojo sostuvo que en días recientes no han experimentado un aumento en la cantidad de personas que lleguen al pueblo a bordo de embarcaciones recreativas. Sin embargo, reconoció que, de ordinario, quien llega de esa forma, “baja en la Bahía de Boquerón, compra lo que sea, se monta en el dingy y regresa a su embarcación”.

Recordó que la responsabilidad de vigilar las costas nueve millas y media hacia adentro en Puerto Rico es de la Policía y del Cuerpo de Vigilantes del DRNA.

“Puerto Rico tiene control sobre nuestra tierra el 100x 35”, reiteró.

“El Cuerpo de Vigilantes (del DRNA) va a estar dando rondas en la medida que las condiciones marítimas lo permitan. Las embarcaciones recreativas son un asunto que trabaja el Coast Guard y el Cuerpo de Vigilantes que va a estar dando rondas preventivas”, ripostó Joel Seijo, portavoz del DRNA.

La alcaldesa de Salinas dijo que el compromiso de Aduanas y de Puertos era que no solo se iba a descansar en el proceso virtual que deben hacer los tripulantes de estas embarcaciones, sino que se haría una inspección física antes de llegar a las costas boricuas.

“Por supuesto que es una preocupación que siempre vamos a tener latente. Por eso, la instrucción al dueño de la marina es que tan pronto atraque una embarcación extranjera, que haya hecho el proceso de Aduana no solo virtual sino que también sea físico”, dijo Bonilla.

Pero el propietario de la Marina Salinas, Julián Hernández dijo a El Nuevo Día que la inspección de Aduana se limita a un proceso por Facetime y si lo estiman necesario, entonces hacen una evaluación física antes de permitir la entrada a Puerto Rico.

“Ellos lo hacen dependiendo de la entrevista con las personas”, afirmó Hernández.

“Por la Bahía de Salinas llegan embarcaciones. Se bajan en el dingy, hacen compra. Se bajan y no le dicen a nadie”, apuntó.

Cero evaluación médica

Contactados por este diario, el Negociado de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) explicó, mediante declaraciones escritas, que “no realiza una evaluación médica de ningún pasajero que intenta ingresar a Estados Unidos, incluyendo aquellos entrando en un bote de placer”.

“La inspección se centra en el cumplimento con el ordenamiento inmigratorio y aduanal. El personal de los CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades es quien es responsable de la evaluación de salud. CBP trabaja con el CDC para identificar a los viajeros que requieran un examen de salud más amplio”, se informó.


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